Cómo son este tipo de relaciones
Mujer joven, hombre maduro (y viceversa)
Aseguran los investigadores de un estudio publicado en la revista European Journal of Operational Research, que el amor es una cuestión de calendario. Alrededor de 1.500 parejas fueron evaluadas para llegar a esta conclusión: si la esposa es menor y más inteligente, la relación tiene buenas perspectivas de funcionar, sobre todo si ninguno de los dos ‘carga’ en su pasado con un divorcio; mientras que si la diferencia de edad se da a la inversa, es decir, ellos son menores que ellas, el riesgo de separación es mayor.
Pero, ¿la pasión entiende de números? ¿Quién dice que con la edad no se sienten mariposas en el estómago? Encontrar la felicidad en el amor no depende de la fecha de nacimiento, especialmente cuando hablamos de personas adultas y maduras que tienen muy claro lo que desean y esperan de una relación. No es bastante con que este tipo de parejas ‘descompensadas’ tengan que aguantar tristemente miradas de reprimidos que observan este tipo de uniones con visión reprobadora por sus intenciones perversas, para tener que tragar con encuestas absurdas que no hacen más que devolvernos a la sociedad encorsetada de antaño.
De todo hay en el jardín del amor, pero desde aquí vamos a demostrar que ‘El amor no tiene edad’, cuando hay buenas intenciones, es algo más que una frase hecha. Apostemos por él, más allá de convencionalismos sociales.
Hombre maduro, mujer joven
Este tipo de relaciones pasan totalmente desapercibidas a nuestros ojos. Socialmente se han dado en todas las épocas y, aunque para muchos han levantado ciertas sospechas económicas, nunca han estado mal vistas.
Pero, ¿por qué los hombres maduros sienten tanta atracción por las mujeres jóvenes?, ¿por qué pasean de su brazo con orgullo y satisfacción? A juicio de la psicóloga Pilar Varela, autora del libro Amor puro y duro. Psicología de la pareja, sus emociones y sus conflictos, “lozania, frescura y belleza, eso es lo que busca el hombre en una mujer joven”. Así como “una mente menos preocupada y la ilusión de que todo eso, en cierta medida, se contagia”.
Obviamente tener en la cama a una mujer de piel tersa y firme, que bebe los vientos por ti y no es capaz de decir que no a nada, rejuvenece a cualquier hombre. Sobre todo la sensación de sentir que se puede seguir disfrutando de la vida con plena intensidad. Es como vivir una segunda juventud.
¿Y qué busca la mujer joven en el hombre maduro? "Seguridad, experiencia, más vida. Transferirle sus problemas, esperar su ayuda, encontrar apoyo”, según afirma la especialista. En cierta manera, él cumple el rol de la figura paterna de protección, sabiduría e incluso un estatus social que se suele adquirir con el paso de los años.
El problema aparece en aquellos casos en los que la atracción es meramente física. Probablemente, al cabo del tiempo, esta misma persona que capaz de convertir a un cincuentón en un veinteañero, acabe resultando demasiado inmadura y la idílica historia de amor termine por convertirse en pesadilla.
Mujer madura, hombre joven
Mientras las relaciones hombre maduro, mujer joven han sido socialmente aceptadas, las mujeres enamoradas de hombres marcadamente menores que ellas han de luchar contra miradas furtivas y comentarios jocosos. Independientemente de lo que opinan los demás, ¿qué es lo que busca una mujer mayor en un varón veinte años menor? “La mujer mayor se fascina por la tersura del joven y se siente más segura y más valiosa, por efecto de la conquista”, afirma Pilar Varela.
No se siente atraída tanto por el sexo, sino por otro tipo de satisfacciones más emocionales. El sentirse amada, valorada, deseada. Pasión del alma por encima de la del cuerpo. Experimentar, romper las reglas del juego, divertirse, reír, llorar, esto es lo que busca y encuentra en este tipo de relaciones la mujer madura, independientemente del final, si es que lo hay. Con cierta edad, ya se ha vivido lo suficiente para saber que el príncipe azul no existe y vive con intensidad lo que en ese momento tiene entre manos.
Y ellos, ¿qué pueden buscar? “El hombre joven se fascina por la mujer mayor, segura, vivida, hecha y se siente atraído por su belleza madura, que a veces es mucho mayor que la de la joven, más tersa pero más insulsa”, opina Pilar Varela. Cosas que no encuentran en las mujeres de su edad incapaces de llenar sus expectativas ni en cuanto a sexo ni aún menos en cuanto a relación. En este tipo de historias, lo que comienza como una aventura suele terminar en enamoramiento, normalmente por parte del joven que se siente obnubilado con la sabiduría de su compañera.
