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Di adiós a las piernas cansadas

Las piernas pesadas como plomos son uno de los peores síntomas veraniegos y el anuncio previo de otras desgracias estéticas. Tenerlas siempre bien hidratadas y frescas aseguran su buena presencia de por vida.
Es increíble pero al levantarse y sin haber dado un paso ya puede notarse que las piernas pesan dolorosamente. La culpa la tiene el estancamiento sanguíneo provocado por las altas temperaturas que hacen insuficiente la oxigenación de los tejidos y también de la musculatura. ¿Y hay que resignarse? De ninguna manera. Este y otros signos desagradables como hormigueo, cansancio, hinchazón y tirantez tienen una eficaz respuesta cosmética que solo precisa de hábito y continuidad para dar buenos resultados.
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Evitar tiranteces La deshidratación es habitual en las piernas porque carecen del lubrificante interno que aportan las glándulas sebáceas, encargadas de que la película hidrolipídica no deje escapar la humedad interna que asegura a la epidermis su suavidad y flexibilidad. Por este motivo su capa córnea se afina desmesuradamente y contribuye a desdibujar el contorno, mostrando un aspecto áspero y descamado que pide a gritos hidratación y confort. Ni que decir tiene que el verano aumenta la desecación de su piel que además puede sufrir las agresiones de los baños solares. Para remediarlo desde el primer momento hay que cambiar el gel de la ducha por algún aceite untuoso más rico en agentes hidratantes y nutrientes como el que presenta Ducray en su línea enriquecida con ácidos grasos Omega 6 que reconstruyen los lípidos de la membrana y juegan un papel determinante en la permeabilidad y la fluidez de las membranas de las células asegurando a la piel firmeza y flexibilidad. El tratamiento puede seguirse con una crema y una leche de cuerpo igualmente formulada con ácidos grasos.
Frío duradero Las nuevas formulaciones de productos destinados a las piernas pueden presentarse en crema, aceite o gel pero siempre han de cumplir con dos funciones básicas, el de la inmediata sensación de frescor y el de efecto venotónico duradero, dando como resultado un alivio rápido y la mejora de la microcirculación a lo largo de las aplicaciones continuadas para completar una eficacia a largo plazo que llegue a evitar la sensación de piernas pesadas. Para intensificar la sensación de frío pueden conservarse en el frigorífico. Firmas especializadas en el cuidado de las piernas tienen como Vitiven, Deofeet y Ella Baché disponen de productos ya sea en textura gel o en spray para combatir de forma rápida la incomodidad de las piernas pesadas. Entre los ingredientes que comparten estos productos de tratamiento en frío se encuentran:
Alcanfor: estimulante cutáneo y astringente diurético que estimula la microcirculación.
Mentol: activador de la microcirculación y refrigerante con efecto de larga duración
Alcohol: aumenta el nivel de penetración en la piel
Para acciones venotónicas duraderas se recurre principalmente a los extractos vegetales que han demostrado su eficacia:
Hiedra: favorece el drenaje cutáneo gracias a dos mecanismos: el efecto vasodilatador y la reabsorción del edema
Meliloto: reputado diurético y venoprotector con acciones antiinflamatorias y cicatrizantes.
Viña roja: reafirmante que protege y refuerza la pared de los vasos capilares
Brusco: venotónico y antiinflamatorio
También es importante combinarlos con la actuación de los bioflavanoides de la naranja amarga al contener moléculas que aumentan la resistencia de los capilares.
A máquina El electroestimulador de la gama Compex con un diseño innovador y una pantalla de fácil navegación consiguen sesiones muy completas y una de ellas trata precisamente el síndrome de piernas pesadas. El uso de este programa específico permite acelerar el retorno venoso y lograr un efecto relajante importante par a los músculos doloridos. El desarrollo del tratamiento se localiza en los gemelos y le basta con 15 minutos para proporcionar la sensación de ligereza y elasticidad en las extremidades inferiores.
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Técnica exclusiva La incorporación de nuevas tecnologías para cerrar las venas, como en el caso del láser, no se puede aplicar a todas las perjudicadas. En los casos en los que los capilares ya se han hecho patentes, pueden eliminarse sin necesidad de recurrir a la cirugía convencional ni a los distintos tipos de aparatos de láser, con una terapia denominada Vena Foam que provoca el cierre de las venas dañadas. Se trata de inyectar un medicamento bajo control ecográfico, para vigilar que sólo actúe en aquellas zonas que lo requieran y no afecte a las venas sanas. Se realiza de forma ambulatoria, no precisa anestesia y es indoloro. Sí que es importante la valoración por un médico especializado antes de iniciarlo.
Este tratamiento se realiza por packs de dos a cuatro sesiones.
Su precio varía en dependencia del grosor y longitud de las venas a tratar.
Troncular 1.502,53 euros Segmentario 480,81 euros Complementario 180,30 euros
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| Terra Mujer / Ana Parrilla |
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