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Líos en la oficina


Compañeros de trabajo y ¿algo más?


A veces pasamos más tiempo en el trabajo que en casa. Tus compañeros llegan a convertirse en tu segunda familia. El roce hace el cariño y… puedes acabar teniendo una ventura con un compañero o con tu jefe. ¿Son compatibles trabajo, sexo y amor?


Según la revista Playboy, más mujeres que hombres admiten haber intimado, alguna vez, con alguien del trabajo. El ámbito laboral parece levantar tantas tensiones como pasiones. Pasar muchas horas juntos puede ser la causa de los frecuentes affaires entre compañeros de trabajo. Lo prohibido, la clandestinidad, suponen un extra de excitación que incita a las aventuras sexuales. Salir de la rutina de la propia vida en pareja puede ser otra de las causas de las relaciones en el trabajo.

Pero no todo es sexo en el trabajo. En el ámbito laboral también surgen grandes historias de amor. Pero, ¿es compatible ser pareja y trabajar juntos? ¿Puede perjudicarnos tener una aventura con un compañero? ¿Y si se trata de un affaire con el jefe?


Ellas, más predispuestas
En contra de lo que pudiera parecer, según una encuesta realizada por la revista Playboy, las mujeres son más desinhibidas en el ambiente laboral que los hombres. Para realizar esta investigación la conocida revista entrevistó por correo electrónico a diez mil trabajadores de ambos sexos, llegando a la conclusión de que el número de mujeres que practicaban sexo con compañeros de trabajo era superior al de los hombres. La mitad de ellos admitió haber tenido alguna relación con alguna compañera de trabajo, mientras que, en el caso femenino, el porcentaje se elevó a las dos terceras partes. ¿Un avance o un retroceso en la cuestión de la ansiada igualdad?

Según este mismo informe, también son ellas las que más habitualmente han mantenido o mantienen una relación con un superior jerárquico (46 por ciento). Dato explicable, por otra parte, porque la gran mayoría de jefes son hombres.

Finalmente, el estudio destaca que un 80 por ciento de los entrevistados, hombres y mujeres, reconocieron haber flirteado con compañeros en el trabajo.

Cuestión de sexo
Salirse de la rutina, vivir algo excitante, sentirse deseado, correr el riesgo de ser descubiertos… el sexo en el trabajo tiene un morbo y un atractivo especiales. Lo de hacerlo encima del escritorio no es sólo una fantasía hecha realidad en las películas: en la encuesta realizada por Playboy ellas dicen que la mesa de trabajo es uno de sus lugares preferidos para mantener sexo rápido; el sexo masculino, más conservador, prefiere un sofá o una silla.

La incorporación de la mujer al ámbito laboral y las largas jornadas de trabajo que hombres y mujeres soportan, en las que ambos sexos conviven muchas horas, parecen ser dos de los motivos para que los affaires se multipliquen en el trabajo. Estas largas jornadas laborales también pueden suponer un deterioro de la pareja que puede hacer que se busque llenar en el trabajo los vacíos que hay en casa.

Según los expertos en psicología, aunque ellas tomen muchas veces las riendas a la hora de mantener un “lío” con un compañero de trabajo, las mujeres siguen involucrándose más afectivamente que los hombres. Para ellos suele tratarse una cuestión meramente sexual, no quieren más complicaciones.

Políticas anti-affaire
En empresas existen políticas que, explícita o implícitamente, reprueban no sólo los affaires sino las relaciones sentimentales entre empleados. Algo que deberás tener muy en cuenta si no quieres que tu contrato finalice antes de tiempo o se te escape el ascenso que tanto querías. Por el contrario, también existen ámbitos laborales cuya cultura empresarial e incluso estilo de liderazgo propician el acercamiento y relaciones personales entre los empleados.



Cuando es un compañero
Largas jornadas laborales, fiestas y comidas de empresa, viajes de negocios... son muchas las situaciones que propician el acercamiento entre compañeros de trabajo. Mucha gente llega a convivir más horas con sus colegas de trabajo que con su propia pareja o familia. De la atracción y las fantasías es fácil pasar al flirteo, y de ahí al encuentro sexual y hasta una posible relación.

Hay profesiones en las que el estrés o la convivencia invitan especialmente a la camaradería. En este contexto es fácil confundir los sentimientos o experimentar deseos difíciles de reprimir, sobre todo si estamos pasando por una mala con la propia pareja. De hecho, entre los 30 y los 45 años, los hombres y las mujeres son más propensos a embarcarse en relaciones laborales a pesar de estar casados. Para mucho solteros tiene incluso morbo tener un lío con alguien comprometido.

