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PAREJA

De príncipe azul a rana tras un año de relación

Sobrelleva los defectos y manías de tu pareja

Cuando decides dar el paso e irte a vivir con alguien, siempre se te plantea un dilema: ¿el futuro se desarrollará en terrenos pantanosos donde se hace difícil mantener el equilibrio o en palacios encantados donde se respira amor eterno, tal y como vivimos en nuestra niñez a través de los cuentos de hadas? ¿Rana o príncipe? Ésta es la eterna cuestión.
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Terra Mujer / M. M. Garrido

¿A cuántas de vosotras el príncipe azul os salió ranas? No sé por qué pero esta transformación, después de un año de convivencia, no existe a la inversa. Quizás será porque esperamos demasiado de las relaciones. Así nos lo enseñó la factoría Disney y sus cuentos de hadas, de los cuales hemos salido las grandes perjudicadas. De pequeñas todas soñábamos con ese príncipe azul que cabalgando a lomos de su caballo blanco venía a buscarnos para proponernos un amor eternamente perfecto. Años más tarde nos hemos dado cuenta de que esta historia es más falsa que los billetes de dos euros.

Es tal el fervor de abrir los ojos a otras incautas que caen en las garras de las comedias románticas, que en Facebook hay un grupo llamado 'Culpo a Disney por mis altas expectativas en cuanto a hombres' que ya cuenta con más de 443.428 seguidoras que les gusta esto. También está el de 'Mientras busco un príncipe azul, voy besando ranas', éste con algo menos afluencia de público (87 seguidores). O incluso la canción de Joan Manuel Serrat 'La rana y el Príncipe' (http://www.youtube.com/watch?v=JQlw0xKajCA). Y es que el tema da para mucho...

La realidad es que una vez pasado el estrés de la boda (las más atrevidas) y la euforia de los primeros meses de convivencia, van surgiendo miles de pequeñas costumbres y manías que hasta el momento no habían dado señales de vida. Y en uno de esos días en que se unen todas para realizar un complot contra tu tranquilidad es cuando por tu cabeza atraviesa veloz una idea: 'quizás me haya equivocado de persona'.

Ante esta incertidumbre, la primera reacción es tirar la toalla pero, como hemos dicho, el encantador 'Príncipe azul' no existe, y si consigues limar estas manías capaces de minar vuestro amor, ten por seguro que siempre tendrás a tu lado a la mejor rana del Reino. Este post te ayudará a sacar partido a las situaciones más comprometidas porque no es nuestra intención hacer un alegato contra el género masculino, ¡Dios nos libre!, sólo queremos dejar claro que nadie es perfecto.

¡Es un desastre en casa!

Lo primero que descubres cuando convives con una persona es si es ordenado o no. ¡Horror! Te ha tocado el desastre número uno. Llegas a casa y sabes dónde está por el reguero de ropa que va dejando a su paso: calcetines por aquí, zapatos por allá, el abrigo encima de la cama, la cartera encima de esa pila de periódicos que se resiste a tirar... y él allí sentado con su pijama decorado por la mancha de tomate de la cena de anoche, te da la bienvenida con un dulce beso. Feliz, relajado, sin imaginarse la que le va a caer encima.

No sabes por qué pero, de repente, se te viene a la cabeza tu suegra: ¿cómo permitió que su 'niñito' fuera tan desordenado en casa?, para después cuestionarte ¿cómo me he ido a enamorar del caos personalizado? Según el doctor Paulino Castells, 'un gran punto de conflicto suelen ser las distintas reglas aprendidas en las familias de origen de cada integrante de la pareja: 'En mi casa era así' o 'Mi madre lo hacía de esta manera'. Son costumbres que cada uno intentará imponer, cuando lo ideal es construir nuevas reglas que se adapten a la personalidad de los dos y que den un sello propio al matrimonio'.

En fin, que tu querido amorcito, esa persona que te pone ojitos cuando quiere 'intimar' contigo, es 'pelín cerdo'. Y sólo cuando pones el grito en el cielo, y te salen 'sapos y culebras' de la boca, se digna a coger el 'mocho' y darle un poco al suelo... eso sí... sólo en lugares estratégicos. ¡Ni se te ocurra investigar debajo de la alfombra!

Deberes: sería ideal que tu pareja comprendiera el sistema con el que clasificas, ordenas y etiquetas el mundo, si no pon 'letreritos' por toda la casa para indicarle dónde está prohibido diseminar las cosas y dónde se deben depositar. Ten en cuenta que su dimensión del orden es inversamente proporcional a la tuya.

