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Problemas de pareja

No caigas en la infidelidad
Según los expertos, hay claves que pueden ayudar a una pareja a no caer en la infidelidad. Y si esto ocurre, tampoco tiene por qué ser el fin de la relación. Pero, ¿se puede evitar la traición? El que uno de los dos miembros de la pareja sea infiel, o incluso los dos, evidencia que la relación de pareja no marcha como debería. Porque hay falta de amor o enamoramiento, porque falla la ética personal y los principios, porque alguien se siente poco cuidado, por falta de autoestima… Son muchos los motivos que pueden llevar a una persona a ser infiel.
¿Hay personas infieles por naturaleza? Sí, pero debajo de ese tipo de personalidades suelen subyacer problemas de autoestima, falta de madurez e incluso falta de ética. Es el prototipo del hombre seductor, que necesita gustar para reforzar su ego y su autoestima. También es el caso de las personas inseguras y acomplejadas, que son capaces de recurrir a la infidelidad para huir de su propio miedo a ser engañados o abandonados.

|  | Ser infiel es una decisión personal que puede tomarse o no. La infidelidad, como muchos otros actos vitales, puede evitarse. A lo largo de la vida en pareja es normal que a ambos miembros se les presente la ocasión de ser infieles, y de cada individuo depende dejarse llevar o no por la situación.
¿Merece la pena ser infiel? Todo depende de cuánto valoremos nuestra relación de pareja y de nuestra propia ética personal. Hay gente que engaña por sistema sin contárselo jamás a su pareja, llevando incluso una doble vida con una naturalidad pasmosa con pocos sentimientos de culpabilidad. Pero también hay quien engaña porque atraviesa por un mal momento, ya sea por falta de cariño, por falta de autoestima, por problemas personales o de la propia pareja… Cuando no nos sentimos queridos o satisfechos, por ejemplo sexualmente, no es tan difícil que acabemos buscando fuera lo que no tenemos en casa.
Pese a los problemas y las malas rachas, en el contexto de una relación sólida y estable de pareja, la infidelidad no debería ser un recurso fácil para ninguno de sus miembros.
¿Se puede superar? Detrás de toda infidelidad hay implícita una falta de ética, por mucho que nos hayamos enamorado de otra persona. Por ello, ser o no infieles depende en gran medida de los valores y principios de cada persona, del sentimiento de culpa que seamos capaces de experimentar y del respeto y aprecio que sintamos hacia nuestra pareja. Ser infiel y ocultarlo es, desde cualquier punto de vista, un comportamiento deshonesto e injusto hacia nuestra pareja. A no ser que ambos hayan pactado no contárselo al otro en caso de ocurrir la infidelidad.
Frente a una infidelidad confesa, la madurez de ambos, la solidez del cariño y el deseo de seguir juntos serán claves para superarla. Todo depende de la capacidad de perdón de la persona traicionada y del deseo del otro de no repetir la traición y de su voluntad para recuperar la confianza de la pareja.
Si perdonamos una infidelidad, este perdón debe ser sincero, no debe considerarse como un elevado acto de generosidad, sino como un deseo sincero de seguir adelante. Pese al dolor y al miedo, este perdón no debe utilizarse después como argumento cuando surjan otros problemas de pareja. La decisión de seguir adelante por parte de ambos debe partir de la madurez y el deseo mutuo de esforzarse en la nueva etapa. Volver a llenar la relación de momentos de alegría, intimidad, confianza y comunicación podrá hacer que el recuerdo de la infidelidad se olvide.
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