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Consejos para superar los problemas de erección

Gran parte de los problemas de pareja suelen venir dados por las dificultades en la comunicación, por la falta de compenetración y por la pérdida del amor como aspectos generales que pueden ocasionar otros problemas secundarios.  Sin embargo, existen una serie de problemas asociados a la respuesta sexual que se producen habitualmente por un mal aprendizaje, por una mala asociación de ideas o por problemas emocionales ajenos a la pareja.
Dentro de estos problemas sexuales encontramos las dificultades con la erección conocida habitualmente como impotencia. Esta disfunción erectil se caracteriza principalmente por la dificultad que tiene el hombre en conseguir o mantener la erección el suficiente tiempo como para poder realizar la penetración.
En este problema el hombre suele mantener intacto el deseo sexual, incluso puede verse aumentado debido a la incapacidad de llevar a cabo una relación sexual plena; otras veces puede disminuir por motivos psicológicos: miedos asociados al problema.
¿Cuáles son sus principales causas? Por otro lado, también es frecuente mantener la capacidad para tener orgasmos a pesar de no conseguir la erección. El hombre mantiene bien toda su respuesta sexual, solo falla el reflejo de erección y no el de eyaculación o el deseo.
Las causas por las cuales puede producirse este problema suelen ser.
Falta de interés sexual
Problemas de pareja
Etapas de estrés o cansancio
Problemas emocionales: depresión.
Disfunción física
Alcoholismo o drogadicción.
Aunque las causas más comunes vienen asociadas a etapas de estrés o cansancio físico mantenido, a posteriori se van a producir una serie de procesos psicológicos que van a ser los responsables del mantenimiento del problema una vez que el estrés desaparece.
Tras varios intentos fracasados se va a generar una asociación de ideas que provocará en el hombre miedo a la relación sexual. Este miedo es anticipatorio, debido a las experiencias anteriores insatisfactorias. La angustia generada por el miedo y por los pensamientos negativos al respecto, provocará nerviosismo y tensión. Ambas respuestas son incompatibles con la respuesta sexual, la cual necesita relajación y concentración para llevarla a buen término. Con todo esto la respuesta sexual se convierte en un círculo vicioso en el cual el miedo provoca incapacidad y la incapacidad aumenta el miedo anticipatorio para la próxima vez.
El objetivo que habrá que buscar para conseguir una recuperación será la desaparición del miedo, combinado con entrenamiento en respuestas sexual y una buena comunicación en pareja. Una buena información en sexualidad ayudará a desmitificar errores y miedos absurdos que se suelen dar en estos casos. Habrá que partir de la base de que la sexualidad es cosa de dos e intentaremos involucrar a nuestra pareja en la solución del problema. Cometemos un error si intentamos ocultarlo o no hablar del tema, como si no estuviera ocurriendo. Nuestra pareja esperará de nosotros algo que no le podemos dar de momento, se sentirá frustrado y sin explicaciones con lo cual el conflicto marital está servido.
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| ¿Qué podemos hacer para ayudar a nuestra pareja?
En primer lugar hablaremos del tema con total naturalidad intentando poner en práctica las posibles soluciones que se nos ocurran.
Consultar en los primeros momentos con el médico especialista para descartar posibles causas físicas y para recibir información detallada de posibles soluciones.
Trabajar para disminuir la ansiedad inicial que provoca el acercamiento sexual, utilizar técnicas de relajación y la práctica de caricias, masajes, baños relajantes, música ambiente adecuada, tiempo y tranquilidad. Evitad los encuentros sexuales rápidos, estresantes y en ambientes poco adecuados, reservaos para cuando estéis tranquilos y sin prisas, podréis dedicar más tiempo a mejorar.
La respuesta sexual es en gran medida un acto reflejo, de lo que se trata es de conseguir que ese acto se dé y sea realmente reflejo, con lo cual tendremos que abandonarnos a nuestras sensaciones. Cuando aparece un problema de este tipo intentaremos controlarlo y esto hará que deje de ser reflejo, lo cual dificultará la buena respuesta sexual, de ahí la importancia de la relajación y la tranquilidad.
Intentad programar la actividad sexual. Esto ayudará a reducir la ansiedad ante encuentros inesperados y la persona estará preparada, sobre todo en la primera fase de recuperación. Después se dejará que la respuesta surja libremente.
Utilizad caricias, besos, recorred el cuerpo de la pareja para facilitar las sensaciones físicas placenteras sin necesidad de que se produzca la penetración. Estas caricias se podrán hacer repartidas en tres fases:
En la primera se acaricia todo el cuerpo excepto los genitales.
En la segunda se acaricia el cuerpo incluidos los genitales pero sin penetración.
En una tercera se acaricia todo, incluyendo la penetración.
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Más consejos Ejecutando estas conductas paulatinamente facilitaremos la aparición de sensaciones placenteras no asociadas al coito, con lo cual ayudarán a la relajación y a la nueva asociación de ideas, dejando de lado la angustia por el coito.
Cuando estemos ejecutando el acto sexual (caricias, tocamientos, etc) y una vez que se produce una erección, podemos dejar de estimular hasta que la erección desaparezca y reiniciar otra vez el proceso. De esta forma los miedos a la pérdida de la ercción se irán mitigando ya que después de estimular de nuevo se vuelve a conseguir. Poco a poco las erecciones serán más duraderas a medida que se vaya perdiendo el miedo. Para ello, iniciaremos la estimulación y pararemos cuantas veces sean necesarias hasta que el hombre se habitúe a que no pasa nada por perder la erección y que se puede conseguir en el mismo encuentro sexual varias veces, sin ser por ello un fracasado.
Por supuesto la pareja deberá tomar una parte completamente activa en la resolución del problema, la buena comunicación, el cariño, el mimo y la complicidad ayudarán a superarlo.
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| Terra Mujer / Vicenta Sanz Herrero. Psicóloga Clínica |
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