El volumen de la tripa se ve influenciado también por las características de la placenta y por la cantidad de líquido amniótico que hay en su interior. Es importante el volumen de líquido amniótico. El líquido amniótico envuelve al bebé dentro de la bolsa fetal, le protege de agresiones externas, facilita sus movimientos y es el entorno más adecuado para su desarrollo general.
Es un elemento vital para el crecimiento de algunos de sus órganos, como los pulmones, los riñones y para el buen funcionamiento del tracto intestinal. En las primeras semanas de embarazo está compuesto por agua procedente del cuerpo de la madre, pero a partir de la semana 20 se compone básicamente de orina fetal.
Su volumen varía de unos casos a otros, pero se puede estimar que sus valores normales están entre medio y dos litros. Cuando la cantidad de líquido amniótico está por debajo o por encima de esta cantidad, nos encontramos ante problemas en la gestación. El volumen de la tripa puede alertar sobre alteraciones en el líquido amniótico.
La presencia de una cantidad reducida de líquido amniótico se conoce como oligohidramnia. Se puede producir por rotura de las membranas, por un deficiente desarrollo del feto o por malformaciones de alguno de sus órganos esenciales, como los riñones. La falta de líquido amniótico durante periodos prolongados afecta al desarrollo de los pulmones del bebé y eso es una complicación grave. La oligohidramnia se detecta normalmente en las ecografías y su resultado habitual, si las condiciones del bebé lo permiten, es el adelanto del parto.
La polihidramnia, por el contrario, es la presencia de cantidades excesivas de líquido amniótico. Casi siempre se debe a alteraciones internas del feto, bien por problemas cardiacos, gastrointestinales, del sistema nervioso o por infecciones. En madres diabéticas aumentan los casos de exceso de líquido. Pero la principal consecuencia de la polihidramnia es que avisa de problemas congénitos en el feto. El exceso de líquido amniótico distiende las paredes del útero y puede provocar un parto prematuro.
Ambas situaciones exigen una monitorización del embarazo y un seguimiento constante para atajar a tiempo las complicaciones que generan.