Mapa de zonas erógenas femeninas.

¿Saben los hombres cómo estimular eróticamente a su chica? Seguro que sí. Pero no estará de más dibujar una “hoja de ruta” que les permita ir sobre seguro. Ya que prefieren seguir un mapa a preguntar.

|  | El principal órgano receptor de los estímulos eróticos es el cerebro. A él se puede llegar estimulando los cinco órganos de los sentidos (vista, oído, olfato, gusto y tacto). De ahí que se puede decir que cualquier parte del cuerpo y casi cualquier tipo de estímulo es potencialmente erótico. Sobre todo la piel (pero no sólo ella), pues comparte con el cerebro origen embrionario.
Naturalmente, el cerebro también se puede estimular con fantasías, evocando imágenes o situaciones eróticas sin que medien estímulos externos.
Todos, hombres y mujeres, son sensibles al estímulo de los cinco sentidos. Otra cosa diferente es que un sexo tenga más preferencias por unos que por otros. Pero “preferir” no significa excluir; simplemente, quiere decir que se antepone unos a otros. Y las mujeres, aunque pueden sentirse estimuladas por la visión de un vientre duro, siempre preferirán un relato romántico, picante o ambas cosas a la vez. Sobre todo si en la historia romántica están directamente involucradas ellas y su amante. Por eso, se llega mejor a una mujer a través de la palabra. Los hombres que son grandes seductores son grandes habladores. Las mujeres sienten preferencia por el sentido auditivo, aunque no les hagan ascos a otros.
Luego, no te olvides de todos los órganos de los sentidos.
Sin embargo, cuando se habla de zonas erógenas, habitualmente, suele pensarse en las zonas eróticamente sensibles de la piel. Por eso, nos detendremos un poco en el mapa erótico superficial (piel) del cuerpo de las mujeres, excluyendo los genitales, cuya sensibilidad es obvia y a la que hay que llegar en último lugar, cuando se haya recorrido un largo camino por los demás sentidos y zonas de la piel.
Las mujeres son muy sensibles al contacto de los labios en cualquier parte de su cuerpo. A los besos en los labios…, y al llamado beso francés. Este abre otras puertas si se sabe dosificar. Los lóbulos de las orejas y los laterales del cuello, son también sensibles a la calidez de los labios. Morder cuidadosamente la nuca puede resultar electrizante, pues producirá una contracción refleja de los músculos del lugar que suelen apreciarse como extremadamente placentero; casi como un orgasmo.
Los pezones son zonas sensibles, pero conviene conocer lo que gusta a cada mujer. Porque no a todas les gusta que se los estimulen con las yemas de los dedos. Algunas prefieren una caricia más amplia en esa zona del pecho. Y, sobre todo, tener en cuenta que se pueden utilizar las manos, los labios y la lengua. Y también plumas o un vibrador El vientre también se puede estimular del mismo modo. Y la espalda puede ser eróticamente estimulada si se hace con suavidad.
Las caras internas de los muslos tienen su propia sensibilidad erótica. Pero, además, su proximidad a los genitales hace que acariciarlos abra expectativas que los hacen más sensibles aún.
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| Las nalgas pueden ser también sensibles a las caricias eróticas. Sin olvidarse del ano. El esfínter tiene numerosas terminaciones nerviosas que lo hacen muy sensible al tacto. Se puede acariciar el ano con los dedos, con la lengua o con un vibrador. Y el estímulo puede ser superficial o incluyendo la penetración.
Aproximándose a los genitales, es mejor acariciar primero los labios mayores con suavidad y lentitud, como una promesa de lo que luego va a venir. Después los labios menores. La cara anterior de la vagina también es sensible. Y no conviene olvidarse del clítoris; el gatillo que lleva a la mujer hasta el orgasmo. Las manos, la lengua y un vibrador son los mejores aliados para ello. Pero no hay que apresurarse en llegar a eso. Ya habrá tiempo. Después de una larga sesión de aproximación y alejamiento de sus genitales.
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