Cuidados extra
Atender con mucha atención al cabello coloreado (especialmente sensibilizado) es la mejor manera de no perder brillo e hidratación en el intento. Escucha a los expertos:
Mascarillas: cuanto más hidratado tengas el cabello menos sufre con el tinte y mejor se fija el color. Luis Miguel Vecina de Camille Albane aconseja aplicar un tratamiento intensivo para cabellos dañados rico en aceites esenciales un día antes de someterse a un trabajo de coloración y, después, una vez a la semana. Si optas por hacerlo en casa, Christophe Robin apuesta por mezclar una cantidad de acondicionador con el producto de tinte para fijar mejor el color.
Champú: aunque las nuevas fórmulas de los tintes son cada vez menos agresivas, el daño a la queratina aumenta la porosidad lo que produce una fuga del agua contenida en la fibra capilar y una desecación del cabello. Necesitas champús de aceites y mantecas vegetales, cera y fosfolípidos. Para mantener el color y reforzar la fibra capilar, algunas peluquerías te preparan champús personalizados con los mismos pigmentos utilizados en tu coloración para que te lleves a casa.
Acabado: las agresiones mecánicas como el brushing o las planchas sobre el cabello llevan irremediablemente a la falta de brillo y puntas abiertas. Para no caer en el efecto estropajoso y opaco, usa productos de acabado que respeten el color, lo potencien y protejan la fibra capilar de las agresiones medioambientales. Escudos protectores invisibles que no apelmazan ni dejan un look pesado en el cabello.