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SEXO

Básicos en tus relaciones

Diez cosas imprescindibles que debes saber sobre el sexo.

Aunque nos cueste creerlo, sobre el sexo siempre vamos por detrás de las circunstancias. Aprendemos sobre la marcha según se producen los acontecimientos y no siempre somos capaces de actuar como conviene para cada cosa. Por eso, antes de lanzarte a disfrutar de tus relaciones sexuales, deberías saber unos cuantos 'básicos' del mundo del sexo.
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Terra Mujer / Jesús Ramos. Psiquiatría-Sexología

Es frecuente que se ignoren las cuestiones más básicas sobre diferentes aspectos de la sexualidad humana. Y eso puede hacernos reaccionar del modo menos apropiado en cada momento.

Hay varias cosas básicas sobre el sexo que deberían saberse antes de interactuar sexualmente con los demás. Toma nota de todas nuestras recomendaciones en materia de placer masculino y femenino, los preliminares, antincocepción, relaciones homosexuales, el orgasmo, sexo anal, masturbación... Estaréis más tranquilos y esto repercutirá satisfactoriamente en tus relaciones íntimas.

Sobre el placer masculino

Tradicionalmente se ha dicho que el placer masculino es más urgente, inmediato y explosivo. El hecho de que en un encuentro sexual, el hombre entre en erección ante un gesto, alguna palabra, o un ligero toque hace pensar en eso. Pero resulta arriesgado deducir de eso que estén psicológicamente excitados. Recuerda que no siempre que tus pezones están erectos, o tu vagina húmeda tú estás excitada. A ellos les sucede lo mismo.

Esta creencia puede ocasionar dos clases de desencuentros. Uno, interpretar como excitación lo que es una simple reacción refleja medular e iniciar una aproximación sexual cuando esta podría no ser conveniente en ese momento. Otro, que por el acostumbramiento ante el desnudo, la confianza, o ante una situación repetida, ese reflejo no se produzca de forma inmediata y requiera de un estímulo más específico para que se obtenga; sería un error interpretarlo como desinterés por parte de él o impotencia y reaccionar enfurecidas.

Ellos suelen preferir estímulos eróticos más directos. Pero no le hacen ascos, ni se mantienen fríos si se hacen con dilaciones.

Sobre el placer femenino

Las mujeres reaccionan ante estímulos eróticos específicos con tanta rapidez e intensidad como los hombres. Algunas (42%) lo hacen con mayor rapidez e intensidad que el promedio masculino.

El placer femenino puede ser tan urgente como el masculino y es un error pensar que es más lento que el de ellos. Puestos en situación, ellas reaccionan con el mismo ímpetu que ellos, salvo que existan condicionamientos ambientales o culturales que se lo impidan. Otra cosa es que los estímulos ante los que las mujeres reaccionan sean los mismos que los de los hombres. Ellas prefieren estímulos con más rodeos y carga romántica. Sin que le hagan feos a otra clase de cosas.

Sobre las relaciones homosexuales

Son cosas distintas ser homosexual (desear y amar a personas del mismo sexo), tener relaciones homosexuales sin serlo (como los juegos eróticos adolescentes) y tener fantasías homosexuales, siendo heterosexual, como variantes de los estímulos buscados para excitarse. Sólo en el primer caso puede hablarse de homosexualidad o bisexualidad (si además se desean y aman personas del sexo contrario), una condición relativamente infrecuente entre la población general. Los demás casos forman parte del desarrollo sexual de las personas (en el caso de mantener relaciones homosexuales siendo heterosexual) y de la necesidad de variaciones en los estímulos eróticos que se precisan para sentirse excitados. Una y otra cosa son bastante más frecuentes que la homosexualidad propiamente dicha.

Sobre la anticoncepción

Las relaciones sexuales son libres y requieren un consentimiento de las dos personas implicadas. Pero deben ser responsables. Por eso deben ponerse los medios para evitar embarazos no deseados; por el bien de un bebé que vendría al mundo de la mano de unos padre demasiado jóvenes e irresponsables, y de ambos miembros de las parejas que les plantearía una situación vital muy importante en un momento para el que no están preparados.