Por otro lado, ¡relájate! No te desgañites intentando hacerle entender la importancia de no vivir en una escombrera. Quizás no lo haga con mala intención. Simplemente nadie le ha dicho hasta el momento cómo se deben hacer la cosas. Puede que al principio encuentres resistencia porque a nadie le gusta escuchar que está equivocado, pero con el tiempo hallaréis el equilibrio: él comenzará a mantener las cosas en su sitio y tú dejarás de ser una histérica de la limpieza.

Pelín agarrado

Al poco de conocerte, anillazo al canto. '¡Bien!' pensaste, 'alguien que me me adula con regalos. Y ahora, ¿dónde quedaron esas promesas de viajes exóticos?, ¿dónde los planes de la casita de playa? Pero lo peor de todo no es esto. Tu pareja, del puño cerrado, le duele el corazón cada vez que tiene que abrir la cartera, incluso para hacer un pago. Además, en su afán por controlar las finanzas familiares, suele solicitar justificación de todos los gastos, la mayoría de ellos, según su criterio, totalmente innecesarios.

Hay que tener cuidado con el tema del dinero. Una encuesta de la revista 'Journal of Personality and Social Psychology', demuestra que el 'vil metal' es uno de los principales temas de discusión en las parejas, sobre todo durante la convivencia. Por ello son cuestiones que hay que definir antes de entrar de lleno en la relación.

Deberes: habla con tu pareja antes que esta situación se te escape de las manos. Lo ideal es dejar el asunto bien zanjado durante el noviazgo: ¿cada uno administrará sus finanzas o irá todo al mismo lugar?, ¿qué aportará cada uno? ¿cuál va a ser la partida de gastos y cuál la de ahorro?, etc.

Lo que no debes hacer, en ningún caso, es ponerlo a la defensiva. Nada de llamarle tacaño ni otras lindezas similares (aunque lo sea). Si quieres convencerle de que tenga más manga ancha, empieza por decir lo mucho que lo quieres y la gran persona que es. Cuando llegues a su corazón, háblale de que el dinero está para disfrutarlo (juntos, claro). Lo único que hay que tener es cabeza para controlar los gastos. No se trata de despilfarrar, se trata de vivir. Quizás el dinero puede estar ligado a sus sentimientos de inseguridad o falta de autoestima. Hazle también entender que su rechazo a gastar en ti (con regalos que él considera inútiles) te hace sentir infravalorada.

Insoportable cuando está con sus amigos

Tenías el plan perfecto para el domingo: película romántica, cava con fresas y... Suena el teléfono 'Carlos, es tu amigo el Lillo'. Aquí acabó tu dulce sueño. La 'dolce far niente' se convierte en una pesadilla. Lo amigos de tu pareja se han autoinvitado a tu casa a ver lo que ellos denomina 'el derbi del siglo'. El cava acaba siendo cerveza y la intimidad del momento se convierte en 'la gran fiesta'.

Es lógico que te fastidie cuando sus amistades, sin ningún tipo de reparo, se involucran en vuestra relación. Tienden a invadir el terreno ajeno, asfixiando los momentos especiales con tu pareja. Aunque él priorice quedar con sus amigos frente a tus necesidades, no significa que no te quiera. Simplemente es un cordón umbilical que se resiste cortar.

Deberes: 'El hecho de estar casado no significa que uno sea el dueño del otro. Ambos siguen siendo persona individuales, con espacios propios que hay que respetar. Además, esas parcelas de individualidad enriquecen la relación', explica el doctor Castells. Busca tú también planes con tus amigas, sal y diviértete.

¿Dónde quedaron esas noches en vela de risas y confidencias?

Siempre te han parecido malísimos sus chistes, pero lo cierto es que te levantaban el ánimo cuando habías tenido un mal día. Ahora, con la casa, los niños, su nuevo puesto laboral, es imposible sacarle una sonrisa y mucho menos hacer que tú sonrías. ¡Lo que darías por recuperar esos momentos tan especiales!

El filósofo Friedrich Nietzsche decía que 'la potencia intelectual de un hombre se mide por la dosis de humor que es capaz de utilizar', pues bien la de tu chico está a cero. Y lo que es peor, la ausencia de humor comienza a reflejarse también en vuestra vida sexual. ¡Con lo bien que os lo pasabais en la cama y ahora es pura rutina!

