Sí y no después del sexo
Practica el post-sex
El placer no termina al llegar el clímax, ¡hay mucho más después del sexo! Ya sabes que ellos siempre tienen ganas de dormir, algo normal dado que su organismo libera sustancias químicas que les inducen al sueño. Así que no es buen momento para preguntarle cuánto te quiere o hablarle sobre el nuevo colegio de los niños.
¿Eres de las que, nada más hacer el amor se levantan de la cama y jamás se permiten retozar? No sabes lo que te estás perdiendo. Aquí tienes algunas ideas muy placenteras para disfrutar del sexo justo después del orgasmo, una hora después e incluso al día siguiente.
El momento después
Estoy mimosa. ¿No quieres que la maravillosa sensación del orgasmo desaparezca tan rápido? Rodéale con tus piernas para que siga dentro de ti y acaríciale suavemente los costados. Quedaros así, acurrucados puede ser muy íntimo y sexy.
Quiero más. ¿Tu chico siempre se queda dormido cuando llega al clímax pero tú quieres ir a por otro orgasmo? Invítale a darse una ducha contigo, el agua le hará reaccionar y recuperar las fuerzas para el siguiente asalto.
Fluye con él. Tras el orgasmo los sentidos, las sensaciones y emociones se agudizan. Ten preparado tu iPod y pon música relajante y especial para disfrutar juntos del momento. Podéis acurrucaros, hablaros al oído, dormir, acariciaros… relajados y con música, el ambiente invitará a la intimidad.
Justo después del orgasmo vuestro cuerpo y vuestra mente se inundan de placenteras y relajantes sensaciones. No las estropees con preguntas incómodas del tipo “¿cuánto me quieres? o pretendiendo tener conversaciones sobre el futuro de vuestra relación.
Tampoco le gustará nada que te vistas inmediatamente, te pongas a recoger la ropa o hacer la cama. Él tiene ganas de dormir o descansar a tu lado y de seguir sintiendo tu piel. Un consejo: disfruta el momento y disfrutarás más de tu relación.
Una hora después
¿Más sexo? Si tu amante no aguanta tu ritmo, ayúdale a reponer fuerzas. Deja cerca durante vuestras sesiones pequeños tentempiés reconstituyentes: agua, frutos secos, fresas, chocolate negro, plátano. Eso y tus sugerentes caricias le harán recuperar las ganas y la energía. ¿Y si os dais de comer mutuamente?
Un masaje. ¿Qué puede haber más placentero que relajar los músculos después de hacer el amor? Un doble placer que podéis proporcionaros mutuamente, sobre todo si habéis tenido una sesión algo movidita o acrobática. Pon especial énfasis en la zona lumbar, la parte que más solemos forzar durante el sexo.
Una pequeña siesta. Si ya es la hora de dormir, qué mejor que hacerlo después del sexo, tranquilos y relajados. Si no es así, una pequeña siesta juntos puede resultar deliciosa. Acurrúcate a su lado y disfruta de su olor y su calor. Si puedes, no pongas la alarma del móvil.
Olvídate de la casa
¿Quieres seguir resultándole sexy después del sexo? No se te ocurra ponerte a hacer las tareas domésticas. Seguro que el desorden puede esperar.
Dedícate a hacer cosas más placenteras para ambos como ver una película, escuchar música, darte un baño relajante o salir a dar una vuelta.
A la mañana siguiente
Retoza. Después de una noche de sexo y amor, no le dejes solo en la cama. Aprovecha para jugar, acariciaros, besaros. Si puedes, no repitas aún, así mantendréis durante todo el día una agradable sensación de excitación. Dormiros y despertaros sintiendo juntas vuestras pieles creará una gran intimidad entre vosotros.
Desayuno en la cama. Seguro que os despertaréis con hambre después de una noche tan intensa. Pero no abandonéis la cama tan pronto. Prepárale su desayuno preferido, llévaselo, métete desnuda en la cama y… lo tendrás tus pies. ¿Por qué no seguir desnudos en casa el resto del día?
Mensajes. Cuando os separéis, mándale mensajes sexys diciéndole qué fue lo que más te gustó la noche anterior y cuánto te gustaría repetirlo. Pero no te quedes en un mensaje, sigue mandándole “misivas sexuales” cada vez más subidas de tono. Esa misma noche volverás a tener sexo.
Intenta que la mañana siguiente sea tan estupenda como la noche anterior. Despertaros desnudos será una sensación sexy y agradable, nada de pijamas y calcetines. Tampoco dejes la cama de un salto, tómate al menos cinco minutos para retozar a su lado. No le hables del trabajo, vuestra relación o la lista de la compra nada más levantarse, dile sólo cuánto te gustó todo lo que hizo la noche anterior.