¿Hacemos las paces?
Pareja: el arte de la reconciliación
Nunca se dirá suficiente, el diálogo es la clave del éxito en una pareja, incluso (y sobre todo) después de una discusión. Bueno, no seguidamente después, espera a que vuelva la calma, a que la ira en caliente no se vuelva contra ti.
Una vez recuperada la calma, dile las cosas, no te guardes nada, porque te arriesgas a que la situación se gangrene y tome proporciones peligrosas.
Nuevo punto de partida
Un elemento importante a la hora de dialogar con la pareja es aceptar las divergencias de opinión y no exigir al otro la adhesión perfecta a todo lo que puedas decir o pensar. Os queréis, pero seguís siendo dos entes diferentes que tienen derecho a tener opiniones contrarias.
El desafío: encontrar un terreno de acuerdo, un compromiso. Reconoce tus errores y no intentes echarle la culpa a tu pareja. Una reconciliación bien manejada permite repartir sobre bases sanas y nuevas. Un nuevo punto de partida.
La cama de todos los excesos
Evidentemente quien dice reconciliación dice forzosamente… cama. Un modo de reconciliación que cuenta con muchos adeptos y que tiene la ventaja de poner fin a la discusión con rapidez…
La ventaja: se finaliza la disputa en un abrir y cerrar de ojos y las ofensas se transforman en palabras dulces como por arte de magia.
Inconveniente: un revolcón nunca resolverá ningún problema y no cortarás las consecuencias de una crisis con abrazos, aunque te lleven al éxtasis.
Naturalmente nada te impide transformar la ira del momento en ardor sexual, pero no creas que la cama borrará todos tus problemas. La ira resurgirá y se transformará en rencor, poniendo en peligro la armonía de tu pareja.
El desafío: cuando el diálogo tenga lugar y las cosas estén dichas, la reconciliación en la cama puede ser un medio eficaz para no estropear la relación con mediante palabras que no se piensan u observaciones hirientes. La ocasión de pasar página con una nota positiva.
A grandes males, grandes remedios
Desgraciadamente, algunas discusiones son el reflejo de una enfermedad profunda, que a menudo necesitan más que una pequeña discusión seguida de una sesión de caricias…
Evidentemente, la palabra clave es y seguirá siendo el diálogo, pero esta vez también serán necesarias perseverancia y voluntad. Para algunos, una escapada de enamorados, lejos de las preocupaciones cotidianas, permitirá poner las cosas en claro y recomenzar sobre nuevas bases. Para otros, la ayuda de un especialista a veces es necesaria y el tiempo será tu mejor aliado… En todos los casos, la determinación es primordial y la prueba revelerá la solidez de tu pareja y la importancia de tus sentimientos.
El desafío: una discusión puede, a la vez, hacer sonar las campanas de un amor que se marchita o, por el contrario, abrir caminos nuevos y prometer un futuro aún más feliz. De ahí a discutir sólo para amarse más, sólo hay un paso, que puede resultar arriesgado dar. A menos que te acuerdes de Penélope Cruz y Javier Bardem en Vicky Barcelona. Quizás resulte ser el amor pasión.
No pierdas tu oportunidad, aprovecha a conocer gente estas Navidades y empieza el 2012 enamorada.
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