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NIÑOS

Caprichos los justos

Enséñales a gestionar el dinero

Bombardeados por una publicidad decidida a engatusar a los más jóvenes, niños y adolescentes son los más expuestos al afán consumista que nos rodea. Hazles partícipes de la economía familiar para que aprecien el valor del dinero.
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Terra Mujer / T.S.

En el colorido universo catódico las huchas no existen. Los niños que sirven de modelo a tus hijos detrás de la pantalla no necesitan echar cuentas para asomarse directamente por el televisor con sus mil y un reclamos publicitarios.

Es el punto de partida que debes transmitir a tus hijos desde pequeños para educarles en la gestión del dinero: los objetos de consumo nos rodean, pero mientras el deseo es ilimitado, el dinero es la traducción contable del trabajo y el esfuerzo.

Quizás pueda parecer un argumento de Perogrullo, pero es básico que comprendan desde pequeños cuál es el sentido del dinero y el ahorro. Te damos algunos consejos básicos.

De dónde viene el dinero

Un poco de historia puede ser muy ilustrativo para que conozcan que, antes del dinero la gente tenía otras fórmulas para convivir económicamente. Al principio fue el trueque: los comerciantes y agricultores intercambiaban sus mercancías, pero alrededor del siglo VII a.C., como documenta Herodoto, los lidios comenzaron a acuñar monedas de plata y oro. Pesaban mucho, de modo que la historia evolucionó hacia lo que hoy conocemos como billetes.

Ya en el siglo XI d.C., los comerciantes venecianos las depositaban en el banco y obtenían a cambio unos vales donde se anotaba la cantidad entregada. El papel moneda comenzó entonces a funcionar como una forma para adquirir mercancías, del mismo modo que hoy utilizamos billetes emitidos por los bancos centrales.

Hazle partícipe de la economía familiar

Uno de los errores generalizados que más niños caprichosos fabrican es pensar que la economía familiar es cosa de adultos. Sin dramas pero sin esconder la realidad, los padres deben aprender a comunicar que NO se puede comprar todo porque la lista de gastos tiene prioridades: comida, vivienda, luz, agua, calefacción, material escolar, medicinas. Todos son capítulos de los que participa tu hijo: que se sienta parte de ello es un requisito indispensable para que lo valore, y comprenda que los gastos que tienen que ver con otras cosas menos necesarias van detrás porque también él come, vive en la casa, consume luz, agua y libros y le gusta estar calentito en invierno.

Enséñale a ahorrar

Una pequeña asignación semanal puede ser una buena idea para que tus niños aprendan desde pequeñitos a guardar el dinero a lo largo del tiempo si quieren comprar algo en el futuro. Es muy importante que tengan hitos a lo largo del camino: saber que están sacrificando un poco hoy porque van a poder tener algo concreto les ayudará a sentirse motivados. En fechas especiales, como su cumpleaños, la asignación puede ser un poco mayor, pero sin pasarse, ya que si es desproporcionada respecto a lo que ahorra periódicamente, puede empezar a despreciar ese pequeño ahorro cotidiano que estás tratando de propiciar en él.

Un comerciante en ciernes

Existen muchas fórmulas para que se interese desde pequeño en la posibilidad de obtener las cosas con su propia inteligencia. Puedes organizar con otras madres que intercambie juguetes o videojuegos con sus amigos, así empezará a comprender que el trueque puede ser una buena fórmula. También puedes compartir con él la experiencia de hacer fotos a los que ya no utiliza y venderlos a través de Internet: aunque sea poco dinero el obtenido, sentirá que ha obtenido un beneficio de cosas a las que ya no asignaba ningún valor.

Los préstamos se devuelven

Puede ser que a tu niño no le llegue con la hucha para hacerse con ese gadget que es el fin último de sus sacrificados ahorros. Quizás sea una buena idea que le empieces a educar en el sentido de los préstamos, y si has de ayudarle, que sea consciente de que tendrá que ir devolviéndolo poco a poco.

Pequeñas tareas

Existen un montón de tareas caseras en las que tu niño puede participar a cambio de un pequeño salario. Regar las plantas, por ejemplo, puede ser un buen comienzo. Evita en todo caso que las confunda con sus obligaciones como habitante de la casa: tener la habitación recogida o recoger su plato después de comer no lleva bonus.

Predica con el ejemplo

Tu hijo imitará lo que vea en casa: será inútil que elabores un discurso en torno al ahorro si no es consistente con la actitud familiar en general. El ahorro no sólo tiene que ver con el dinero: también despilfarramos agua cuando dejamos el grifo abierto, energía con luces innecesarias que no se están utilizando o comida tirando a la basura cantidades desproporcionadas y sobrantes. Sé coherente y da ejemplo.

Personalidad hacia el dinero

Cada niño, como cada adulto, tiene por naturaleza un comportamiento determinado hacia el dinero: puedes tener un pequeño derrochador en potencia, pero también una versión en miniatura de Tío Gilito. Trata de corregir las tendencias hacia una relación sana y responsable con el dinero.

Educación experta

Déjate ayudar por expertos. El Banco de España cuenta con un rincón educativo especialmente diseñado para niños, con juegos y contenidos para que aprendan a gestionar el dinero. También cuenta con material diseñado para educadores, como el juego de La Caja Fuerte, para apoyo en las aulas de Educación Primaria.

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