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PAREJA

Ocres y amarillos en vuestra vida

Escapadas sensuales en pareja para este otoño

No dejes que la caída de la hoja te deprima. La mejor manera de combatir la vuelta a las chaquetas de lana y los pañuelos al cuello es organizar una escapadita de la mano de tu pareja. Con las ideas que te damos, estamos seguras que tendrás un otoño muy bohemio, romántico e inspirador.
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Terra Mujer / M. M. Garrido

Con la nueva temporada, el cambio de hora y las noches más largas, los suéteres, las bufandas y el aire fresco rozando nuestras caras, las grandes ciudades del mundo renacen de sus cenizas, como el ave fenix, para ofrecernos su mejor cara y sus mejores espectáculos de color perfectos para disfrutar en buena compañía.

A la espera de la llegada del frío gélido del invierno nos planteamos cinco escapadas muy sugerentes para descubrir la naturaleza, vivir la vida a pie de calle, disfrutar del arte, probar su gastronomía o deleitarse con los mejores servicios de los hoteles más pintorescos. Sólo tienes que eligir tu destino, seleccionar la mejor compañía y hacer la reserva ¡ya! Déjate guiar.

Madrid con encanto

Lo espectacular de escaparse a Madrid en otoño es eso, el otoño. La luz dorada que roza con delicadeza los edificios a lo largo del Paseo del Prado, el color herrumbre de la copa de los castaños del Retiro, la vuelta de los puestos de los libros de ocasión en Recoletos... El otoño devuelve a Madrid la vida, y el devenir de la cotidianidad la convierte en un lugar civilizado donde disfrutar de los pequeños placeres de la vida, como el de pasear, ir a comprar al mercado o el de disfrutar de ese sol suave, mientras te tomas una cañita con un aperitivo en alguna terracita rezagada para reponer fuerzas.

Nuestro hit. Como alojamiento nos encanta el Hotel Hespes, envuelto en un encantador edificio de 1883 de la plaza de la Independencia, con vistas privilegiadas a la puerta de Alcalá. Un lugar con muchas historias que contar y gran encanto para el viajero. Este cinco estrellas de tan sólo 41 habitaciones combina elegancia, gastronomía y una excepcional ubicación, que lo hace ideal para acceder a la intensa actividad económica, cultural y artística de la capital. Sus must: el Lounge Bar, perfecto para tomar el aperitivo antes de la cena, el restaurante Senzone, famoso en la zona, y el Spa Bodyna, cuya piscina está abierta tanto a clientes como al público general. Pregunta por su promoción de fin de semana, incluye cena y masaje. ¡Insuperable! www.hospes.com

El Nueva York más cultural

Visitar Nueva York en otoño es gozar de uno de los mejores climas del año en esta ciudad, así como del paisaje y contrastes de los cambios coloridos del follaje de Central Park. Pasear juntos entre un tapiz de hojas rojas amarillas que maduran y viajan por el viento, será una experiencia mágica e inolvidable para ambos.

Si tenéis oportunidad daos un paseo por las vías del Meatpacking. Es un regalo de urbanismo y paisajismo que nos ofrece Nueva York. Una visita al High Line, que así se llama este paseo, es un placer para los sentidos.

La Gran Manzana será cómplice de vuestro amor y, para compensaros, os ofrecerá una completa gama de acontecimientos y eventos tradicionales, mucho más variados que en otras estaciones del año, de esos que aparecen en un sinfín de películas y que siempre has querido protagonizar con tu pareja.
El pistoletazo de salida lo da el New York City Marathon, que recorre buena parte de Manhattan el 1 de noviembre. Pero la gran protagonista, sin duda alguna, es el Desfile de Acción de Gracias de la tienda Macy’s, el 25 de noviembre, con enormes carrozas y figuras-globo de las que disfrutarás con si volvieras de nuevo a la infancia. Todo un ícono del estilo de vida neoyorquino.

El otoño también es la época en la que la Metropolitan Opera luce sus mejores galas presentando una serie de producciones nuevas y algunas que se niegan a bajarse de los carteles década tras década. Otro imprescindible es el New York Comedy Festival, del 3 al 7 de noviembre, que se celebra en grandes teatros y pequeños pubs, y en donde podréis disfrutar de los grandes cómicos de la ciudad. Las grandes subastas celebradas en Christie's o Sotheby's de arte impresionista, moderno y contemporáneo, también son protagonistas en el Nueva York más otoñal.

Y si apuráis un poquito los tiempos, no os podéis perder el momento más mágico del año en la ciudad de Nueva York: el encendido de las luces del legendario árbol navideño del Rockefeller Center, el 30 de noviembre. Un evento que inaugura de forma oficial la temporada navideña, diciendo adiós al dulce otoño.