Deberes: los expertos señalan que el humor y la comunicación son los factores fundamentalmente para mantener el equilibrio y la buena salud de la pareja. Está demostrado científicamente que cuando ríes liberas endorfinas, que es la hormona de la felicidad y se generan sensaciones de satisfacción y bienestar. Además reírse juntos rompe conflictos y une.

¿Y cómo recuperar de nuevo la sonrisa en la pareja? Los primero que debéis aprender es a gestionar el estrés y la ansiedad, que seguro es lo que ha provocado esta situación. Rodearos de amigos que os ayuden a romper la tensión, a relajaros. Evita compartir únicamente las dudas y los miedos con la pareja, hablar de lo que os apasiona y de lo que os ha hecho reír durante la jornada. Jugar, bailar, dejaros llevar, el humor volverá a resurgir.

Quiero caricias y besos a todas horas, como los primeros días

Estabas deseando salir del trabajo y llegar a casa. Sabías que te esperaba un buen menú de besos, abrazos, 'bromitas', confidencias... Esas formas espontáneas de demostrar, día a día, vuestro amor. Pero al cabo de los meses, parece que la llama se ha ido apagando y vuestra intimidad se ha reducido a las cuatro paredes de vuestro dormitorio y en fin de semana. El mundo exclusivo que construisteis a vuestro alrededor se está derrumbando.

Entonces se enciende la alarma de tu cabeza que indica ¡warning! ¡warning!, y te preguntas: ¿Qué está pasando?, ¿se acabó la pasión?, ¿ya no tiene interés por mi?, ¿tendrá a alguien?, ¿quizás deba dejar a un lado la batita y utilizar más el picardías?, ¿qué puedo hacer para hacerle más cariñoso? Aunque son pensamientos válidos, las mujeres tendemos a exagerar las situaciones. Quizás sea sólo una cuestión de estrés.

Deberes: hace muchos años el psicólogo Abraham Maslow propuso una teoría psicológica en la que jerarquiza las necesidades humanas y defiende que conforme se satisfacen las necesidades más básicas, los seres humanos desarrollan necesidades y deseos más elevados. Basándonos en ella podemos ver que las necesidades fisiológicas son la base de la conducta humana, y aunque el sexo se encuentra en esta fase, antes de emprender alguna acción para satisfacer esta parte tu pareja necesita haber satisfecho dos fundamentales: alimentación y descanso.

Una vez cubiertas estas necesidades, debéis buscar vuestros momentos de intimidad. No a la semana, si no al día. Cuando los niños duerman y el estómago lo tengáis lleno. Charlar, acurrucaros en el sofá, acariciaros... Si alimentáis estos minutos juntos en los que sólo estéis vosotros, volverá a resurgir esa complicidad eclipsada bajo el estrés del día a día.

¿Cómo consolidar tu amor?

En su libro 'La pareja rota' (Ed. Espasa) el psiquiatra Luis Rojas Marcos, explica que 'el romance se basa en la idealización del ser amado. Es un estado de imaginación exagerada por el cual, el enamorado distorsiona o proyecta sus fantasías de perfección sobre el objeto de su afecto. Con el paso del tiempo y las exigencia de la vida diaria el amor evoluciona y así el aspecto más pasional pierde su intensidad y la idealización del ser amado se transforma. La desilusión se produce cuando se rompe el acoplamiento de los dos, cuando los deseos, necesidades y valores, conscientes o inconscientes se vuelven incompatibles y conflictivos'.

Ante esta visión tan tétrica de las relaciones, no te quedes con los brazos cruzados y actúa, antes que tu 'sapo' abandone la charca. Unos consejitos para que después de este año de 'intensa' felicidad, le sucedan muchos más.

► Quiere a tu pareja como es y no intentes cambiarle a toda costa. Modificar sus costumbres sí, transformarle no.

► No esperes que él solucione tus problemas, te puede ayudar y escuchar, pero nada más.

► Háblale con sinceridad de tus necesidades y expectativas con respecto a la relación.

► Mantén tus viejas amistades y costumbres y respeta las suyas. El gran error de muchas personas es abandonar a su círculo más cercano cuando inician una relación. Los amigos y la familia enriquecen.

► Olvídate de esos celos enfermizos. Si lleváis dos días sin hacer el amor, quizás esté cansado ¡nada más!

► No sea asfixiante y pretendas estar colgada a su cuello a todas horas. Cada uno necesitáis vuestro propio espacio de maniobrabilidad.

► Nunca está demás hacerle mimos y recordarle cuánto le quieres.

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