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Quítate años de encima

El sérum, milagro de belleza para rejuvenecer la piel
Ninguna mujer sensata puede prescindir del sérum, la pócima que prolonga la juventud de la piel. Su denominación no procede de ningún término relativo a la cosmética, se debe a que, en sus inicios, contenían en gran proporción suero de caballo, y de ahí su apelativo. Es un producto de cuidado que hasta hace relativamente poco tiempo, debido a su concepto sofisticado, era disfrutado por minorías. Sin embargo, con mucha razón, los grandes avances tecnológicos le han hecho ganar popularidad y, en la actualidad, es un tratamiento habitual de uso casi obligado en el cuidado diario de la piel. Aún así, ante su mención, suele producirse la misma pregunta: '¿en qué se diferencian los sérums de las cremas?'.
Un producto diferente A primera vista contienen activos similares y tratan problemas parecidos y encima ¡son más caros! Para ambas cuestiones la misma respuesta: en una mínima cantidad de sérum está concentrada la misma cantidad de activos que en una crema de 50 ml, esta es la gran diferencia.
La Dra. Elia Roó. Coordinadora de la Unidad de Dermatología Estética del Hospital Sur. Alcorcón, Madrid y miembro de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) explica que “su enorme eficacia reside en el excipiente -una sustancia inactiva mezclada con los activos que colabora para que ejerzan la acción cosmética- el que permite la más alta concentración en principios activos que consiguen un resultado rápido y visible".Por lo tanto, "con un porcentaje de principios activos que puede cuadriplicar el contenido de una crema convencional, la concentración extra de ácido hialurónico, vitaminas, extractos vegetales, ácidos, y otros componentes de efecto anti edad, más complejos exclusivos propios de cada marca, consigue hacer del sérum el tratamiento ideal para resolver los momentos críticos”.
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Complemento, sí. Sustituto, no Pero cuidado, a diferencia de las cremas y por su formulación, los sueros no ejercen el efecto de protección ante las agresiones medio ambientales ni contienen filtros solares, por lo que se trata de un producto complementario de las cremas. Por aquel entonces sus fórmulas se presentaban exclusivamente en soluciones acuosas, dado que tenían la ventaja de concentrar en ella un gran número de activos hidrosolubles, aumentado así su poder de penetración en la piel.Hoy en día, los nuevos avances tecnológicos hacen posible que varíen sus texturas, pudiendo formularse en gel o emulsión fluida, en cuyo caso los activos no tienen porque ser únicamente hidrosolubles, ampliándose de este modo la posibilidad de introducir otras sustancias dinámicas importantes en la lucha contra todos los signos de envejecimiento, causados tanto por el paso del tiempo como por motivos coyunturales.
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Tipos de serums Existen distintos tipos de serums, con diferentes propiedades. Los más solicitados son los que combaten los signos del envejecimiento, especialmente aquellos con efecto lifting inmediato, que borran las huellas del cansancio momentáneo y tensan la piel; pero los hay para tratar problemas de cualquier edad y para cualquier tipo de piel: desde hidratantes, restructurantes, antiedad, remodeladores y reafirmantes, hasta antioxidantes, calmantes, alisantes, iluminadores y antimanchas.Incluso lo normal es que un solo sérum realice varias acciones al mismo tiempo. Para la doctora, “su principal beneficio es que con muy poca cantidad de producto, puesto que bastan dos o tres gotas, pueden alcanzar el rostro, cuello y escote, devolviéndole a la piel, en forma rápida y profunda, lozanía, luminosidad, humedad y turgencia. Todos los sueros cumplen con cuatro reglas básicas: una alta concentración de componentes, absorción inmediata, acción rápida y reparación profunda'. 'Muchas mujeres los usan solos, ya que su rápida absorción y el hecho de que estén libres de aceites las hace sentir con la piel más limpia, pero de ninguna manera se los debe sustituir por la hidratante de día". En cuanto a la aplicación, las especialistas sugieren utilizarlo tanto de día como de noche, aplicándolo en cinco puntos clave del rostro: frente, mentón, mejillas y nariz, extendiéndolo en forma horizontal hacia fuera, siempre con la piel completamente limpia, y antes de la crema habitual. Es importante no dejar afuera el cuello y escote, que también sufren deshidratación, resequedad y los efectos del paso del tiempo.
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Consejo de belleza Los antimanchas, antiedad o hidratantes también se pueden aplicar en las manos, donde resultan muy eficaces. Según explica la doctora, “por las noches, cuando el descanso favorece la capacidad de absorción de la piel es aconsejable emplear primero un sérum con gran concentración de principios activos y, a continuación, una vez absorbido éste, aplicar una crema, que aparte de contener idénticos principios activos, aunque en menor proporción, completará y alargará la acción hidratante y relipidizante"."Por la mañana es suficiente el empleo de las cremas, eso sí, siempre con fotoprotectores”. Sus envases también son diferentes al resto de los tratamientos cosméticos, justo como norma que preserva la ultraconcentración de activos: con tecnología libre de aire o airless normalmente lleva cuenta gotas o émbolos para medir su justa dosis de aplicación.
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| Terra Mujer / Ana Parrilla |
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