Internautas y sexo

¿Con qué nos deleitamos sexualmente en Internet?
Los neurólogos Ogi Ogas y Sai Gaddam han hecho una gran labor de investigación en Internet a través de 400 millones de búsquedas para averiguar qué es o qué excita a hombres y a mujeres. Las conclusiones las han plasmado en un libro: 'Millones de pensamientos perversos: el mayor experimento acerca del deseo humano'.
La conclusión más global de esta investigación es que hay 20 intereses sexuales determinados que suponen el 80% de todo el porno que nos podemos encontrar en la red. En tan titánica búsqueda han explorado las pasiones que esconden –o no tanto- los hombres y mujeres cuando se deleitan en el sexo a través de la pantalla.
Algo que ya se sabía es que ellas prefieren lo 'soft', lo sutil, lo romántico, lo que no deja ver todo en primera instancia, lo que insinúa, más el texto que la imagen, más la fantasía que la realidad. El fenómeno del 'fanfiction' –historias escritas por fans sobre personajes populares de la moda, la música, el cine,…- está muy en boga. Y es reflejo de esa característica de la mujer.
Las fantasías de ellos y ellas En relación con las fantasías otra investigación decía que en la mayoría de fantasías de las mujeres los protagonistas tenían caras, se les podía identificar. Mientras que en las fantasías de los hombres sus protagonistas no tienen cara, ni nombre, aunque sí puede tener una identidad: enfermera, jefa, secretaria, vecina, desconocida.
Ellos por su parte prefieren los y las jóvenes, los homosexuales y lesbianas, las madres sexys (MILF), los pechos y las mujeres que engañan a sus maridos con otros hombres. Curioso dato siendo conscientes de cuan celosos son muchos hombres.
Es decir, les gusta la infidelidad como fantasía. Los hay que prefieren imágenes más duras o más ligeritas, pero en general prefieren secuencias cortas y directas, mientras que ellas preferirán textos largos y en los que los protagonistas digan algo más que “más, más”.
Veinte temas centran nuestra atención Existiendo todo lo inimaginable dentro la fantasía humana la gran conclusión a la que llegan estos neurólogos es que la gente dedica su tiempo –y dinero- a esos veinte intereses. Podemos encontrar imágenes y textos que hacen referencia al gran fetiche de los pies. O a cualquier prenda de ropa. O de hombres que se pelean en piscinas de barro, o cualquier práctica zoofílica –que hace referencia a mantener contacto sexual con animales- o coprofílica –en las que las heces, los excrementos, juegan algún tipo de rol-.
Los hay que prefieren el amateur, y otros el profesional. Los hay a los que les gusta colgar sus imágenes y los de las parejas sin su consentimiento –de estos últimos hay muchos y de dudosa calidad humana-.
 | | En la mayoría de fantasías de las mujeres, los protagonistas tenían caras, mientras que en las de los hombres, no |
| Cómo se dice habitualmente para gustos, colores. Y por ello hay millones de páginas para cada raza humana. Y después están las interraciales –las mismas pero mezcladas. Y con juguetes, cacharros de todo tipo, máquinas para penetrar 150 veces por minuto, o para dar corrientes de baja intensidad.
Y después están las páginas dedicadas al dolor y todo lo que haga referencia a ello: maso, sado, bondage,… Y no podemos olvidar al que le gusta mirar sin que la víctima lo sepa. Para estos también hay un montón de páginas dedicadas al voyerismo.
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En internet hay para todos: lo bueno de ello es que cada uno es el que elige qué ver, qué le gusta y cuándo disfrutarlo
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