Desde los tiempos de Freud
Diferentes tipos de orgasmos femeninos
Lo cierto es que algunas sociedades que existen actualmente y las que nos precedieron, se han debatido siempre entre dos inquietudes antagónicas pero que han coexistido durante mucho tiempo. Por un lado estaba el tipo de pensamiento que creía que las mujeres carecían de impulso sexual propio, escaso interés sexual y una difícil consecución del orgasmo.
La consecuencia de ello era que se prestaba escasa atención a la sexualidad femenina. Al lado de esa idea, otros pensaban que el apetito sexual de la mujer era insaciable y peligroso (para los hombres, se supone). Y se luchaba para contenerlo. El resultado siempre era el mismo: la sexualidad femenina era amordazada, silenciada y reprimida.
Cuando se encontró el clítoris
Tan desconocida era la sexualidad femenina que hasta el siglo XVI no se descubrió el clítoris. No se sabe exactamente si fue Realdo Colombo (que lo describió como una cosa bella y útil) o Gabriel Falopio (el de las trompas de útero). En cualquier caso, quizás convendría añadir que fueron los hombres los que descubrieron el clítoris; porque las mujeres llevaban siglos conociendo su ubicación y su función, aunque no le dieran nombre, ni lo revelaran a los cuatro vientos.
Fuera como fuese, lo cierto es que desde tiempos inmemoriales se ha sabido siempre, sobre todo las mujeres, que el clítoris era el gatillo principal que desencadenaba los orgasmos femeninos. Nadie se cuestionaba si había un tipo de orgasmo en la mujer, dos, tres o miles.
A vueltas con Freud
No fue hasta finales del siglo diecinueve y principios del veinte, en plena época victoriana, que Sigmund Freud, el neurólogo austriaco que fundo el Psicoanálisis, comenzó a hablar de la existencia de un orgasmo clitoridiano (que consideraba infantil, y, por tanto, inmaduro cuando se daba en las mujeres adultas) y otro vaginal (adulto y maduro). Al parecer, el proceso de maduración de niña a mujer exigía esa extraña trasmigración de la sensibilidad erótica desde el clítoris (estimulado por las niñas durante la masturbación) a la vagina (para que la mujer tuviera orgasmos durante las relaciones sexuales; léase coito).
Desde entonces se habla a nivel popular de dos tipos de orgasmos femeninos: clitoriano y vaginal. Fue un extraordinario éxito mediático el conseguido por Freud, a pesar que desde las filas del incipiente Psicoanálisis, mujeres psicoanalistas, rechazaban esas ideas. Karen Horney rechazó siempre que la vagina fuera tan silenciosa como afirmaba Freud en las niñas y el clítoris 'tan innecesario para las mujeres adultas'.
Tipos de orgasmos
Las ideas de Freud al respecto están muy desfasadas, pese a su extensión en la mente popular. Hoy se sabe que sólo existe un tipo de orgasmo en las mujeres. Y este se consigue por estimulación del clítoris (el estímulo de la vagina llega a un punto que no da más de sí) aunque se sienta en las contracciones de los músculos perivaginales. De hecho, son esas contracciones las que producen las sensaciones extremadamente placenteras del orgasmo. Pero sólo se llega a ellas a través del clítoris.
Esta idea no excluye que en situaciones especiales, el orgasmo pueda desencadenarse a través de un simple beso, una caricia en los pezones, etc.
¿Tipos de orgasmos? Pues sí, los de todo el mundo: buenos y malos, intensos y flojos. Otra cosa es que en condiciones personales igualmente especiales algunas mujeres sean monorgásmicas (un solo orgasmo extenuante) o multiorgásmicas (una serie de orgasmos durante la misma sesión de estimulación incesante). Pero a todos ellos se llega mediante el estímulo más o menos directo del clítoris.