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Entrégate al placer

Sorprende a tu pareja en la cama

Ante la rutina, la fantasía se convierte en la mejor aliada del sexo. En el mundo real, hombres y mujeres sueñan con situaciones que les hacen despertar la libido. Situaciones románticas o bestiales, difíciles de olvidar. Para San Valentín, sorpréndele haciendo realidad una de sus fantasías sexuales.

Cuando se lleva algunos años conviviendo con la misma pareja, el sexo se vuelve rutinario, soso, independientemente del amor que se procese el uno hacia el otro, que puede ser más intenso que el primer día. Las hormiguillas que jugueteaban en el estómago cada vez que se rozaba la piel del otro en los primeros encuentros, han desaparecido, y los fuegos artificiales se convierten en tranquilas puestas de sol.

Ya no hay novedades, la pasión, ¡ha muerto! y los encuentros van distanciándose cada vez más. Si a esto se le suma la rutina del trabajo, los hijos, la casa… ¿a alguien le queda tiempo para innovar en la cama? Lo único que se nos pasa por la cabeza es… “Algo rapidito, que hay que dormir”. Es aquí donde el desarrollo de las fantasías sexuales puede hacer recuperar el erotismo y la ilusión por los encuentros ‘cuerpo a cuerpo’.

Convertirse en protagonista de una fantasía erótica nos ayuda a salir del mundo real, a veces extremadamente insípido, preparando situaciones que nos hace evadirnos y desterrar nuestra adormecida libido.

La fantasía, la viagra de la mente

El uso de la imaginación en el sexo induce o aumenta la excitación, y convierte una situación plana en una historia apasionada. Es la viagra mental que reactiva la capacidad sexual. Además, tiene la ventaja de que se puede utilizar sola, cuando no hay un compañero a mano, o acompañada, para volver a sentir esa pasión dormida. Las fantasías son el mejor medicamento contra el aburrimiento marital.

Además, cuentan con la ventaja de poder llevarlas a cabo en cuerpo o mente (o en ambas). Un juego en que nosotros imponemos las normas, rompiendo la baraja cuando se conduzca a lugares oscuros que no nos interesan.

¡Una ventaja añadida! Se ha comprobado que la gente con bajo deseo sexual tiene pocas fantasías sexuales, pero si potencian esta excursión mental al mundo del erotismo, el interés por el sexo vuelve a renacer.

¿Con qué fantasean las mujeres?

Que los hombres tienen una imaginación sexual desaforada, es un secreto a voces. Siempre se les ha considerado como seres sexuados, en cuyo cuerpo y mente el sexo siempre ha sido el gran protagonista. Mientras que las mujeres siempre han sido como los ángeles terrestres, incapaces de elaborar pensamientos impuros.

Pero todo ha cambiado, ¡gracias a dios! Las mujeres han tomado las riendas de su propia sexualidad y enarbolan la bandera de su sexo sin ningún pudor. No es que antes las mujeres carecieran de la capacidad de fantasear. La tenían, ¡y mucha! Pero se lo guardaban para ellas. No era de señoritas ‘de bien’ declaran aquellas cosas que las excitaban.

Siempre había excepciones. Por poner un ejemplo, Catalina La Grande, emperatriz que modernizó la Rusia imperial, vivió una vida intensa donde el poder de la lujuria la llevó a protagonizar intrigas y pasiones sólo al alcance de una caprichosa zarina, famosa por sus fantasías sexuales.

Hoy en día, hombres y mujeres fantasean por igual. J. Money, un experto en sexualidad, dice que todos desarrollamos un “mapa mental de amor”, con las características del amado y también con las actividades sexuales y afectivas que nos resultan más eróticas. Ese mapa es como las huellas digitales de la personalidad sexual.

Las cosas que nos excitan sexualmente son únicas, aunque la base sea compartida con el resto de los humanos. Para Money las fantasías “entretienen la cabeza”, permiten que nos concentremos en las sensaciones placenteras, sin censuras y aumentando la posibilidad de excitación erótica.

Pero, ¿con qué fantaseamos las mujeres? Nuestra imaginación vaga por campos diferentes a la de los hombres. Unos apuntes: el objeto suele ser la propia pareja situada en un contexto diferente o algún actor o personaje público que la sustituye, se sitúa la acción en un contexto ajeno en el que se está desarrollando el acto sexual, siempre solemos convertirnos en objeto receptor del placer y no tenemos ningún problema en tener sueños eróticos con mujeres.

¿Y los hombres?

Marqueze.net, compañía española especializada en contenidos para adultos en Internet, ha realizado una encuesta entre los usuarios de su servicio de contactos para conocer las preferencias y gustos de los internautas. Entre otras preguntas se les interrogó por sus fantasías. El resultado en los hombres fue el siguiente:

Realizar prácticas sexuales con personas extrañas: un 47 por ciento. Para el hombre parece ser fundamental el tener que cambiar de pareja en la cama de forma habitual, ya sea en la realidad o en la ficción. Es la forma que tienen en sentirse siempre jóvenes.

