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SINGLES

¿Por qué actúan así?

Cosas que deberías saber sobre los hombres

Dicen que las mujeres somos muy complicadas de entender, pero los hombres no se quedan atrás. ¿El problema? No estamos en sintonía y nuestras palabras, huecas para él, acaban dejando un regusto amargo: 'él nunca me entiende', 'no hay nada que haga bien para ella', son reproches habituales en las parejas. Si no quieres que la convivencia te pille desprevenida, te contamos todo lo que debes saber de los hombres y nunca te han dicho. Eso sí, con cierta dosis de ironía y mucho humor.
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Terra Mujer / M. M. Garrido

Digan lo que digan las voces más radicales del feminismo, hombres y mujeres sí somos distintos, no sólo física y biológicamente, sino que pensamos y sentimos diferente. ¡Y menos mal! Es la salsa de la vida, si fuéramos iguales sería demasiado aburrido.

Pero a veces tantas diferencias, si no se toman con cierta dosis de humor, provocan malos entendidos y acaban erosionando la pareja. Para evitar evitar llegar a esta situación queremos compartir con vosotras 10 'tips' que toda mujer deberíamos saber sobre el sexo opuesto, algunos basados en el artículo de Robin Nixon publicado en livescience.com '10 Things Every Woman Should Know About a Man’s Brain'. ¿La finalidad? Ahorrarnos energía, enfados, desencuentros y frustraciones.

1. El juego del macho

Los hombres juegan al ser el más 'macho' delante del resto de los hombres para mostrar su fuerza y su poder. ¿El problema? Que no sólo resaltan su masculinidad, pavoneándose ante las féminas, sino que en ocasiones acaban cayendo en el machismo para no ser juzgado por el resto 'de la manada'. Defienden lo que ellos consideran 'sus posesiones' marcando territorio, y entre estas posesiones nos encontramos nosotras. Incluso no dudan en utilizar la violencia si se sienten amenazados.

Una buena noticia: la competitividad disminuye en la madurez. Bajan los niveles de testosterona y el cerebro masculino madura. Se preocupa más por cuidar las relaciones que de estar picando de flor en flor como cuando era joven. Y ya no 'entran al trapo' del qué dirán.

Pero los hombres no sólo interpreta el papel del macho, sino que les encanta disfrazarse de muchos otros hombres a lo largo del día como: viajero experimentado, hombre de éxito, jugador de fútbol, hombre de negocios, buen padre, increíble seductor, esposo ejemplar... Con tanta crisis de identidad no me extraña que cuando llegan a casa estén tan cansados que no les apetezca interpretar el papel que más les gusta: el del perfecto amante.

2. El trabajo, su tema favorito

El trabajo ocupa, aproximadamente, el 95 por ciento de sus conversaciones. No lo hacen por fastidiar, sino por necesidad. Necesitan demostrar ante sí mismo su valía. También es una estrategia muy buena que utilizan cuando tienes que hacerle un reproche: “lo siento cariño, pero un cliente de última hora me entretuvo más de la cuenta”. Eso sí, es el único tema que no le deja sin palabras. Ese y el fútbol, claro.

3. Su particular manera de soltar el estrés

Si bien tú te mueres por un buen masaje después de un día duro de trabajo para eliminar el estrés, él prefiere otras formas algo más rudimentarias. ¿Cuáles? Ver la tele, navegar por Internet, tomarse una cervecita bien fresquita y, si se encuentra sólo y con ganas, masturbarse. El final perfecto para conseguir la relajación total.

4. Su fobia al compromiso

El hombre y el compromiso, son como el agua y el aceite: luchan por no mezclarse nunca. Siempre buscan alguna excusa tonta para huir como de la peste: “es celosa”, “es mandona”, “demasiado alta”, “demasiado baja”... Porque cumplir con un compromiso significaba atarse a esa decisión, a esa persona para siempre y no volver a ser libres, como realmente desean.

Poder asumir esta responsabilidad es una cuestión de madurez y, en general, a los hombres les cuesta bastante madurar.

Pero al final sucumben a la realidad: cuando encuentran a la mujer de su vida, se enamoran y al final van en busca de lo inevitable. Entonces sucede el efecto 'boomerang': aquellos juerguistas con cierta alergia al día, dejan radicalmente esta forma de vida y se vuelven ermitaños. Eso sí, aunque suenen campanas de boda, su instinto de conquista nunca muere.

5. Son los hombres de la casa, aunque mandamos nosotras

Se las dan de hombres de la casa, aunque realmente su liderazgo acaba cuando salen de la oficina. Por eso pasan tanto tiempo fuera de casa, porque no quieren abrir los ojos a la realidad: en casa quien lleva los pantalones son las mujeres. Sólo el abandono conyugal les convierte en verdaderos 'amos de la casa' (siempre que no estén tan perdidos que acaben de nuevo en casa de sus madres o, lo que es aún peor, de algún eterno soltero de la pandilla).

Pero rompamos una lanza a su favor: los hombres de hoy en día cada vez son más caseros y aceptan de buena gana la situación. Cogen el 'mocho' y la escoba sin problemas, incluso algunos de ellos se piden las bajan maternales para disfrutar de los primeros meses del niño. Las cosas están cambiando.

6. A ellos también les preocupa cómo conquistar a una chica

Debajo de esa seguridad aparente se esconde un niño con los mismos miedos que nosotras a la primera cita, a la primera vez. Primero por el miedo al rechazo, porque duele, es humillante, cabrea y, además, provoca inseguridad.

