Espacio publicitario
Buscador Terra. Buscar en Internet
SEXO

La delgada línea roja

NO significa NO

La idea de que las mujeres somos un objeto bajo el mando de los hombres, que pueden decidir sobre nuestro destino, tocarnos sin permiso y obligarnos a tener relaciones sexuales, parece antigua y fuera de lugar. Pero esta forma de entender la pareja tan prehistórica aún se da en muchos hogares. ¿Cuándo se considera que se ha pasado la línea entre el deseo impulsivo y la agresión? ¿Están ellos educados para aceptar un no?
Votar  
Tuenti Menéalo
Terra Mujer / M. M. Garrido

“Era una noche de fiesta. Imagina, dos amigos que se despistan del grupo y deciden tomarse 'la última' solos. Comenzamos a tontear y, de repente, estábamos besándonos. Mi idea era unos cuantos 'arrumacos' y volver a reunirnos con todos. Acabamos en un callejón oscuro y noté que sus caricias subían de tono y que cada vez que le retiraba la mano, me agarraba con más fuerza. Le dije que parara, pero insistió de una forma algo agresiva. No era él y llegué a sentir miedo. De repente apareció otro amigo y se retiró como si no hubiera pasado nada. Después de esto seguimos hablándonos, pero el 'buen rollo' ha desaparecido y esa noche ha quedado como un mal recuerdo en mi cabeza”. La experiencia de Julia no es una excepción, por situaciones como ésta han pasado muchas mujeres. Con desconocidos, con amigos e incluso con la propia pareja.

Muchos hombres no están preparados para gestionar esto NO y continúan hasta el final aún sin nuestro pleno consentimiento. Se trata de un tema del que no sabemos demasiado y nunca se habla. Es como si nos avergonzáramos de haber pasado por ello. Pero está presente en muchos hogares y muchos grupos de amigos y constituye una violación de los derechos humanos que afecta la salud psicológica y física de las mujeres.

Es perfecto y totalmente lícito decir NO en cualquier momento de la relación, ¡cualquiera! Independientemente de lo que puedan llegar a decir (ya sabes, eso de 'calienta' y otras lindezas), o de las tácticas intimidatorias que pongan en práctica (tanto manipuladoras como violentas), no te dejes doblegar. El sexo no deseado, tanto dentro como fuera de la pareja, no debe existir.

Cuando NO es SÍ para ellos

La sexualidad sigue generando temas escabrosos en pleno siglo XXI. Muchos hombres aún piensan que cuando una mujer dice no, realmente está diciendo un sí a gritos. Y, lo que es peor, cuando incluso existe forcejeo siempre hay una voz a destiempo que pregona 'ella se lo buscó'. Como ese policía canadiense que aseguró 'las mujeres deben evitar vestirse como 'putas' para no ser víctimas de la violencia sexual', y cuya reacción fue el movimiento 'No significa No', donde se rechazaba la estigmatización por la forma de vestir.

El proceso es complejo. Desde el momento en que dos personas se atraen hasta que acaban en la cama, hay una zona gris de incertidumbre de si se llegará al final o no. Cualquier mujer en cualquier momento de la relación, puede parar y no seguir. Si se cruza esta barrera, pasamos del sexo consentido al forzado. El problema deriva de la presunción del hombre de que si te vas con él a la cama es para culminar el coito. Virutas de cultura machista que aún perdura en nuestra sociedad.

Cruzar esta delgada línea roja y saber que la situación se está convirtiendo en un delito es aún más complicado dentro de la pareja. Esa idea de que el matrimonio lleva implícito el servir sexualmente al hombre aún no se ha desterrado de muchas mentes. Además, ¿para que haya violencia debe haber maltrato? ¿Con un simple forcejeo, ya hay violencia? Otra dificultad para identificar este problema es cuando la mujer accede sin que haya deseo a esta situación, incluso habiendo mostrado su 'falta de ganas' a la pareja. Cierra los ojos y decide seguir adelante.

Tras estas viejas cuestiones se esconde un dilema aún mayor: ¿cómo legislar escrupulosamente aquello que ocurre en la intimidad del dormitorio? En Suecia lo tienen claro, si no que se lo digan a Julian Assange, cerebro de Wikileaks, a quien se le ha llevado ante los tribunales acusado de 'conducta coercitiva de riesgo, con falta de consenso', por 'asaltar' a una mujer dormida y no utilizar preservativo. Pero en el Código Penal español no se incluye la figura del 'sexo por sorpresa'. Nuestra legislación sólo comprende violación en grado tentativa, de frustración o consumada, y agresión sexual, por lo que la violencia sexual dentro de la pareja es más difícil de juzgar. Sin embargo, un rayo de esperanza asoma en materia legislativa. Ya hay casos en España en los que una prostituta ha denunciado un abuso o un marido ha resultado condenado por violar a su mujer.

Aún queda mucho por andar. Según un estudio de la clínica Dator de Madrid, un 42% de jóvenes extranjeras y un 22% de españolas reconocen que han tenido relaciones sexuales sin preservativo forzadas por sus parejas. La idea de que los hombres, en general, una vez que empiezan son incapaces de controlar sus impulsos sexuales, ha provocado que se cierre los ojos a miles de abusos, especialmente en el seno de la pareja.

Así reacciona él al NO

El sexo es una forma de expresión de los sentimientos y es un termómetro de que la relación marcha bien (o mal, según el caso). ¿Y qué pasa si en un momento puntual hay un desencuentro amoroso y a uno de los dos no le apetece llegar hasta el final?

