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SEXO

A qué jugamos hoy

Las profesiones más eróticas

Algunas profesiones suelen excitar mucho tanto al género masculino como al femenino y suelen ser objeto de muchas fantasías eróticas. Policías, bomberos, abogados, enfermeras, profesores, secretarias…cualquier profesión que lleve implícito un uniforme y ciertas dosis de dominación y poder, suelen despertar y alterar la libido de los 'malpensados'. Pruébalo y sorpréndelo con un 'jueguecito' laboral. Te proponemos ideas para la escena y el vestuario.
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Terra Mujer / M. M. Garrido

Cuando vimos en la televisión a ese agricultor en el supermercado probando los espárragos, descubrimos que el erotismo pueden surgir en el momento más inesperado, incluso con mono de trabajo y aires campestres (aunque todo el mérito fuera del espárrago, claro). Y es que cualquier profesión puede resultar atractiva si uno se lo propone. ¿Quien no quiere un bombero entre sus sábanas dispuesto a apagar nuestro fuego interior? ¿Y qué hombre no sueña alguna vez en su vida con tener una colegiala inocente y complaciente a quien dar algunas clases algo 'picantes'?

Que los uniformes atraen, es un hecho. Un policía con su arma siempre a punto al que preguntarle ¿es que te alegras de verme?; una enfermera de la que recibir una buena dosis de placer; un fontanero al que decir 'desatásqueme las tuberías'; o un piloto al que pedirle que te lleve a los cielos (sin necesidad de coger un avión). La ejecutiva agresiva, el profesor de inglés, la azafata... Los juegos eróticos de las profesiones son un excelente revulsivo para hacer resurgir la pasión, especialmente en parejas de largo recorrido.

Pero, ¿son todas las profesiones tan sexys? Pues depende de para quién, pero a nadie se le ha ocurrido aún nombrar como objeto de deseo al callista, al matemático, al dependiente de una tienda de prótesis, al que barre las calles... ¿Y los periodistas, tenemos nuestro puntito de morbo? Pues seguramente los que salgan en la tele sí, pero a los 'plumillas' que nos escudamos tras nuestras pantallas de ordenador, nunca nos han incluido en ninguna encuesta como objeto sexual.

Sin ánimo de ofender a nadie, por exclusión (claro), vamos a recrear distintas escenas erótico-laborales para que puedas aplicar a la intimidad de tu hogar, las que más os exciten. En vosotros quedan esos deseos de cometer el pecado de la lujuria bajo un uniforme y unos roles imaginarios.

La perversión de la policía y el detenido

Es una de las fantasías más recurrentes entre el género masculino. En una sociedad aún con ciertos 'tufillos' a machismo, el sentirse sometido por una mujer en la cama, 'pone'. Se trata de un acto de dominación, transgrediendo los límites sexuales de los socialmente establecido. El dominante, en este caso tú, lleva el uniforme que autoriza a dominar y a castigar si es necesario, aniquilando su voluntad y ordenándole a vivir un acto sexual bajo tus caprichos. Pero, ¡cuidado! Es fácil que este juego se vaya de las manos si no ponéis unos límites de lo que se puede y no hacer. Fundamental: el consentimiento por ambas partes.

La escena. Tu chico, en paños menores, se arrodilla ante ti pidiendo perdón. A partir de aquí podréis desarrollar vuestra historia según lo que queráis conseguir. ¿Prácticas que pueden resultar altamente excitantes? El bondage (atamientos), la flagelación, la sexualidad dirigida, la dominación ecuestre... Todo ello con los aderezos propios de una profesión autoritaria: porra, esposas, collar de dominado, pañuelos de seda, fustas... ¿Quieres jugar con él? Feminízale, es decir, oblígale, como policía en el rol del malo, a vestir atuendos y maquillaje femenino. ¿Te lo imaginas? Seguro que os divertiréis.

El look. Para confeccionar un vestuario de acorde a esta aventura, además del traje de policía al uso, es fundamental echar mano del latex, el cuero y el vinilo como elementos básicos. Muy efectivos son también los corsés, medias de rejilla, ligueros, botas o zapatos de tacón alto, y bustiers, por sus connotaciones abiertamente fetichistas. Si quieres dar un look perversamente chic, hazte con las pulseras/esposas de Louis Vuitton. ¡Nos encantan!

Un libro. 'Los esclavos', de Alberto Chimal.

El profesor experimentado y la alumna inocente

¿Quién no se ha sentido alguna vez atraído por su profesor? Pues con este juego erótico puedes hacer ¡por fin! tu sueño realidad, aunque sea por una horas. Aún siendo un clásico entre los clásicos, la escena del 'profe' y la inocente alumna, funciona. Además de la excitación sexual que lleva implícito estos roles, está el morbo generado por un juego que no deja de ser un intercambio erótico de poder. El maestro, experimentado en esto del sexo, enseña a la inocente alumna cómo iniciarse.