Además, el uso del preservativo a parte de como medida de anticoncepción es fundamental para evitar el contagio de todo tipo de enfermedades de transmisión sexual.

Sobre las enfermedades de transmisión sexual

La salud es un bien que sólo se aprecia cuando falta. Pero eso no puede impedir que se haga prevención (es una obligación de todos para con cada cual y para con el resto de las personas que se relaciona) y se eviten situaciones de riesgo.

El sexo con desconocidos, con personas muy promiscuas, o con una pareja infiel abona el terreno a contraer enfermedades de transmisión sexual (algunas de las cuales son muy graves y de largas consecuencias) si no se tienen precauciones. Hay que tener siempre disponibles una caja de condones para estas situaciones. Y si no hay condón, lo mejor es que no haya relación.

Sobre el orgasmo

Es falso que a las mujeres les cueste más que a los hombres lograrlos. Llegan a él, como ellos, en menos de cuatro minutos masturbándose (cuando controlar la situación). Pero si se desea que ellas lleguen a él durante el coito, hay que saber que la mayoría de las posturas en las que este se realizan no sirven para estimular adecuadamente el clítoris de la mujer. Ellas encima, o sentadas sobre los muslos de ellos (y ellos en una silla) son las únicas posturas más eficaces para que ellas lleguen al orgasmo. Si os empeñáis en hacer las otras, sabed que el clítoris requerirá un estímulo manual, antes, durante o después del acto. Y que eso lo puede hacer tanto el chico como la chica sin que eso signifique que existan dificultades sexuales en nadie.

Sobre los preliminares

Los llamados preliminares (caricias corporales, besos, conversaciones atrevidas, palabras o situaciones previas excitantes, etc) tienen un objetivo mayor que “calentar” a las mujeres. Son las relaciones sexuales propiamente dichas. Procuran un placer a ambos miembros de la pareja que es una pena perderse. Hay que deleitarse en ellos porque, repito, son las relaciones sexuales propiamente dichas. El coito, no es más que una forma más entre las existentes, de culminar ese acto de “hacer el amor” con el orgasmo. Pero también se puede hacer con la boca, con las manos, al otro o a una misma.

Sobre el sexo oral

Resulta muy agradable y estimulante. Pero ni le gusta a todo el mundo, ni a todos les lleva directos al orgasmo. Puede utilizarse dentro de los llamados preliminares, o como una forma de llevar al otro al orgasmo. Pero se deben conocer antes los gustos del otro y no se puede obligarle a hacerlo (o recibirlo) si no le gusta.

La higiene es imprescindible. Siempre lo es.

Sobre el sexo anal

El sexo anal heterosexual puede ser una variante de las relaciones sexuales o la forma exclusiva de relacionarse una pareja. Se ha utilizado históricamente como medio anticonceptivo, pero ahora se emplea como una fuente de placer.

No gusta a todo el mundo y eso debe respetarse. Nadie está obligado a hacerlo por muy de moda que esté o por muchos deseos que tenga el otro.

Las mujeres no llegan al orgasmo con el coito anal. Deben recibir estímulo adicional en el clítoris antes, durante o después. Por parte de sus parejas o ellas mismas.

El ano es una zona erógena en ambos sexos. Por eso a muchos hombres les gusta que se lo acaricien o ser penetrados. Eso no los convierte en homosexuales en absolutos. Los hombres homosexuales gustan de ser acariciados y penetrados analmente por hombres, y a los heterosexuales les gusta que eso se lo hagan las mujeres.

Sobre la masturbación

La masturbación satisface necesidades diferentes a las del coito. Por eso perdura en las personas que ya mantienen relaciones sexuales. Es tan frecuente entre los hombres como entre las mujeres. Y puede utilizarse como un complemente utilitario en la cópula para que la mujer llegue al orgasmo a la vez que su hombre.

Carece de todas las repercusiones físicas y psicológicas que se le han atribuido en el pasado. Ni obstaculiza ni prepara a las mujeres para tener orgasmos en el coito, ni ocasiona eyaculación precoz o retardada en los hombres.

Datos extraídos del libro “Un encuentro con el placer. La masturbación femenina”. Jesús Ramos. Espasa-Calpe. Madrid. 2002

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