Mira a tu alrededor y contesta con sinceridad, ¿cuántos casos conoces de mujeres maduras casadas con hombres jóvenes? ¿Uno, ninguno? Y al contrario, ¿cuántos hombres conoces casados con mujeres bastante más jóvenes? Seguro que la cifra aumenta.
Mientras que las parejas hombre maduro-mujer joven, tienden a desembocar en boda, las mujeres mayores suelen mantener oculta este tipo de relaciones, según explica Pilar Varela, "por el machismo imperante”.
Una buena noticia. Las estadísticas comienzan a recoger un pico de este tipo de relaciones mujer/hombre, “quizás en una proporción de 90/10”, según la psicóloga. Esta cifra es significativa de que algo está cambiando (por fin) en la sociedad, aunque aún queda mucho camino por andar.
“La apertura social y la eliminación de estereotipos, hace que se esté normalizando este tema, de modo que algunas de estas parejas desiguales no son sólo actores y gente del mundo del espectáculo, como es habitual ver, sino profesionales de cualquier sector e incluso políticos”, subraya la especialista.
Hablamos siempre de mujeres que gozan de cierto estatus social adquirido por méritos propios gracias a la independencia económica que da el tener una vida profesional y social activa. Este campo de actuación proporciona el mantener contacto con personas de todas las edades que comparten puntos en común, por lo que se hace más accesible este tipo de relaciones. Mujeres de más de cuarenta o cincuenta años con piel de treinta gracias a los adelantos en cosmética y estética y a la tendencia actual de cuidarse cada vez más, convirtiéndose en deseables para todo tipo de públicos, siendo capaces de rivalizar físicamente con jovencillas de veinte.
Cómo es el sexo
Cuando la diferencia de edad entre los cónyuges se cuantifica por décadas, ¿el sexo es diferente? “La buena relación sexual depende menos de la edad que de otros elementos, como la compenetración con la misma pareja, el disfrute de los prolegómenos, la sutileza para captar los deseos del otro, la desinhibición, la experiencia, la dulzura, las palabras y la elaboración del clima”, explica Pilar Varela. “Ciertamente la disfunción eréctil o la sequedad vaginal se da más en personas maduras que en jóvenes, pero hay remedios que ayudan a superar estos problemas”, agrega.
Si la pareja comparte comunicación, confianza, respeto y sentimientos, el sexo funciona a cualquier edad. Esto no significa que en este tipo de parejas el amor esté por encima del sexo... “no. El amor y el sexo no se excluyen ni compiten. La pareja puede quererse mucho y también seguir muy interesada en muchos y buenos momentos de sexo”, concluye la psicóloga.
Para los taoístas, la diferencia de edad en una pareja siempre ha significado más ventajas que inconvenientes. Textos antiguos como el Su Nu Ching, recomiendan las relaciones ‘desiguales’. Entre una mujer joven y un hombre maduro se dice que éste tarda más en conseguir la erección, tiempo necesario para que la mujer disfrute sin prisas o sin los problemas que conllevan la eyaculación precoz y las ansias incontrolables de los jóvenes. En el caso opuesto, a muchos jóvenes les agrada la experiencia que aporta mujeres más mayores que reafirmen su virilidad, mientras que la mujer se ve rejuvenecida con estas relaciones. En ambas situaciones, el miembro más joven aporta energía, y el maduro experiencia. La combinación perfecta.
Aspectos sociales y familiares aportan, en ocasiones, la parte negativa de estas relaciones. Los prejuicios que aún existen a entre personas de diferencia de edad bastante marcada se convierte en un handicap que no todos logran superar. Críticas hirientes que son aún más dolorosas cuando provienen de boca de los hijos que, casualidades de la vida, comparten con la nueva pareja su misma edad. Aspectos como el reloj biológico, actividades de ocio o metas, también que se convierten en los grandes desafíos para estas relaciones.
Pero ¿por qué condenar cuando lo que prima es un sentimiento de amor, y no de interés, igual que se supone para el resto de parejas socialmente ‘correctas’? En la actualidad muchos han logrado superar todos estos obstáculos y, poniéndose el mundo por montera, con diferencia de edad incluida, han permanecido unidas por los siglos de los siglos. ¿Por qué? Porque las ventajas cuando realmente hay amor, compensan los sufrimientos: rejuvenecimiento, aumento de la autoestima, mayor energía y nuevos punto de vista ante la vida, dan lugar a una relación equilibrada, mayor estabilidad, mayor desarrollo emocional y encuentros sexuales satisfactorios. Es el resultado de la armonía que deriva de la juventud y la experiencia. La combinación perfecta.