Y mucho mayor es aún su miedo cada 'primera vez' con una chica, sobre todo si siente algo por ella. Miedo a sufrir impotencia, a la eyaculación o, simplemente, a no dar la talla. A no cumplir las expectativas de unas mujeres cada vez con más experiencias y, sobre todo, con más exigencias. Eso sí, nunca lo reconocerán. Ante cualquier imprevisto desagradable, tendrán alguna salida del tipo: el estrés, el trabajo, los medicamentos de la gripe...

7. Su cada vez más cuestionado, deseo insaciable por el sexo

Si hacemos una encuesta por nuestra ciudad de ¿quién tiene más deseo sexual, los hombre o las mujeres? Seguramente saldría que los hombres. Es el rol social que les ha tocado vivir. Los científicos llegan a afirmar que es la testosterona la causante de esta necesidad inagotable.

Pero la realidad vuelve si no a derribar, sí a cuestionar estas razones médicas: los hombres no siempre están listos para el sexo, no son vibradores que basta con enchufarlos para ponernos a jugar. Puede que él esté en uno de esos días en que le duele la cabeza.

Por otro lado, las mujeres cada vez tienen un papel más activo y protagonista en la cama. Y, ¡sorpresa! Les gusta. Aunque parezca mentira o las creencias hagan pensar lo contrario, al hombre le encanta que una mujer tome la iniciativa, que sea creativa. En cierta manera se quitan un peso de encima: el de ser el único responsable de una relación 'non grata'. Ahora que tus orgasmos te hagan alcanzar el éxtasis no dependerá sólo de él, si no también de ti, de tus movimientos, de cómo le hagas entender las cosas que te gustan y complacen, porque de adivino tienen poco.

8. Eso de estar pendientes de los detalles no van con ellos

Pasan por encima de los detalles, como si te has puesto los pendientes nuevos o si esos pantalones realzan tu michelín. No lo hacen por maldad, es que, simplemente, esas cosas no les importan. Porque los hombres son funcionales y si algo no les va a llevar a ningún sitio, ¿por qué preocuparse? Así que mejor, evitémonos frustraciones y dejemos de esperar que, por fin, entienda algo de lo que le decimos. Esto no va a suceder.

Para los hombres comunicarse es dejar en claro, de la forma más breve posible, lo que tienen que decir yendo directo al grano: 'a preguntas concretas, respuestas directas'. La cuestión es que los entendamos a la primera sin necesidad de dar rodeos y contar esos interminables detalles con los que tú tanto disfrutas cuando hablas con tus amigas (ellas sí que hablan el mismo idioma que tú). Porque si tu le cuentas con 'pelos y señales' lo que te pasó a la salida del trabajo, ten por seguro que a los cinco minutos desconectará. Por ello es inútil que entres en discusión con él por este motivo. Nunca cambiará.

9. 'No me pasa nada' realmente quiere decir eso, 'no me pasa nada'

En el diccionario masculino, decir que 'no me pasa nada' equivale a 'no me pasa nada', no como en el diccionario femenino que significa 'me siento fatal y necesito que me abraces y me repreguntes por enésima vez qué me pasa'. Si está en silencio, quizás es que necesite realmente ese silencio. Por eso no insistas, es muy frustrante oír una y otra vez la misma respuesta, sobre todo cuando se espera una contestación algo más elaborada.

10. Son más vulnerables de lo que aparentan

Los hombres son mucho más débiles de lo que aparentan, aunque su rol no permita exteriorizarlo y la sensibilidad sea una característica asignada tradicionalmente a la mujer (y a los gays). Además, según van cumpliendo años, se van volviendo particularmente más 'blanditos'. Según explica el doctor Louann Brizendine, profesor de Psicología Clínica en la Universidad de California (San Francisco), vivir en pareja puede aminorar esta vulnerabilidad, puesto que sus niveles hormonales disminuyen la ansiedad.

Y en pareja son también más dulces y emocionales. No es que se pasen todos los días pregonando a los cuatro vientos su amor por nosotros (la testosterona se lo impide). El romanticismo lo demuestran de otra manera, en pequeños gestos que hay que saber captar. Por eso señoras, dentro de ese témpano de hielo aparente que duerme cada noche en nuestra cama, se encuentra un niño con ganas de recibir besos, caricias... y lo que surja.

Errores que cometemos las mujeres al intentar conquistar a un hombre

1. No te tires cuatro horas en arreglarte para la primera cita. Aunque nos cueste creerlo, a los hombres les gusta las mujeres naturales, sin kilos de maquillaje ni ropa extravagante. Ellos no están esperando a una supermodelo, eso lo dejan para las revistas (y la imaginación). Así que aplica el proverbio de 'menos es más', puede sorprendente porque lo natural resulta sexy.

2. Nada de esperas interminables. Una hora es una hora para todo el mundo, no es 'solo' una hora. Hay que calcular el tiempo y la ruta para llegar puntual.

3. No te inquietes por los silencios embarazosos en la primera cita. Los hombres, como hemos visto anteriormente, no están programados para mantener una charla fluida y continua como las mujeres. El silencio no siempre es síntoma de aburrimiento o desinterés. Puede que les parezca muy entretenido lo que le cuentas, pero quizás no tengan nada inteligente que aportar y, ante eso, callan.

4. Tema de conversación que detesta: tus ex. Los hombres no soportan que les hables de tus ex (cosa en la que coincidimos). Se sienten comparados, juzgados y con necesidad de competir, con lo cual acabarás minando su autoestima y eliminando cualquier posibilidad de segunda cita. Así que es mejor que no le detalles tu currículum sentimental.

5. No demuestres ser materialista. No hay cosa que haga desconfiar más a un hombre que una mujer que no para de hablar de dinero y acaba preguntando, sin ningún pudor, cuál es su nómina. 'Demasiado interesada', pesará.

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