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¡Tierra trágame!

Cómo actuar ante la masturbación de los hijos 
Un buen día entras en el cuarto de tu hija sin llamar y te la encuentras realizando, bajo las sábanas, sospechosos movimientos con la mano a la altura de sus partes: ¿qué haces? ¿cómo sales de esa situación? Las madres menos avisadas suelen “chocarse” ante una escena similar. Algo menos en edades infantiles, pero, mucho, cuando el hijo o la hija ya son adolescentes. La situación parece controlarse mejor con las infantes, aunque las menos avisadas pueden creer que están ante un problema. Pero con los adolescentes la cosa se complica más. Y eso sucede a causa de nuestra propia vergüenza ante la situación y porque el asunto no se resuelve de cualquier manera como se tiende a hacer en la infancia.
No es necesario sorprender a un hijo masturbándose para plantearse qué se puede hacer con este tema. En la mayor parte de las ocasiones, los padres no hablan nunca de este tema con los hijos salvo que haya sucedido algo que les induzca a abordar el tema.
Generalmente, ese algo puede ser la sospecha de que se masturbe (largas horas en el baño, por ejemplo, aunque esa sospecha suele tenerse sólo con los hijos varones e, inexplicablemente, no con las hijas en la misma situación). Pero en otras ocasiones, no menos embarazosas, son preguntas directas de los hijos ante alguna palabra o escena oída en la calle, en la televisión o en el cine.

|  | Es fácil que pase Con todo, la situación más temida, quizás, sea la de qué hacer si les sorprendes masturbándose. No es una situación imaginaria. Las madres observadoras dicen haber visto a sus hijas masturbándose deliberadamente con la mano o frotándose con algo en el 22% (algo más de una de cada cinco) de las niñas que están entre los 2 y 5 años de edad; cifra similar a la que se encuentra entre los varones de la misma edad (21%). La proporción de chicos y chicas sorprendidos en acción tan íntima desciende con la edad, conforme ellos y ellas desarrollan mejores estrategias de ocultamiento.
No pasaría nada si se tuviera realmente asumido que la masturbación es algo natural y común a todos, hombres o mujeres, desde tempranas edades de la vida hasta la muerte, a poco que acompañe la salud.
Pero, ¿qué hacer en la práctica en una situación similar?
 | | Cuanto más tardéis en abordar el tema, menos probabilidades tendréis de hacerlo y perderéis una oportunidad de oro para darle información sana sobre |
| Aborda el tema con soltura Ante todo, reconoce tu propia turbación en unas circunstancias semejantes. Eso te permitirá respirar a fondo varias veces para abordar el tema con la mayor soltura posible. También debes entender el azoramiento de tu hijo o tu hija sorprendidos en semejante tesitura (¿te imaginas cómo te sentirías tú si te sorprendiera tu madre haciéndolo?). Eso te permitirá evitar ser condescendiente o violenta en tus razonamientos.
Tras eso, y dependiendo de la situación, quizás lo aconsejable sea abordar a tu hija (o hijo) en ese mismo momento. O, quizás no; quizás la situación aconseje cerrar la puerta desde fuera en ese momento y esperar a que salga para hablarle (no necesariamente en la entrada). Pero no lo dejes para muy tarde. Porque cuanto más tardéis en abordar el tema, menos probabilidades tendréis de hacerlo y perderéis una oportunidad de oro para darle información sana sobre la masturbación a vuestros hijos. Por no hablar de evitarles el desasosiego de veros todos los días sabiendo que sabéis y sin saber qué opináis.
Sed delicadas y directas a la hora de hablar del tema. En primer lugar, conseguiréis romper el hielo disculpándoos por haber abierto la puerta sin llamar, por ejemplo, o por haberles sorprendidos masturbándose. No temáis utilizar esta palabra. Os resultará más sencillo hablar de ello empleando ese tecnicismo que utilizando palabras más vulgares, que todos conocemos pero que pueden avergonzar más a vuestros hijos.
Podéis decirles que os ha sorprendido verles haciéndolo. Pero no porque sea malo masturbarse, sino porque siempre sorprende pillar a alguien haciendo algo que se considera muy íntimo (como hacer de vientre, por ejemplo).

|  | Réstale importancia... Inmediatamente después debéis despreocuparles por el hecho de masturbarse. Deberéis señalarles que la masturbación es algo natural desde muy tempranas edades; que es una forma sana de disfrutar de las sensaciones eróticas que proporciona el cuerpo; que aunque se hable poco de ello lo hace todo el mundo, durante toda la vida, aunque se tenga pareja; y, si reunís el valor suficiente, añadid la guinda final: reconocedle que vosotras también lo hacéis.
Tras ello, decidles que masturbarse no es malo, que lo verdaderamente malo es no cerrar con llave la puerta cuando se está haciendo. Porque, en caso contrario, se pueden pasar momentos tan tensos como este. Esto último sirve para relajar la tensión generada por la situación.
Se la primera en reconocerlo Sé que a muchas os parecerá exagerado reconocer ante vuestros hijos que sois tan aficionadas a la masturbación como ellos. No os engañéis, si pensáis así es por comodidad y porque os avergüenza exponeros ante los demás como masturbadotas (todo el mundo lo es). Y, sin embargo, a vuestros hijos e hijas les vendrá muy bien. Porque a esas edades los padres son la referencia de la normalidad social que ellos tienen del mundo.
Si su madre les reconoce masturbarse, definitivamente, no puede ser algo malo, ni antinatural.
Es posible que las cosas terminen ahí. Pero también puede suceder que la situación sea ocasión para generarse una serie de preguntas encadenadas que deberéis estar preparados para contestar. No temáis. Si leéis en esta misma web todo lo que he ido escribiendo sobre la masturbación, tendréis las respuestas que vuestros hijos necesitan.
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Y no lo olvidéis: si sois capaces de mantener una conversación distendida sobre la masturbación con vuestros hijos, dando todas las respuestas, ganareis un buen número de puntos en su escala de estimación.
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| Terra Mujer/ Jesús Ramos. Psiquiatría-Sexología |
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