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Reencontrarse con el deseo

Ideas para mejorar tu libido y la de tu pareja
¿Cuánto tiempo hace que una caricia suya, un roce, un beso, una mirada, no te pone a cien? Si tu vida sexual ha parado las máquinas y no sabes por qué, sigue leyendo. Te ofrecemos algún truquito para despertar la libido dormida y reanudar el sexo que hasta hace poco os hacía enloquecer de placer. Desear y sentirte deseada. Si ya no te acuerdas de cuánto hace que no sientes algo así, no te preocupes. No es extraño que estés pasando por un momento de apatía total. Todas las relaciones de pareja viven altibajos sexuales y ahora te ha tocado a ti.
El deseo es el motor de la sexualidad y no surge de forma innata. Necesita ser alimentado para poder funcionar. ¿Cómo? Con amor, respeto, mimos, creatividad y tiempo, mucho tiempo para fantasear, seducir, disfrutar… Sin esto el sexo acaba transformándose en obligación conyugal. Porque toca...
Cuando el interés sexual se escapa por la puerta, hay que detectar cuál es el problema cuanto antes, porque el sexo es una parte muy importante de la pareja y si no se cuida, la relación puede acabar deteriorándose. El ritmo de vida, el estrés y las prisas, son factores que pueden afectar negativamente en el interés por el sexo.
Existen tips y consejos para no caer en la rutina y volver a recuperar la libido perdida. Es hora de emprender el camino hacia el reencuentro con el deseo.

|  | Instruyámonos un poco sobre la libido La libido es la intensidad con que se desea mantener relaciones sexuales. Varía mucho de una persona a otra, incluso de un momento de la vida a otro. De hecho, cuando se comienza una relación se experimenta un periodo de 'luna de miel', que el tiempo acaba por apagar... si no se echa leña al fuego.
Pero, ¿cuándo se puede considerar que una libido está en baja forma? No hay una frecuencia de coito estipulada. Para algunas parejas hacerlo todos los días es algo normal, y otras les va bien hacerlo una vez a la semana, incluso una vez al mes, dependiendo de los cónyuges y del momento en que se encuentre. Factores físicos y psicológicos también marcan la pauta del despertar del deseo sexual.
Se considera que hay una falta de libido cuando las relaciones se distancian en intensidad y número. Entonces es el momento de reactivar la relación porque la salud sexual es un pilar básico de la salud física y de la salud de la pareja. Somos seres sexuados y como tales el sexo está presente desde que nacemos hasta que morimos. Quizá podamos vivir sin ello, pero eso no significa que no lo necesitemos.
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Fases de la respuesta sexual
Excitación. Comienza en la mente, con el deseo. Para ambos sexos, la respiración se vuelve más profunda, se eleva la presión sanguínea y el ritmo cardíaco se acelera. En los hombres, el pene empieza a ponerse erecto y en las mujeres la vagina se irriga de sangre, se dilata y comienza a lubricar.>p>
Meseta. La excitación aumenta. En los hombres, el pene alcanza su máxima erección y en las mujeres, la entrada de la vagina se estrecha y el clítoris se retrae.
Orgasmo. Para ambos sexos, los músculos de la pared pélvica comienzan a contraerse rítmicamente, hasta que se llega al orgasmo, que en el hombre se manifiesta a través de la eyaculación (y en algunas mujeres también).
Fase de resolución. Se disipa la tensión muscular, se desaceleran el ritmo cardíaco y la respiración, y la presión sanguínea disminuye a sus valores normales.
Es en la fase de la excitación donde la libido se puede ver afectada. Si no hay tensión sexual, el cuerpo físicamente no se prepara para el coito, por lo tanto si se pasa a la siguiente fase, el resultado no suele ser satisfactorio. Todas las etapas necesitan ser recorridas de forma armónica para un final 'feliz'.
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|  | ¿Qué afecta a nuestra libido? Factores biológicos y psicológicos pueden afectar a nuestro deseo sexual. Detectar qué está fallando es fundamental para buscar la solución.
Factores biológicos
Las hormonas son determinantes en la libido de las personas. Concretamente la testosterona, que es considerada la hormona del deseo. Los hombres, por naturaleza, segregan más testosterona que las mujeres, sobre todo en la pubertad, por ello se suele decir que tienen más 'ganas' que ellas. Esta diferencia suele generar un estrés sexual en la pareja que hay que aprender a gestionar. En la mujer los estrógenos son también protagonistas en esta historia de encuentros y desencuentros. Las fluctuaciones de esta hormona durante el ciclo menstrual, rigen la intensidad del deseo femenino (que aumenta durante los días que preceden a la ovulación). En cambio, tras el parto segregamos prolactina, la hormona antideseo, lo que en ocasiones se traduce en problemas de pareja después del embarazo. Con la llegada de la menopausia vuelven a surgir otro pico crítico. El índice de estrógenos disminuye y los ovarios generan menos testosterona.