La escena. Un atractivo profesor toca a tu puerta con la intención de darte clases particulares (matemáticas, piano, inglés..., tú eliges), pero entre lección y lección el ambiente se va caldeando hasta que le pides nociones básicas en sexo. Tú no tienes ni idea de nada, eres inexperta y vas a descubrir todo de su mano. Intercambia los papeles (tú la profesora y él tu alumno más tímido), si así os excitáis más. También la seducción puede venir del lado contrario: la alumna descarada, pone en un aprieto al profesor 'cachondo' que comienza resistiéndose, pero acaba como un loco entregándose a la pasión de la lujuria.

El look. El disfraz de colegiala siempre ha puesto a cien a los chicos. Sufridas telas en toda la gama de gris, príncipe de Gales o cuadros escoceses, faldas con pinzas o tableadas, impolutas camisas blancas bajo jerséis de cuello en pico, americanas con adornos de blasones y galones bordados y los clásicos mocasines... claro. Eso sí, dale un toque 'adulto' reduciendo las faldas a la mínima expresión y combinándolo con calcetines altos, una tendencia seguida por muchas celebrities el pasado invierno. Por cierto, Prada apuesta por este look para este año, así que lo podrás usar dentro y fuera de casa.

Un libro. 'La Fiera Indomable', Emily Maguire.

La enfermera y el paciente, ¿llevará algo debajo de esa bata blanca?

Una de las profesiones que siempre salen en la lista de las más excitantes para los hombre es la de enfermera. Con sus batas blancas, se presentan al paciente para cuidarle y ayudarle, mientras que ellos sólo piensan en una cosa: cómo será su ropa interior. Si desde pequeños habéis jugado inocentemente ‘al doctor’, ahora es momento de darle el gustazo y jugar en un tono mucho más picante.

La escena. Una vez que tu pareja entra en tu consulta, está obligado a obedecerte. Juega a oscultarle y a investigar sobre sus dolores. Mándale que se desnude y tómale la temperatura con tu cuerpo. Analiza los sonidos de su corazón cuando te acercas a él, rozando tus pechos por su piel. ¿Respira demasiado rápido? Seguro que el tratamiento que le has puesto está surtiendo efecto.

El look. Disfraces de 'enfermeras sexys' encontrarás en todos los sex shop. Batita blanca (más cómoda con cremallera), tocado para la cabeza y un estetoscopio como complemento. ¿Y debajo? Sorpréndele con un corsé de Bottega Veneta, Etro o Dior. Por supuesto de encaje, una maravillosa opción para subir la temperatura del momento.

Un libro. 'Amor ciego', Carlos Enrique Álvarez Morales.

Fontanero y vecina, un atasco en casa

La de fontanero es otra de esas profesiones excitantes y muy recurrente en películas porno de serie B. Ese fontanero que viene a desatascar las tuberías, con un mono tan ajustado que es difícil no dejar volar la imaginación. Algo debe tener esta profesión de objeto sexual cuando reza un dicho popular que cuando un niño no se parece al padre, se suele decir que es hijo del fontanero (o del butanero, aunque con el gas natural ya se han cargado esta fantasía erótica).

La escena. Imagínate. Abres la puerta y te encuentras a ese hombre que al más puro estilo 'chico de la coca-cola' viene a revisar esas cañerías atascadas. Se agacha para mirar el desagüe y el mono de trabajo marca sus muslos prietos. Te fijas en sus fuertes manos y deseas que te apriete a ti más de una cosa. Se tumba en el suelo y tú ahí, encima de él dejando entrever lo que se está perdiendo. A partir de ahí, el guión lo continuáis vosotros.

El look. Para esta escena se me ocurre que podrías recibir al profesional de los desagües en una sugerente bata. No podemos resistirnos al Kimono de encaje de Agent Provocateur, un lujo asiático que sale de las 'okiyas' para meterse en tu armario. Todo glamour en unas manos rústica. Y debajo, ¿qué tal nada?

Un libro. 'Oficios Ejemplares', Paola Tinoco.

¿Cuál es la profesión más deseada por los hombres?

La erótica de determinadas profesiones es una fantasía sexual tan recurrente que hasta el portal de citas inglés Parship.com ha hecho una encuesta entre sus usuarios sobre este tema con resultado sorprendente. Al 46 por ciento de los hombres les atraen las mujeres más intelectuales, que trabajan en alguna disciplina del arte (sobre todo las escritoras y músicas). Se ve que el factor 'coco' funciona y tiene su lógica porque no hay combinación más perfecta que una mujer guapa e inteligente.

Le siguen en 'sex appel' profesiones más al uso como la de médico, quizaś por eso de la bata blanca y el estetoscopio colgando del cuello, y el respeto que infunde este trabajo. También cuentan con numerosos y fervorosos adherentes una similar, la de . Y aunque hablamos de jeringuillas y largos pasillos con olor a medicina, el tema de científicas o investigadoras académicas quedan muy lejos de los puestos de cabeza del ranking.

También fantasean con las abogadas y las publicistas, en este último caso porque predomina la idea de que son todas jóvenes, sexys y creativas, y eso sí que es una fantasía.

¿Las que están al final de la lista de la seducción y la atracción? Las amas de casa, las contables… y las periodistas (quizás debí valorar este estudio cuando elegí mi profesión en pro de mi salud sexual).

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