Nuestro hit. Sin lugar a dudas, nos quedamos con el Hotel Plaza Athénée, el lujo atemporal decó, ideal para este escenario tan otoñal. Inaugurado en 1927, hace casi un siglo, ha sido lugar de reunión y descanso de la realeza europea, de grande dirigentes políticos, de estrellas de cine, de grandes hombre de negocios y de viajeros sofisticados y cosmopolitas como vosotros. Nos quedamos con su delicado servicio y su situación excepcional para vivir los latidos de la ciudad: entre la calle 64, casi esquina con Madison Avenue, a escasos metros de Central Park. ¿Te imaginas pedir la cena en el Arabella y cenar a la luz de los rascacielos, admirando el skyline mientras os declaráis amor eterno? Pues podéis vivir este sueño alojándoos en una de sus suites con atrios acristalados. La oferta la completa un completísimo spa recientemente inaugurado, donde podréis relajaros de vuestras intensas jornadas, el único de Nueva York en tratamientos con productos Valmont & Babor. Una copita en el longe bar Seine, reconocido entre los cinco mejores del Upper East Side, será la guinda de un día perfecto. www.plaza-athenee.com .

París, siempre chic

París, la ciudad Luz, el símbolo de los enamorados. Pero si vamos en otoño, pasear se convierte en un placer de dioses. Un cielo gris cae sobre las calles parisinas en esta época del año, envolviendo de un halo bohemio las cúpulas grises de las iglesias, de esos bulevares por donde es un pecado no pasear de la mano de un amor. Cuando veáis las avenidas y los jardines llenos de la variedad de colores ocres y fuego, y la suave luz de las farolas posarse sobre una alfombra de hojas secas, os sentiréis en el cielo.

Recorrer a pie el París más tradicional es la clave, aunque un paseo en lancha por el Sena os ofrecerá la posibilidad de observar de un solo vistazo los lugares mas significativos. El Sagrado Corazón y la Torre Eiffel es un lugar especialmente recomendable para visitar con tu pareja de noche, puesto que aumenta su majestuosidad. Notre Dame también es otro de los lugares majestuosos que inundan de belleza el horizonte parisino. Tampoco os podéis iros sin dar un paseo por los jardines del Louvre, pisando un colchón de hojas disfrutando del paisaje otoñal, o caminar por los Campos Elíseos disfrutando del París de siempre.
¿Nuestro día perfecto en pareja? Un paseo, de buena mañana, por el Jardín des Serres D'Auteuil, mandado construir por Luis XV en el siglo XVII que hoy alberga 6.000 especies de plantas. Toda una joya para descubrir. Después, un poquito de marcha en la segunda tienda Virgin Megastore que queda abierta en el mundo, donde suele haber actuaciones en directo.

Después, a reponer fuerzas en Carré des Feuillants, un restaurante especializado en la nueva cocina francesa del chef Alain Dutounier, donde se reune la mejor clientela de la capital francesa. Te recomendamos sus quesos y el champán, realmente exquisitos. Para pasar la tarde, algo suave: el Hipódromo de Longchamp. Coge tu sombrero y prepárate para compartir grada con la high society parisina y no.
Si eres golosa dirige los pasos de tu chico a la À la Mère de Famille, no te podrás resistir a sus dulces y sus chuches, como los nundos Gordianos.

Para cenar bien, mientras escucháis buena música, Chacha Club, un club hippie de la larga noche parisina. Y para acabar bien el día, y comenzar mejor la noche, el Club le Baron. Los mejores DJ de Europa se mueren por dar una sesión en este chic-club. ¡Atrévete!

Nuestro hit. El Hotel The Westin Paris por su ubicación insuperable, en la rue de Castiglione, y por su estilo romántico y el trato exquisito, lo convierte en el alojamiento ideal para un día perfecto en pareja. www.thewestinparis.com

Ámsterdam, perfecta en otoño

La llegada del otoño convierte a Ámsterdam en una ciudad más dulce. Una brisa fresca inunda la ciudad y con ella desaparecen las masas de turistas y vuelve la vida tranquila de sus habitantes. Los canales resplandecen con un brillo dorado, que combina con las hojas rojizas de los árboles que susurran en sus orillas. Entonces se convierte en el escenario perfecto para las parejas de enamorados.

Dejarse llevar por su ritmo tranquilo es la mejor manera de disfrutar de una ciudad inundada de paz y calidez que se puede percibir con un paseo en bicileta por Vondelpark o recorriendo los canales al atardecer, cuando las impresionantes casas de colores que lo flanquean encienden sus luces y atraviesan los grandes ventanales para mostrar su preciado tesoro acuático.

