Problemas y soluciones
Pareja: experiencia sexual desigual
Aunque a día de hoy sigue primando eso de que los hombres se comen una y cuentan 10 y no paran de pavonearse ante sus amigos de lo buenos amantes que son, cada día son más conscientes del poder sexual de la mujeres. Sobre todo gracias a series como 'Sexo en Nueva York' donde ellas hablan sin pudor de sus relaciones y la falta de 'tacto' de sus compañeros sentimentales con todo lujo de detalles.
Y es que algo está cambiando. El sexo ya no es un tema tabú y el bagaje sexual de hombres y mujeres se va igualando. Esto da lugar a relaciones de todo tipo. Desde los que se conocieron en la infancia y siguen adelante con su relación; hasta mujeres que buscan su estabilidad emocional en hombres maduros que le dan la protección que necesitan; o aquellas que después de probar de aquí y de allá han descubierto el amor en jóvenes inexpertos con muchas ganas de aprender. Todo vale.
Pero en ocasiones hay que pagar un peaje algo inesperado: el del acoplamiento sexual, de ellos y de ellas, según el caso. Por qué, ¿con qué problemas se puede encontrar una mujer que se inicia en el mundo del sexo con un hombre experimentado? Y un hombre que mantiene una relación con una mujer que ha tenido una vida sexual más activa y han experimentado cosas que ellos aún no, ¿también se encuentra con miedos que superar?
Mi pareja es más experimentada que yo en el sexo
La edad no siempre te da la experiencia y/o la inexperiencia, es un simple número. Que seas más o menos joven no quiere decir que tengas más o menos pasado. Incluso es difícil determinar cuándo se puede considerar experiencia y cuándo no (¿en función del número de relaciones?, ¿en función de los años de práctica?).
En fin, en esto de las relaciones es complicado generalizar, pero aún así lo vamos a intentar, al menos con aquellas cuya diferencia sexual está muy marcada.
Comenzamos hablando de las relaciones en las que son ellas las que tienen menos experiencia en el sexo. Esto era lo normal hace apenas unos años, en la generación de nuestros padres. Ellos tenían carta blanca para tener las relaciones que quisieran antes del matrimonio; mientras que ellas quedaban marcadas si mantenían relaciones con un hombre y luego no llegaban a nada. En la actualidad tener más o menos experiencia se debe, fundamentalmente, al tiempo. Es decir, es muy habitual entre parejas en las que él es mayor (quizás bastante mayor) cuente con la ventaja que dan los años o en las que a igual de edad, ella no ha tenido la oportunidad de experimentar quizás porque no ha encontrado el hombre adecuado o el momento idóneo.
Problemas sexuales que se pueden plantear
Tener relaciones sexuales con una persona más experimentada tiene muchas ventajas, la principal de ellas es que mayor experiencia suele llevar aparejado mayor creatividad en el sexo lo que suele redundar en mayor placer. Las mujeres disfrutamos del sexo tanto o más que los hombres y encontrar un buen amante es el sueño de cualquiera, sobre todo cuando se anda algo pez en el tema.
Entonces, ¿con qué problemas sexuales se suelen encontrar cuando la disparidad en la cama se vuelca en la balanza a favor de él?
El mayor temor para las mujeres sin experiencia es, llegado el momento de actuar, ¿qué hago? Nadie nos da un manual de instrucciones de cómo satisfacer a un hombre, y aunque seguramente ya nos hayan llegado informaciones de nuestras amigas más avanzadas de sus secretos de alcoba para volverles locos, hasta que no llega el momento no sabemos cómo actuar. Incluso podemos llegar al bloqueo mental producido por el pudor, que haga que nuestro cuerpo sea un auténtico témpano de hielo.
Este miedo a no saber qué hacer deriva en otro: 'habiendo experimentado con tantas mujeres, seguro que yo no sé darle lo que quiere y acabará teniendo una amante tarde o temprano'. Este temor de quedar 'como una tonta' en la cama deriva de la propia inseguridad que da la inexperiencia.
El miedo al sexo se arraiga si la persona se limita en su propia sexualidad. ¿Cómo responder a esas sensaciones desordenadas que experimentas con nerviosismo? Entonces se plantean preguntas tan básicas y adolescentes como ¿le gustará lo que ve? Si te dejas bloquear por las relaciones sexuales, lo único que conseguirás es personificar la ansiedad en enfermedades como la frigidez o el vaginismo.
Cómo superarlos
Una buena práctica para coger confianza en ti misma y en el sexo es conocer tu cuerpo al milímetro. Amate a ti misma, en el sentido más literal de la frase. Sí, hablamos de masturbación. Sólo así podrás controlar tus propios orgasmos y descubrir tus puntos G. Luego pon en práctica todo lo sentido. Redescúbrete y disfruta de tu desnudo ante tu pareja, percibe y déjate acariciar a la luz de las velas, muévete como siempre has imaginado que lo harías en una relación, toca como siempre has deseado que te tocaran a ti y déjate llevar por su experiencia. Ten en cuenta que a mayor apertura mental, psicológica, emocional y sexual, mayor placer en tus relaciones eróticas y de amor…
Sin pretender que esto sea un manual de sexo, te adelantamos unas nociones básicas de las cosas que a los hombres les vuelven locos. Para empezar, con dominar (o al menos controlar) esto te bastará:
√ La felación. Es un arte que hay que cuidar y que perfeccionarás con el tiempo. Conviene, mientras se realiza, estar atenta a las reacciones que tiene la pareja ante cada una de nuestras acciones y movimientos. De la variedad de maniobras que usemos depende el éxito porque si el fin es la eyaculación, la táctica es bien diferente si se trata de una estimulación que nos lleve a otro juego sexual.
