Instinto animal
Decoración salvaje: print animal y estampados naturales en tu hogar
Tan étnico como elegante, así se vislumbra una vivienda en la que los complementos tienen todo que ver con la naturaleza. Podría parecer que su lema es, ‘si no puedes vivirla, decora con ella’, pero no, la intención de quien elige este tipo de decoración es mucho más profunda.
Motivos animales. Los grandes cazadores no dudan en acudir a un taxidermista, una de las profesiones más antiguas, cuya práctica se remonta al antiguo Egipto, para que su pieza no quede sólo en el recuerdo de un gran día. Situar en un lugar visible cabezas, colmillos o incluso la pieza entera de un jabalí blanco o un takin dorado, es todo un orgullo. Los cuernos de un argüí, de un argalis o los colmillos de un león, sirven en muchos hogares de cazadores de elementos decorativos. Candelabros, lámparas, ceniceros pueden crear una decoración muy especial.
Como si se encontrara paseando entre el verdor de un bosque nórdico, todo tipo de vegetación y animales salen a su encuentro, tu recibidor lo puede presidir la cornamenta de un alce o incluso la cabeza disecada de algún animal salvaje. No pienses que intimidará a tus visitas, muy al contrario, ofrecerá un punto de vista decorativo que indicará que estás muy segura de tí misma.
Diseños en plata, dibujando el cráneo del animal o la cabeza de un ciervo sobre un pie para situar encima de un escritorio, constituyen una línea refinada en este tipo de decoración, que no se limita a las casas de campo. Acuda a la plata para descubrir que los cocodrilos tienen una belleza especial.
Viajes evocadores
Tanto si un viaje a África le ha fascinado, como si ese destino sigue siendo el lugar de sus sueños, la firma Sia te permite recrear el más puro ambiente de un safari con la sencillez de un truco: la combinación de materiales como teca o el iroco, con piel de cabra u hojas trenzadas.
La imagen de un elefante con la trompa levantada es, para algunos, augurio de buena suerte. Complemente un rincón de su bibilioteca con un par de sujetalibros que remitan a su hogar lo mejor de la selva. Las frías tardes de invierno se pueden fundir en cálidos atardeceres si se recuesta sobre acogedores cojines de pelo, estampados o lisos. La opción depende de sus preferencias.
El suelo es un escaparate. Un espacio que habla, tan difícil de rellenar como colgar un cuadro en una pared desnuda. Vestirlo con una alfombra de guepardo real o sintético le permitirá que el roce de su pie descubra sensaciones nuevas.
Una de las novedades de la temporada viene de la mano del patchwork. La piel de potro casa muy bien con esta técnica y es un tipo de tapizado que se adapta igual de bien a salones como a dormitorios, otorgando siempre un toque señorial a la estancia. No se deje intimidar, el mundo animal está al alcance de su mano.
Firmas como Art Import, Camino a casa o Sia, disponen de elementos que le permitirán recordar viajes exóticos y vivencias inolvidables.