Si decidís realizar una escapada a la ciudad de los canales diferente a los coffe shops y el barrio rojo, te aconsejamos visitar algunos de sus numerosos y variados museos. Nosotros nos decatamos por el Rijksmuseum, que aunque está en periodo de remodelación, es una de las grandes pinacotecas del mundo. Sus más de 150 salas albergan obras de los principales artistas nacionales del siglo XV al XIX (Rembrandt, Vermeer, Rubens, Brueghel o Van Ruysdael). Si vas con prisa, ir al grano encaminando vuestro pasos a la Galería de Honor situada en el primer piso.

Pasear por el barrio de 'las nueves calles', entre los canales Herengracht, Keizersgracht y Prisengracht, también se convertirá en una experiencia única en esta época del año. La mayor parte de sus edificios del Siglo de Oro albergan hoy, cuatrocientos años después, elegantes tiendas que van desde firmas vintage, pasando por productos gourmet (como los quesos, el tabaco o los famosos caramelos Hopjes), discos de vinilo, antigüedades o libros. Un must: visitar la joyería Laloli, un negocio dirigido por tres hermanas de origen italiano, que representa el espíritu alternativo del barrio.

Muy cerca encontramos, flanqueado por el Palacio Real y la Nieuwe Kerk (Iglesia Nueva), el centro comercial Magna Plaza, ubicado en la antigua Oficina Central de Correos, un edificio neogótico similar al Parlamento británico, que está entre los diez monumentos más preciados de la ciudad.
Para comer algo, hay infinidad de posibilidades: el Café de Jaren, uno de los más concurridos de Ámsterdam, perfecto para reponer fuerzas con sus sopas, ensaladas y sándwiches. No podéis perderos la espectacular vista del río Amstel y el canal Kloveniersburgwal. Terraza también insuperable es la que alberga el self-service situado en la última planta del Architectuurcentrum, el museo de las ciencas Nemo o la nueva biblioteca de la ciudad, en la zona de Oosterdock. Asomarse a ella es tener la ciudad a los pies.

Si queréis algo más especial y romántico aconsejamos el Vermeer, el restaurante del Barbizon Palace, que tiene una estrella Michelín conquistada por su chef, Chris Naylor. Más barroco y elegante es el restaurante Seven Seas, en el Grand Hotel Amrâth. Mármoles, vidrieras y maderas oscuras para una cena íntima después de un día perfecto.

Nuestro hit. En pleno centro de Ámsterdam, el Hotel Barbizon Palace, un conjunto de casas nobles del siglo XVII con una capilla del XV, combina modernos servicios (como su espacio wellness) con una decoración que remite al Siglo de Oro. www.nh-hotels.com

Estonia, un lugar por descubrir

Es un bello y desconocido país por descubrir y qué mejor que hacerlo con la magia que ofrece el otoño. A pesar que es una época de pocas horas de luz, Estonia, un pequeño país del tamaño de Extremadura, se llena de vida en estos meses.

Aprovechar para pasear entre los colores rojos y anaranjados que bañan sus tierras, combinado con el intenso azul del cielo que le otorga su privilegiada situación a orillas del Mar Báltico, es perfecto para olvidarse del estrés diario en la mejor compañía. Es como la pacífica Suiza del norte, con gentes apacibles que te abren las puertas de sus casas y confiesan sin ningún pudor su paganismo, al venerar al sol al que sólo ven unos pocos meses al año.

Te darás cuenta que Estonia sigue manteniendo esa ingenuidad floclórica de las ciudades de antaño que enternece, pero a la vez se abre a Europa culturalmente con su buque insignia, la Laululava, una soberbia concha acústica de hormigón con capacidad para 30.000 cantantes. Porque Tallín, su capital, es una ciudad de artes: ópera y danza, canto, música, teatro y exposiciones de arte clásico y contemporáneo.

Pero lo que verdaderamente es un placer en Tallín es pasear por sus innumerables calles repletas de joyas arquitectónicas por lo que se ha convertido en ciudad Patrimonio de la Humanidad.
En el parque natural de Lahamaa, el más grande de Estonia que aloja monasterios y mansiones señoriales de los oligarcas germánicos que controlaron el país, podéis hacer un alto en el camino para un picnic o tomaros un café en el Isabella Café, una cafetería situada a la orilla de un bello estanque, el sitio ideal para relajarse.

Para reponer fuerzas no hay nada mejor que acercarse al Kaerajaan, decorado con alusiones a 'Alicia en el país de las maravillas'. Y para cenar el Restoran Ö, el más elegante de Tallín. Ofrece cocina fusión y tradicional deconstruida, y una bodega llena de caldos europeos.

Nuestro hit. Vihula Manor, un precioso hotelito situado en el Parque Nacional de Lahemaa, a orillas de un tranquilo río. En él podréis daros un relajante masaje en su spa al acabar el día. www.vihulamanor.com

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