Tener relaciones sexuales con varias mujeres a la vez: un 33 por ciento. Más recurrentes en jóvenes, quizás porque se van más capacitados para llevarlas a cabo.

Obligar a una mujer a tener sexo: un 13 por ciento. ¡Cuidado! Esto no significa que deseen violar a alguien. Estamos hablando siempre de un mundo ficticio, irreal. Al igual que las mujeres que sueñan con ser forzadas no son unas provocadoras que buscan ser violadas.

Ser forzados a mantener relaciones sexuales: un 10 por ciento. Esta fantasía es más recurrente en hombres jóvenes. Los de mayor edad tienden a abandonar esta fantasía, como si la experiencia hiciera la idea menos atractiva.

Tener relaciones sexuales con miembros del propio sexo: sólo un 7 por ciento. La homosexualidad sigue estando vetada incluso en su imaginación. Ellos cortan estos pensamientos homosexuales de raíz, quizás por su socialización homófona.

Fantasías inconfesables

No todo con lo que fantaseamos es susceptible de convertirse en realidad. Un 42 por ciento de los encuestados en Marqueze.net reconocen no ser capaces de despojarse por completo de sus prejuicios para poder hacer realidad sus fantasías con su pareja. Algunas veces por cobardía, otras porque realmente asustan y las que más, porque se disfrutan más simplemente como fantasías. Y es que ciertas actividades sexuales de la mente es mejor acotarlas aquí, ya que comprometerían en la vida real, mientras que otras son imposibles de llevar a cabo.

Por poner un ejemplo. La fantasía sexual favorita de los usuarios de Marqueze.net, es tener sexo entre un hombre y dos mujeres, con un 60 por ciento de los votos, mientras que la orgía fue votada por un 15 por ciento de los internautas. Y ahora, que levante la mano quien sería capaz de llevar al lecho esta fantasía… ¿dejarías que estuviera presente tu pareja? Aún son muchos los condicionamientos sociales que nos atan.

Ideas para en San Valentín

Aprovechando que se encuentra cerca San Valentín, te proponemos algo novedoso, original, más allá de la típica cena o el típico regalo. Y es que no todos los ‘san valentines’ acaban en la cama.

Si quieres que este año sea memorable, sexualmente hablando, proponle a tu pareja hacer realidad alguna fantasía pendiente. Sorpresas sencillas, sólo para dos. Nada de tríos ni cosas complicadas. Para dejarle con la boca abierta te proponemos ideas sexys y excitantes. Toma nota.

Intercambiar los roles. Ahora tú eres él y él eres tú. Experimenta el placer sintiéndote en su piel. Puede ser muy didáctico.

Juega con el cuerpo y los órganos genitales utilizando elementos exteriores como vibradores o lubricantes para potenciar el placer.

Una buena idea es hacer una fiesta de disfraces. Tú puedes convertirte en una sexy enfermera, una estricta policía o una femme fatal, con bata de seda y martini en mano. ¿Te lo imaginas a él de bombero o de James Bond con esmoquin y arma incluida?

¿Eres golosa? Pues átale a la cama y úntale de chocolate o nata y quítaselo como tú sabes. ¡‘Sweet San Valentín’!

Para despertarle, siempre inocente, atácale con sexo oral o un Blow Job, como dicen los ingleses.

Un libro para las que carecen de imaginación

Fantasías sexuales. Phillip Hodson, Anne Hooper. Plan de 500 consejos explosivos para mujeres y hombres que garantizan una vida sexual de alto voltaje.

Cuando se lleva algunos años conviviendo con la misma pareja, el sexo se vuelve rutinario, soso, independientemente del amor que se procese el uno hacia el otro, que puede ser más intenso que el primer día. Las hormiguillas que jugueteaban en el estómago cada vez que se rozaba la piel del otro en los primeros encuentros, han desaparecido, y los fuegos artificiales se convierten en tranquilas puestas de sol.

Ya no hay novedades, la pasión, ¡ha muerto! y los encuentros van distanciándose cada vez más. Si a esto se le suma la rutina del trabajo, los hijos, la casa… ¿a alguien le queda tiempo para innovar en la cama? Lo único que se nos pasa por la cabeza es… “Algo rapidito, que hay que dormir”. Es aquí donde el desarrollo de las fantasías sexuales puede hacer recuperar el erotismo y la ilusión por los encuentros ‘cuerpo a cuerpo’.

Convertirse en protagonista de una fantasía erótica nos ayuda a salir del mundo real, a veces extremadamente insípido, preparando situaciones que nos hace evadirnos y desterrar nuestra adormecida libido.

Terra Mujer / Miriam Montero (Sport Managers)

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