Hay hombres que cuando reciben un NO en materia de sexo, se ponen a la defensiva. Se alejan, se sienten heridos en su 'yo' masculino y acaban mirando la televisión o frente al ordenador, en raras ocasiones abraza a su pareja y se queda dormitando a su lado. Es un tema sensible y susceptible y en casos extremos pueden llegar a reacciones agresivas o depresivas.

Si la frecuencia de ese 'no', es demasiado habitual, la distancia sexual provocará una ruptura. La comenzará a observar con minuciosidad y bajo sospecha, para ver cómo reacciona a partir de ese momento. Porque cuando una mujer no tiene ganas en lugar de pensar 'estará cansada', 'igual tiene problemas en el trabajo', 'los niños agotan a cualquiera'..., surgen inmediatamente cuestiones más anecdóticas (¿no seré bueno en la cama?, ¿tendré el pene pequeño?) que nacen de la inseguridad. Otros se lo toman como un ataque directo contra su persona o una especie de venganza ('por no haber bajado hoy la tapa del WC, por ejemplo) y comienzan una guerra que lejos de solventar la inapetencia sexual en un momento determinado, la acrecientan.

Hasta aquí una reacción algo habitual y nada preocupante. El problema comienza cuando a pesar del 'no' se tiende a forzar la relación. Para José Luis Sánchez de Cueto, especialista del Instituto Andaluz de Psicología y Sexología, no todos los hombres cruzan esta barrera y encontrarse con uno de ellos es tan probable (o improbable) de que te caiga una rayo encima. Realmente son los menos y encajan en el perfil de personas con baja tolerancia a la frustración, controladores y con rasgos psicopáticos, incapaces de respetar la libertad de los demás.

Así reaccionamos nosotras ante su insistencia

Muchas son las mujeres que acceden a los deseos e insistencia de los hombres por ese sentimiento de culpa que se genera con al rechazar. ¿Y si él se imagina cosas que no son? ¿Y si está sufriendo? ¿Y si esto va a generar mal rollo entre nosotros? 'Nada, un esfuercito y adelante'. El concepto de complacer al otro aún está muy arraigado en las parejas más tradicionales, 'así son las buenas relaciones'. ¿Para qué caer en discusiones, rencillas, gritos y hasta peleas, cuando con un sí y 10 'minutitos' de esfuerzo, se zanja la situación?

También hay mujeres que no saben o son incapaces de decir NO, y cuando lo hace titubean, dudan, una actitud, a los ojos de ciertos hombres, como un 'no, pero sí', siguiendo adelante con la relación sexual. Y cuando el no es emitido como pidiendo disculpas, con temor, con inhibición y con miedo de dañar al otro, su actitud no será tomada en consideración y terminará accediendo a los deseos del otro.

Detrás de un 'no' devaluado, sin decisión, se esconde algún miedo: a dejar de ser querido, a perder un trabajo, a dejar de ser aceptado, a perder el cariño, a perder el respeto, a perder la armonía. Siempre hay un temor a perder algo. ¿Y qué gana la que pronuncia un NO fuerte y con determinación? La mujer que aprende a decir esta sencilla palabra se sincera con sigo misma, se conecta realmente con su deseo, con lo que quiere, con lo que opina, y le da valor. A pesar de que la presionen para que cambie de actitud, igual se mantiene en ella, sin temor a represalias.

Di NO

√ No toleres ni el chantaje, ni el engaño y, mucho menos, la violencia. Si te encuentras con alguien que no acepta tu NO y utiliza alguna de estas tácticas para presionarte, bórralo de tu lista inmediatamente. Individuos como éste no cambian y si te lo ha hecho una vez es muy probable que se vuelva a repetir. Las segundas oportunidades no suelen resultar.

√ Destierra a aquellos que al ver un escote piensan que tienen vía libre. Algunos hombres creen que si te gustan los shorts, los escotes y el print animal, estás haciendo una llamada explícita al sexo. Lo mejor es que te olvides de los que tengan este pensamiento. Y si descubres su 'yo' más machista en la intimidad, recuerda que si no te cuadra estás en tu derecho a decir NO en cualquier momento.

√ Alcohol, drogas y sexo, peligrosa combinación. Cuando hay elevadas dosis de estas sustancias la situación de riesgo se triplica, ya que anula la lucidez y nos hace más vulnerables. Numerosos casos de abusos sexuales se han dado cuando han intervenido alcohol y drogas por medio, y en estos casos es muy difícil mostrar ante el juez la violación si no ha habido violencia física.

√ Déjale claro hasta dónde quieres llegar. Para evitar sorpresas desagradables, si conoces a alguien exprésale hasta dónde quieres llegar. Si sólo te apetecen unos cuantos besos y caricias, avísale porque si juegas a la ambigüedad del 'sí, pero no', puede llevar a la otra parte a equívocos y desencadenar malos entendidos que no se sabe en qué pueden acabar.

√ Evitar situaciones de peligro. Si acabas de conocer a alguien y decides tener un 'affaire' con él, que tus amigos sepan donde estás en todo momento. No sabes cómo puede reaccionar esa persona en la intimidad y puedes llevarte un buen susto.

√ Tu cuerpo es sólo tuyo. Cualquier tipo de vulneración o abuso debe ser denunciado.

Votar  
Amplia el texto Reduce el tamaño Imprimir Enviar por email
Enviar artículo a
Tuenti Menéalo

Su e-mail no será mostrado en este sitio

captcha

Introduce los cinco caracteres de la imagen anterior