Guía práctica para decir ¡se acabó!
Formas de dejar a tu pareja
Dar el paso hacia la ruptura nunca es cosa fácil cuando se ha amado de verdad. Hay muchos sentimientos en juego y en muchas ocasiones una no está segura de no arrepentirse después. Por ello el primer paso siempre es no precipitarse. Tomarse el tiempo necesario para meditar bien las cosas. Solamente cuando se consiga romper internamente la relación, será más sencillo hacerlo físicamente.
¿Ya has tomado la decisión de forma firme? Pues pasamos al siguiente paso que es evaluar las causas que han llevado a esta situación. Puede ser que la rutina haya devorado a la pasión, o bien que una tercera persona haya irrumpido en vuestras vidas. Saber el porqué te dará las claves de cómo romper.
Ahora queda elaborar un plan 'quirúrgico' para extirpar la relación. Si no quieres herirle, echa mano de esas frases hechas, que alguna vez hemos dicho u oído (por ejemplo, 'te mereces algo mejor que yo'), y si quieres ser original y herirle un poquito por lo mal que se ha portado contigo, dile que 'le dejas porque la tiene pequeña'. Este proceso de ruptura ha de ser rápido y lo menos doloroso posible, especialmente para ti. Éstas son nuestras artimañas para que todo finalice con éxito.
Cuando quieres que él haga el trabajo por ti
Si no te encuentras con ganas ni ánimos de llevar la iniciativa en la ruptura, pero quieres acabar cuanto antes con esta 'agonía', haz que sea él quien diga 'hasta aquí hemos llegado'. Hay varios métodos sutiles para ello:
√ Muéstrate aburrida. Puedes revelar con tu actitud que las cosas no marchan bien. Si ocultas la realidad bajos sonrisas forzadas o muestras de cariño, él se convencerá de que la cosa marcha 'viento en popa'. Pero si tu cara comienza a reflejar el hastío de la relación, finalmente será él quien decida dar el paso de la ruptura. Más que nada, para no tener que aguantar más tu cara de merluza.
√ Haz lo contrario de lo que se espera. También puedes actuar de forma contraria a lo que se espera de alguien que quiere dejar la relación. Es decir, vuélvete pegajosa a niveles insoportables, llámale a cada hora, sospecha de toda la que se acerque a él, mosquéate si quiere salir con sus amigos... Quizás no te cueste mucho fingir. Según un estudio de la Universidad Cristiana de Texas hay un patrón de ruptura que la mayoría de las personas seguimos cuando estamos considerando la soltería: comenzamos a fijarnos en otros individuos y la culpa nos empuja a ser excesivos y 'sospechosamente' cariñosos con nuestra pareja.
√ Compórtate de forma desagradable. También está la versión, 'me comporto de forma desagradable e impertinente'. Incide sobre las cosas que sabes que el otro no soporta, para que llegue a desear borrarte de su vida, definitivamente. Esta táctica requiere de un conocimiento psicológico profundo de la mente de tu futura ex pareja.
√ Encaríñate con su madre. No soportabas a su madre, ¡todo el día metida en tu casa, echándote en cara lo delgadillo que se está quedando su hijo desde que vive contigo! Pero ahora se puede convertir en tu gran aliada. Métela con calzador en todos los planes que ideéis: cine, cañas, cenas... Llévatela a tomar un cafetito, incluso a comprar camisas para tu marido. Esta diabólica técnica acabará por ponerle de los nervios si la llevas al extremo y es posible que incluso te dé ha elegir entre su madre y él. La opción: su madre. Después sólo tendrás que idear otro plan para desligarte de la 'ex suegra'.
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Utiliza tus armas de mujer y sé tu la víctima
La táctica de 'la llorona' resulta muy útil a la hora de cortar sin remordimientos. Acude a la cita en plan bajón y dispara. La reacción de él tornará del enfado más absoluto a la comprensión total. Si tu nivel del llanto llega al desconsuelo, te abrazara como si la víctima fueras tú. Todo los alicientes melodramáticos que añadas a la escena te proporcionará realismo.
Si es más listo de lo que pensabas y no te cree, siempre valorará lo que has sido capaz de 'currártelo' para darle una estocada tan original.
Si quieres hacerle sufrir, dile que le has sido infiel
Partamos del principio de que tu pareja se ha portado fatal contigo. No ha valorado la relación y te ha engañado a la menor oportunidad. En este caso los sentimientos del otro no importan en absoluto, si sufre o deja de sufrir. Así que déjale por la 'puerta grande'.
