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Molestias en el embarazo

El embarazo es una invasión del organismo de la mujer, que sufre alteraciones de todo tipo.
Las reacciones son igualmente diversas y van desde las habituales náuseas y vómitos matutinos durante las primeras semanas hasta episodios de fatiga, dolores musculares, varices, alteraciones digestivas y un largo etcétera que, por lo general, no representa gravedad para el desarrollo del embarazo, pero que incrementan el sufrimiento de las embarazadas.
Náuseas y vómitos matutinos Son absolutamente comunes en las primeras semanas del embarazo. Se estima que el 90% de las embarazadas sufre náuseas en las primeras horas del día y que un tercio de ellas tiene vómitos.
La causa no está determinada, pero se relaciona con los desequilibrios hormonales que el embarazo provoca. El que estas molestias se presenten se relaciona con la presencia durante este periodo de grandes cantidades de gonadotropina, una hormona que tiene por misión esencial asegurar el buen desarrollo y crecimiento del feto durante esta fase inicial.
El exceso de hormonas circulantes en el cuerpo de la embarazada estimula la percepción de algunos sentidos, como el del olfato y por eso en muchas ocasiones se relacionan las náuseas con ciertos olores, aunque científicamente no puede establecerse una relación entre olores y náuseas.
Es una relación psicológica que establece la propia embarazada, pero que tiene una causa hormonal.
Otras causas del malestar matutino pueden ser: enfermedad de la vesícula biliar, hipertiroidismo, embarazo múltiple o embarazo molar, que es cuando el feto no se desarrolla. También pueden ser causa de náuseas y vómitos el estiramiento de los músculos uterinos, el desplazamiento de los órganos digestivos y el exceso de ácido en el estómago. El estrés emocional también puede ser factor contribuyente.

|  | ¿Son peligrosos los vómitos? Normalmente, no. Solo en el caso de que se produzcan con bastante frecuencia y generen estados de deshidratación, se considerarían peligrosos para el desarrollo del bebé y la salud general de la madre y obligarían a acudir a consulta médica. En casos de persistencia de los vómitos y alarmante pérdida de peso, se recurriría a la hospitalización de la embarazada. Hay que vigilar que no se vomite sangre o material oscuro, en cuyo caso hay que acudir al médico.
¿Cuánto duran las náuseas y vómitos? Por regla general, este tipo concreto de molestias se presentan a partir de la cuarta semana de embarazo y duran hasta la semana 14 o 16.
También por regla general, se presentan en las primeras horas del día, sin que exista una explicación científica de este hecho. De todas formas, las náuseas pueden durar todo el embarazo y presentarse a cualquier hora del día. Las primerizas suelen tener mayores episodios de náuseas y vómitos que las multíparas.
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¿Hay remedio? Solo en casos de persistencia de los vómitos se recurría al empleo de medicamentos específicos y siempre bajo estricto control médico. Para el resto de las situaciones, el remedio viene por la vía de adoptar unas costumbres alimentarias sanas y un estilo de vida lo menos estresante posible. Estos serían algunos consejos prácticos:
Consumir alimentos ricos en proteínas e hidratos de carbono
Evitar las grasas
Mantener un nivel adecuado de azúcares en el cuerpo, comiendo pequeñas cantidades con frecuencia
Comer pequeñas cantidades antes de levantarse. Las galletas son recomendables.
Beber en abundancia, sobre todo entre comidas.
Controlar el consumo de suplementos vitamínicos hasta determinar el que tolera mejor el organismo de la embarazada
Calma y tranquilidad en las primeras horas del día
No fumar
Evitar zonas mal ventiladas o con olores intensos.
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Fatiga
Es especialmente perceptible durante el primer y el tercer trimestre del embarazo. Al principio es cuando el organismo de la madre debe adaptarse a toda velocidad a los cambios que se producen en su interior y al final del embarazo el peso, los movimientos y la colocación del bebé dificultan la respiración y la movilidad de la madre, que se fatiga frecuentemente. La solución está en relajarse lo más posible, seguir una dieta adecuada y dormir todo lo que es posible.
Acidez
Se presenta con especial insistencia a partir del tercer mes de embarazo y suele durar hasta el séptimo. Se debe, por lo general, a la relajación de la válvula que separa el estómago del esófago y que hace que los jugos gástricos suban por el esófago hasta la garganta, provocando esa desagradable sensación de ardor. Hay que evitar las comidas grasas y el uso de picantes para aderezarlas. El ardor se presenta muchas veces por la noche y el remedio es dormir con la cabeza a un nivel más alto que el estómago con la ayuda de almohadas adecuadas.
Estreñimiento
El crecimiento del feto y los cambios hormonales son la causa de que el tracto intestinal de la embarazada sea más lento de lo normal, los alimentos tardan más tiempo en recorrer el aparato digestivo, lo que se traduce en situaciones de estreñimiento. Los alimentos ricos en fibras y la práctica de un poco de ejercicio físico ayudan a solucionar esta molestia
Varices
Durante el embarazo se incrementa la presión sanguínea en las venas de las piernas y eso hace que aparezcan o se agraven las varices. Un exceso de peso en la embarazada es factor que colabora en el desarrollo de las varices. Para evitar ese riesgo, hay que mantener las piernas en alto siempre que se pueda, hay que caminar sin fatigarse en exceso y hay que evitar permanecer de pié por periodos excesivos de tiempo.
| Terra Mujer / Doctora Maria José García Rubio |
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