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Cómo funciona la donación de semen y óvulos
Una de las alternativas que se plantean las parejas con problemas de fertilidad consiste en recurrir a la donación de semen y óvulos. Estas semillas de la vida son el punto de partida para su posterior implantación a través de técnicas de reproducción asistida, principalmente la fecundación in vitro y la inseminación artificial.
En España existen alrededor de ciento cincuenta centros especializados, repartidos en las principales ciudades españolas, y se calcula que nacen unos quince mil niños al año por reproducción asistida.
Donación
Si te has planteado ser donante, es importante que consideres el alcance vital del proceso que vas a iniciar: si llega a buen término, vas a posibilitar que otra persona o pareja traigan al mundo a un nuevo ser que pertenecerá a su familia. La donación es altruista y anónima, y una vez tomes la decisión, has de saber que tu autoría se limita exclusivamente a la donación, por lo que en ningún caso podrás seguir la pista de esa paternidad biológica.
Aunque la donación en si no resulta compleja, sí es importante que conozcas algunos datos para que comprendas mejor el funcionamiento de todo el procedimiento. De partida, España tiene una de las legislaciones más conservadoras al respecto de la donación: se permiten tan sólo seis nacidos por donante, frente a la veintena máxima que admite la regulación de diversos países de la Unión Europea, o, llegados al ejemplo extremo, los veinticinco que establece como máximo la legislación norteamericana… por cada ochocientos mil habitantes: esto se traduce a que, en la práctica, no existen limitaciones, ya que echando números cada donante podría inseminar hasta en diez mil ocasiones (no recomendable, en todo caso).
Test
Los controles médicos para la donación de semen son exhaustivos, y en torno a un 50-70% de los solicitantes son rechazados.
Antes de poder donar semen, te someterán a estudios médicos para comprobar que tu esperma es de calidad y que te encuentras en buen estado de salud, lo que incluye un espermiograma, así como un completo análisis para detectar herpes, clamidia, anticuerpos del citomegalovirus, gonorrea, hepatitis B o C, VIH, sífilis y otras pruebas genéticas como cariotipo, fibrosis quística o un hemograma que permita descartar la presencia de beta-talasemia.
Para determinadas infecciones como el VIH, los centros de donación realizarán además un seguimiento transcurrido el denominado periodo ventana para la detección del virus.
Edad
Cuanto más joven seas, más posibilidades hay de que tu semen sea elegido para ser donado. La ley establece una edad mínima de los donantes de semen es de dieciocho años y la edad máxima de cincuenta, pero en la práctica se prefieren donantes de hasta treinta años. Según las estadísticas generales, la mayoría son estudiantes universitarios.
Existe una base objetiva para ponderar la edad como un criterio de peso: se supone que, cuanto más joven seas, mejor será la calidad de tu semen, aunque algunos donantes potenciales pueden resultar sorprendidos en tanto determinados hábitos (consumo de alcohol, tabaco, mala alimentación… la mala vida, en definitiva), han podido mermar considerablemente la calidad del esperma.
Pasos previos
El primer paso para el donante es una entrevista personal, a la que seguirá un test psicotécnico. El objetivo de estas pruebas es el de valorar factores como tu coeficiente intelectual o que no tengas ningún tipo de alteración psicológica importante. Posteriormente será cuando se lleve a cabo el control analítico, que también evalúa el historial médico del donante y las enfermedades que sufran sus familiares más cercanos, ya que es importante explorar que no sufra de afecciones congénitas, genéticas o hereditarias.
Calidad del semen
En la evaluación de la calidad del semen, a través del espermiograma, el recuento de espermatozoides móviles ha de conseguir un mínimo de veinte millones por mililitro. Un donante puede serlo en múltiples ocasiones, pero el mismo semen no puede utilizarse para más de cuatro gestaciones.
Sin entrar en detalles en torno a la sencilla técnica de la donación –podríamos resumirlo como procedimiento manual-, su destino siguiente serán las pruebas de laboratorio. Si supera entonces todas las pruebas, será candidato a participar en tratamientos de inseminación artificial.
Identidad
La identidad del donante permanece, en todo momento, anónima. Del mismo modo, tampoco quien ofrece su semen podrá comunicarse en ningún caso con aquella/s familia/s que utilice/n su donación.
Es un proceso completamente altruista por parte del donante, al que no se considera un vendedor de ADN. Sin embargo, en concepto de compensación económica por las molestias –y los gastos de desplazamiento-, la donación recibe una retribución económica de entre unos treinta y cincuenta euros.
La duración total del proceso de donación se sitúa en torno a los seis meses, con máximo de una donación individual cada semana. Esto es… un total de veinticuatro eyaculaciones. Atención: antes de cada una de las citas, el donante deberá estar tres días sin haber eyaculado.
Donación de óvulos
En el caso de la donación de óvulos, su uso principal y posterior será el de formar parte de procesos de fecundación in vitro, en los que el óvulo extraído de la donante se insemina con el esperma del padre. Posteriormente, y después de un cultivo, son transferidos al útero materno.
El proceso es idéntico en sus primeras fases al de su equivalente masculino. Esto es, en lo referente a cuestiones tales como entrevista personal, tests psicotécnicos y evaluación médica exhaustiva. Posteriormente, esta donación requiere de un tratamiento algo menos estandarizado que en el caso anterior.
Compensación económica
Se supone esta donación igualmente como un acto altruista. No obstante, y a modo de compensación económica a la donante, es usual un pago que oscila de una clínica a otra pero que se suele situar en torno a los mil euros.
En la búsqueda de una donante adecuada, resulta importante encontrar a una cuyos rasgos físicos tengan un alto nivel de parecido con el de la posterior receptora de los óvulos. Entonces, se pasa a realizar una estimulación hormonal a fin de sincronizar el ciclo menstrual de dicha donante con el de la receptora.
En la siguiente fase del proceso, mediante punción ovárica, se procede a la extracción de los óvulos. Se trata de una técnica totalmente indolora, ya que se usa anestesia local. Este proceso se lleva a cabo con una fina aguja guiada por ecografía.
Si todo funciona, la donación se transformará en la alegría de unos padres receptores que agradecerán, también de forma anónima, la generosidad de otro ser humano que les ayudó a traer vida a este mundo.