Reúne aquellas especies de las que hayas comprobado sus cualidades y combínalas de acuerdo con alguna característica común.
Por ejemplo, el parentesco botánico, por afinidad de formas y necesidades. Suelen dar buen resultado la mezcla de coníferas con gramíneas y crasas con aromáticas. También puedes elegirlas por la forma o el color, rosas con peonías, rododendros con azaleas y dalias con camelias.
Las exigencias de las plantas es una manera muy práctica de combinarlas, además economizarás en tiempo y esfuerzo a la hora de cuidar de tu jardín. Mezcla arbustos con plantas aromáticas o las vivaces y anuales de flor.
La temporalidad es otra forma de combinación muy original. Si quieres disfrutar de algún rincón de la terraza o jardín en una estación del año, agrupa allí las plantas cuyo mayor esplendor se manifieste en esa época.
El color de las flores o de las hojas. Para las flores emplea una gama reducida de tonalidades afines o en suave contraste para lograr un conjunto armónico. El juego de tonos en el follaje junta los verdes plateados con los azulados y los crema con los manchados de amarillo.