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El cabello bajo el sol

Nada bueno le sucede al pelo que permanece bajo los rayos solares sin protección. Yodo y salitre marino, cloro de la piscina, viento huracanado y sol de justicia les atacan y la cosa se pone fea si están teñidos. Las continuas exposiciones a tan potentes enemigos alteran la capa hidrolipídica que les recubre y hacen que la barrera desaparezca dando lugar a las escamas. Justo es en ese momento cuando intervienen los rayos UV, rompiéndolas e intensificando la negativa acción sobre la queratina del cabello, y éste queda debilitado, quebradizo y con las puntas abiertas.
La cutícula, la capa más externa, responsable de la protección y de numerosas propiedades del cabello como el brillo, el tacto suave y la facilidad de peinado es muy sensible a las agresiones medioambientales, especialmente duras durante los meses de verano. La cuestión primordial es que sellar la cutícula es la única acción que protege el pigmento y la estructura de la fibra evitando el deterioro.
Los cuidados básicos:
Limpieza: Eliminar siempre los restos de sal, arena, cloro o cremas con champús que no causen irritación y al mismo tiempo, refresquen y calmen.
Hidratación y nutrición: con cuidados que regeneren el cabello y restauren su textura para poder aumentar de forma progresiva el tiempo de exposición solar.
Evitar los recogidos: trenzas o coletas con gomas y pinzas que mantenga el cabello muy tenso y estirado cuando está mojado o húmedo.
En cabellos muy castigados por los tintes después de cada sesión solar es aconsejable aplicar una capa de hidratación con productos específicos.
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La reparación Un paso esencial para arreglar los desperfectos es utilizar un champú específico para después del sol.
Sus fórmulas consiguen limpiar el cabello de los restos de sal, cloro y arena adheridos a la fibra capilar. La mayoría de champús está dotado de componentes que refrescan y calman el cabello después de las agresiones externas a las que se ha visto sometido.
A continuación llega el siguiente paso que es la hidratación y la nutrición con los acondicionadores y mascarillas de las gamas solares que se tienen que adecuar al tipo de cabello
A cada cual el suyo Cada persona posee una fibra capilar con unas características diferentes que se pueden clasificar en cabellos gruesos y cabellos finos.
Cabellos gruesos
En el primero de lo casos, la principal ventaja de este tipo de cabellos es que son más resistentes pero se resecan y se encrespan con facilidad y son difíciles de dominar a la hora del peinado.
Por este motivo, un champú muy nutritivo que suavice la fibra capilar consigue resultados muy satisfactorios. El producto posterior al champú es fundamental: acondicionadores y mascarillas aportan la hidratación y la nutrición, respectivamente, que necesitan.
Con estos cuidados se mejora mucho el brillo y la suavidad del cabello de manera que sea menos complicado peinarlos.
Cabellos finos
Poco volumen y languidez definen su aspecto.
Es esencial que el peluquero recomiende productos (champú, acondicionador y mascarilla) específicos para este tipo de cabellos.
Si se utiliza otra línea de cuidados, para dar volumen por ejemplo, lo que sucede es que se aplican elementos que dan más peso con lo que el resultado final es que el cabello está más apelmazado todavía.
Sin embargo, una buena solución es un cuidado que texturice la fibra capilar para que le aporte más cohesión y espesor.
Los productos que consiguen este efecto deseado son aquellos que, en su composición, contienen vitaminas o principios que refuerzan el interior del cabello.
Suelen presentarse en ampollas monodosis que requieren de un suave masaje en el cuero cabelludo durante su aplicación.
| Terra Mujer- Ana Parrilla |
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