Una idea. Dile que siempre le has sido infiel, esto le dolerá mucho, al menos en su ego. No hace falta ni siquiera que sea verdad. Rodéate de un circulo íntimo de amigos que te apoyen en tu plan, a poder ser, la mayoría del sexo masculino; comienza a salir por lugares sospechosos; haz que te inviten a ese tipo de fiestas a las que tu pareja se moriría por ir; cuando esté él delante, recibe mensajes y llamadas de dudosa procedencia... Y cuando explote de celos, dile adiós con la mano, y de lejos. No se merece nada mejor. Puede parecer una estrategia fría y racional. Realmente lo es, pero funciona cien por cien.
Y si un día, de la noche a la mañana, te levantas y decides que esa persona no merece el privilegio de estar contigo, también puedes desaparecer sin más. Como mucho, y en honor a esas noches de pasión, deja en manos de la tecnología esta ruptura. Elige cualquier vía: SMS, messenger... Aunque quizás la más humillante sea colgar en Facebook alguna foto suya en plan ridículo (en el baño o vestido con tu ropa interior), con un mensajito: 'Se acabó'.
Hay algunas tácticas demasiado obvias que llevan implícitas el mensaje: 'me está dando la patada descaradamente'. Por ejemplo, si dices: 'necesito tiempo', lo que verdaderamente le estás diciendo es 'no voy a volver a estar contigo en la vida'. Si tú lo sabes, él lo sabe, así que esta frase bórrala de tu vocabulario porque no te creerá.
Otra excusa poco creíble es la de: 'cariño, me he dado cuenta que me gustan las mujeres', más si cabe cuando eras un volcán en la cama. Fingir con amigas dándote 'piquitos', no te servirá de nada. Tarde o temprano descubrirá tu maniobra. Algún día te volverá a ver del brazo de un 'maromo' y el destino se volverá en tu contra. Además, no es una técnica muy efectiva, porque su carácter positivo le puede llevar a ver el vaso medio lleno e intentar luchar por lo que cree es una aventura caprichosa de la naturaleza.
Siempre te quedará la sinceridad, sólo así podréis ser amigos
Si le quieres con locura, pero no como pareja si no como amigo, lo mejor es que lo dejes con tacto. Nada de que lo sepa todo el vecindario antes del interesado, ser el último en enterarse y averiguar que todo el mundo lo sabía antes que él, es humillante y difícilmente te lo perdonará. Ves directa al grano, piensa que es inevitable que le hagas daño, sobre todo si el otro no se lo esperaba, pero, la sinceridad con el tiempo será valorada. Palabras sutiles y sin culpas, es la mejor forma. Habla de lo que sientes y de lo que deseas con él.
Lo más importante es elegir el momento y el espacio adecuado. Cita a tu pareja en algún lugar tranquilo y neutral. En ningún caso elijas lugares con connotaciones románticas para él, por ejemplo, donde os disteis el primer beso o el restaurante donde te pidió irte a vivir con él. No arruines este recuerdo mágico para decirle que le abandonas. Tampoco elijas la noche para dar la noticia, hay que huir a la caída del sol cuál cenicienta porque determinadas situaciones pueden llevar a la confusión. Y mucho menos vayáis a cenar, el vino y la necesidad de la despedida os puede llevar a hacer el amor, lo que podría destrozar el corazón del otro a la mañana siguiente.
Durante la conversación, no des rodeos. Comienza con un categórico 'tenemos que hablar'. Si él ya sabía que la relación no iba bien, asumir la situación será más viable. Pero si le pilla por sorpresa, prepárate para cualquier reacción: del llanto a la furia. Mantén el tipo y déjale tiempo para que se tranquilice. Después dile que vosotros sois ya adultos y que deberíais poder mantener una conversación en buenos términos. Puedes recurrir a frases famosas como 'no eres tú, soy yo', 'te mereces algo mejor', 'mejor es dejarlo para no hacerte daño', 'yo te quiero, pero como a un amigo'.
Después toma distancia. Él lo necesitará hasta que el dolor se haya calmado un poco y pueda volver acercarse a ti sin que le tiemble el cuerpo.
Si él te ama con locura, prepárate para que la historia se alargue ya que seguramente no se rendirá y te siga buscando. Aquí debes ser fuerte y mantenerte firme en tus decisiones. Dile claramente que aunque lo último que querías era hacerle daño, no ves otra solución que la de que cada uno siga su propio camino. No le des opción, no hay que dejar puertas abiertas, ni dar falsas esperanzas.
Después, ignora sus llamadas, no atiendas el teléfono ni el e-mail. Es el arma del silencio. Evita los mismos sitios, deja de acudir a los mismos lugares donde os divertíais juntos para no tener que encontrártelo cada día allí. No le pongas excusas tontas ni le mientas para no verlo. Dile que es por su bien (y el tuyo, claro) y que la distancia os ayudará a volveros a reencontraros, ahora como amigos.