Cuando el puro juego o escarceo sexual pasan al enamoramiento, y si sólo es por parte de uno de los implicados, comienzan los conflictos. La persona no correspondida puede comenzar a hacerle la vida difícil al otro, intentando poner al resto de compañeros en su contra, poniéndole zancadillas en el trabajo, dificultándole los asuntos propiamente laborales, haciendo pública la relación o haciéndole chantaje emocional.

Por eso, antes de liarte con un compañero de trabajo, debes sopesar bien las consecuencias. ¿Alguien del propio trabajo puede verse perjudicado? ¿Corres el riesgo de enamorarte, o él de ti? ¿Llevarías bien que sólo fuera sexo? Si vuestros superiores se enteran ¿correría peligro tu puesto de trabajo? ¿Es una persona discreta? No puedes dejar de hacerte estas preguntas antes de dejarte llevar por la pasión. Intenta incluso adelantarte a las posibles reacciones de vuestro entorno si lo vuestro saliera a la luz.

Si no se trata simplemente de una aventura y los dos queréis construir algo juntos, a no ser que existan políticas empresariales en contra de las relaciones sentimentales entre trabajadores, no habría motivo para ocultarlo. Eso sí, la discreción debe ser la máxima de las parejas que trabajan juntas para que no os puedan acusar de falta de profesionalidad en el terreno laboral. Sin embargo, también en el caso de que se trate de una relación seria, debes sopesar una posible ruptura y cómo te sentirías compartiendo oficina con él.

Una investigación noruega asegura que combinar amor y trabajo aumenta el rendimiento laboral de los empleados, que trabajan con más energía y mejoran las relaciones en la empresa. Depende de vosotros que esto sea así.

Llegar a tener una relación sentimental con alguien de tu trabajo y que luego se convierta en tu pareja es fácil, ya que el contexto te da la posibilidad de conocer a fondo a esa persona de una forma relajada y natural, de establecer un grado de amistad que puede llevar a otra cosa.


Liarse con el jefe
Ya seas tú la empleada o la jefa, este tipo de relaciones son especialmente complicadas compartiendo un mismo entorno laboral, ya que puede despertarte tanto la ojeriza de tus compañeros como de de tus empleados. Estos pueden pensar que recibes un trato de favor, aunque no sea así, por estar liada con el jefe; o que le das un trato especial a tu amante respecto a tus otros subordinados. A no ser que tengas plena confianza en alguien, procura que nadie en tu trabajo se entere de este tipo de relaciones.

Las diferencias entre escalas laborales excita la imaginación de muchas personas. Eso de que el jefe o la jefa pierda la cabeza por un subordinado halaga el ego de algunos, pero mantener una relación sentimental o sexual con un superior es un arma de doble filo. Sobre todo si uno de los dos tiene pareja; caso en el que hay que ser muy realistas si no quieres verte enganchada en una relación imposible.

En este tipo de relaciones hay que ser muy cuidadosos, son muchas las cosas que hay en juego, desde tu propia reputación, a tu profesionalidad y tu puesto de trabajo. Antes de nada ten claro si esa persona sólo te gusta o quieres una relación más seria, y si los sentimientos son recíprocos. Por supuesto, queda descartada cualquier intención por tu parte de tener una aventura con tu jefe con el objetivo de ascender, las subidas rápidas pueden tener caídas estrepitosas.

Como jefa, no favorezcas nunca laboralmente a la persona con la que mantienes una aventura, tu profesionalidad podría quedar muy en entredicho.

Una relación superior-subordinado tiene un handicap especial: corréis el riesgo de trasladar vuestros roles al terreno personal. Como juego puede ser morboso, pero si entre vosotros hay algo más, tendréis que aprender a dejar aparte el trabajo.

Los celos pueden ser otro de los grandes problemas en este tipo de relaciones, ya que si se trata sólo de una ventura, pronto puedes convertirte en testigo de los affaires o flirteos del que hasta hace poco era tu amante.

No pierdas la cabeza
Si tienes un affaire con alguien de tu trabajo, sigue estas reglas:

- sé honesta contigo misma y con los demás - sed profesionales y discretos, no mostrando tratos especiales frente a los compañeros de trabajo
- respetad vuestro espacio vital y evitad meteros en el área laboral del otro
- no mezcles los problemas personales con los laborales
- no dejes que vuestra relación afecte a tu productividad laboral
- no utilices las herramientas de la empresa (mail, móvil, etc.) para flirtear o hablar con él
- controla las muestras de cariño en público, déjalo para fuera de la oficina
- si vuestra relación es seria, vuestro futuro puede pasar porque uno de los dos busque otro trabajo o cambie de departamento

Si la relación termina…
- mantente en la distancia hasta que las cosas vuelvan al anormalidad
- trátale como al resto de compañeros de trabajo, no te dejes llevar por tus emociones
- nunca hables mal de él y menos con otros compañeros de trabajo





Terra. Amalia Panea/Sport Managers

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