Otro choque entre hombres y mujeres se establece en la madurez sexual. Por ejemplo, los hombres tienen su punto álgido en la juventud, mientras que las mujeres sitúan su éxtasis sexual sobre los 35 años, cuando ya tienen experiencia y han aprendido a sacar provecho de su cuerpo.
Factores externos, como el estrés o el cansancio, también son determinantes en la disminución del deseo. Incluso la ingestión de algunos medicamentos y, por supuesto las drogas, alteran de forma química la respuesta sexual, porque actúan, fundamentalmente, sobre el cerebro, nuestro centro vital.
Por último, Arnold Kegel afirmaba que la 'falta de uso', la debilidad, el escaso tono o la fibrosis de los músculos de la vagina contribuyen a generar una incapacidad para el orgasmo, de ahí surgieron los famosos 'ejercicios de Kegel', que en un principio se recomendaban como terapia sexual.
Factores psicológicos
El estrés crónico, la depresión, la frustración y el conflicto son los factores psicológicos más habituales que afectan a la libido. ¿Por qué? Porque son capaces, por sí mismo, de disminuir el nivel de andrógenos. Es lógico el pensar que si, por ejemplo, has perdido tu trabajo o has tenido una discusión seria con tu pareja, lo que menos se te viene a la cabeza es el sexo. El deseo, simplemente, se bloquea.
La sociedad también ha jugado un papel determinante en esto del sexo. Una educación represiva impide disfrutar plenamente del coito, puesto que el sentimiento de culpabilidad siempre está presente. Los recuerdos y las experiencias vividas en este campo, también influyen negativamente, si éstas han sido negativas.
Muchas veces la falta de deseo sexual se debe, básicamente, a la carencia e ignorancia sexual de la pareja. O, también, a la sensación de cotidianeidad, que impiden que salten chispas, lo de '¡otra vez lentejas!'.
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| Trucos ‘de andar por casa’ que os ayudarán Somos seres sexuados y, como tales, tenemos pleno derecho a disfrutar de nuestra sexualidad. ¿Por qué negarnos a vivir sin pasión, sin deseo, sin placer, cuando se pueden poner soluciones? El buen sexo comienza fuera de la alcoba, te decimos el por qué...
Ayuda para las tareas del hogar. Si el agotamiento diario te impide tener las energías suficientes para el sexo, reorganiza tu rutina en el trabajo y en casa con tu pareja. Las labores al 50 por ciento.
Una vida sana. Come equilibradamente y haz ejercicio de forma habitual. La actividad física favorece la producción de antioxidantes y esto estimula la libido. Incluye suplementos vitamínicos si tu cuerpo lo necesita. ¡Energízate!
Espíritu zen. El deseo se encuentra en la mente, que es quien enciende y apaga los motores del placer, por eso es necesario relajarse y concentrarse.
Comunicación de pareja. Hablar de sexo es fundamental para disfrutar del sexo. ‘Discute’ sobre las estimulaciones que necesitas en cada momento, puede ser en modo verbal o mediante señales durante la acción.
Experimentar. Para no caer en la rutina, el verdugo del deseo, podéis experimentar con cosas nuevas. Por ejemplo, podéis incorporar juguetes eróticos en vuestras relaciones.
Hablar con amigas sobre sexo. Es una terapia muy constructiva porque ayuda abrir la mente. Además de pasártelo fenomenal, igual te dan algún truquillo que puedas poner en práctica con tu pareja.
Afrodisíacos. Según los científicos, el jengibre enciende el deseo sexual masculino; la vitamina E aumenta la presencia de hormonas como la testosterona, la progesterona y los estrógenos, al igual que el zinc; el potasio favorece la fortaleza de los músculos y, por tanto, la intensidad de las contracciones en el orgasmo; los antioxidantes permiten que pase más cantidad de sangre, aumentando la sensibilidad en los genitales… Averigua qué alimentos contienen estos minerales y haz la prueba.
Medicamentos. La viagra para ellos y los parches Intrinsa para ellas, estos últimos para casos extremos como la menopausia quirúrgica. De momento, la Agencia Europea del Medicamento ha ordenado que se venda con receta.
¿Cuándo buscar ayuda profesional? Se debe acudir a un sexólogo cuando el problema de falta de deseo persista en el tiempo. Sólo él podrá encontrar el origen del bloqueo emocional que te impide disfrutar de una vida sexual plena y reconducir la situación. Más aún cuando se comienza a tener aversión por el sexo.
No hay que tener ningún reparo en solicitar la ayuda de un profesional. La cifra de personas que acuden a la consulta para tratar sus problemas sexuales se ha duplicado en la última década.
| Terra Mujer / M. M. Garrido |
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