√ Los masajes y las caricias. Seguro que aunque tu experiencia sexual no sea muy extensa, en tema de masajes y caricias estarás más puesta. Aprovecha estos conocimientos en la cama, ya que las mejores relaciones sexuales suelen llevar estos preliminares. ¡A todo el mundo le encantan que le acaricien! Tómate el tiempo necesario para explorar todas las zonas de su cuerpo y descubre en cuál de ellas el pelo se le eriza. También te puedes valer de pequeños 'chupeteos' en lugares clave como las orejas o el cuello. Aunque te parezca extraño, a algunos hombres les excita tanto estos juegos que si no se para pueden llegar al orgasmo.
Mi pareja es menos experimentada que yo en el sexo
Ya no es nada raro ver a mujeres maduras al lado de jovencitos inexpertos, conviviendo sin ningún tipo de pudor. Ellos aportan la frescura a la relación, la diversión, la espontaneidad, la naturalidad... y esto rejuvenece a cualquiera. Madonna, Demi Moore (aunque ahora no es el mejor ejemplo ya que el al final él ha caído en la tentación de los brazos de una jovencita), Mira Sorvino, Julienne Moore o Samantha en Sex & The City, han normalizado esta situación, y ya la gente no se da la vuelta a la cabeza cuando tropiezan con parejas así.
Ellos (algunos, aunque cada vez más) prefieren la madurez de las mujeres más mayores por su experiencia en todos los sentidos... también en el sexo. Porque son más directas con sus sentimientos y sus deseos. Además, gracias a la seguridad que dan los años, ya han pasado esa edad del tener que repetir a cada paso eso de '¿me quieres?' o lo de ¿tú crees que estoy engordando? Por ellas saben lo que quieren en la cama y fuera de ella.
Problemas sexuales que se pueden plantear
El sexo entre mujeres expertas y hombres menos duchos tienen fama de ser mucho más libre, natural y frecuente. La energía y potencia sexual del hombre unido a la experiencia de la mujer que sabe cómo encontrar y dar placer, resultan una combinación perfecta.
Pero, en ocasiones, los hombres que tradicionalmente han estado programados para dominar en las relaciones sexuales, se encuentran con mujeres tan seguras en la cama que en lugar de motivarles les provoca el efecto contrario, materializándose su indecisión en eyaculación precoz o impotencia. Ten en cuenta que antes, cuando las mujeres no demandaban placer sexual y se conformaban con lo que tenían sin rechistar, los hombres eran los reyes de la cama y lo que hacían en ella, fuera lo que fuera, bien hecho estaba. Hoy en día, gracias a la libertad sexual, las mujeres han ido adquiriendo una experiencia que les hace exigir cierto nivel. ¡Ellas también quieren disfrutar!
Esto acentúa la ansiedad de ellos por hacer bien las cosas, por llevarla al firmamento de los orgasmos que seguramente sus anteriores parejas sí la han sabido llevar. ¿Y qué consigue? Precipitarse en el tema y acabar en nada. ¿Cómo solucionar esto?
Cómo superarlos
Todo en la vida es cuestión de aprendizaje. Las parejas necesitan un nivel de acoplamiento que sólo se consigue con el diálogo y la práctica sexual.
Lo primero que hay que hacer es eliminar tensiones. Cuando hay angustia, el cuerpo sólo tiene dos maneras de responder: con la eyaculacion precoz o con la impotencia. Pero cuando hay confianza y el sentimiento es profundo, los amantes se fortalezarán el uno con el otro y todo acabará bien. Tarde o temprano, sin presiones, el sexo fluirá de forma natural.
¿Qué puedes hacer tú para ayudarle? Él difícilmente pedirá tu ayuda, porque para un hombre es complicado aceptar que alguien los lleve en la cama. Pero si eres la experta has de tomar partido de ello, sin que él se entere. Transforma su temor en placer. Tú también fuiste primeriza una vez. Y como nadie nace sabiendo, ahora te ha tocado a ti el papel de 'profe'. ¿A que suena excitante? Házselo ver.
Las comparaciones son odiosas y en este caso sólo las tendrás tú. Éste es otro de sus mayores temores. Como si fuera un adolescente se preguntará si la tiene 'más pequeña' que tu anterior pareja o si aguanta menos que él. Para ti que sea mejor amante sólo es cuestión de tiempo, pero él no lo va a entender, así que lo mejor es que le animes y resaltes sus cualidades diciéndole lo bien que va por ahí y lo mucho que disfrutas con sus caricias (aunque en el fondo seas tú la que le diriges). Eso sí, por la inexperiencia, ellos pueden ser un poco torpes, pero no se te ocurra lanzar frases como 'así no' o 'qué estás haciendo', sólo conseguirás frenarle y se quedará con una sensación de frustración que le impedirá volver a tomar la iniciativa. Hay otras formas de decir las cosas, más sutiles, creando un ambiente de confianza en el que él se encuentre cómodo.
Finalmente si te gustó, grítalo a los cuatro vientos, que él se entere. Y si, por el contrario, dejó que desear, pero le quieres, miente un poco (mentiras piadosas). Lo que hay que fomentar es el entusiasmo, la técnica se irá puliendo. Recuerda que en la práctica se encuentra el secreto para que se convierta en el mejor amante que hayas tenido nunca.