  |
|
 |
En el paritorio

Ha llegado el momento de la verdad. Los síntomas del parto son ya más que evidentes y el bebé quiere salir a este mundo.  Es el momento de máxima tensión de todo el proceso de gestación, en el que se van a poner en práctica todo lo que se ha aprendido durante los cursos de preparación y los consejos que el ginecólogo ha ido dando durante todas las visitas de control. Es también el momento de la incertidumbre por las características del entorno en el que se va a desarrollar esta fase crucial. Todo el escenario del parto es verdaderamente desconocido para la futura madre y eso puede incrementar la tensión del momento. Veamos qué es lo que se va a encontrar la futura madre en esas circunstancias.
Fase previa de dilatación
Una vez ingresada en el centro médico, empiezan a manifestarse con mayor intensidad los síntomas del parto. El más evidente es la dilatación de la zona vaginal por donde saldrá el bebé. La fase de dilatación puede desarrollarse en la propia habitación o en unas sala especial habilitada para ello. En las clínicas privadas este proceso suele desarrollarse en la propia habitación mientras que en los grandes hospitales hay salas específicas para ello. Dependiendo de las características del centro médico, la madre suele afrontar este proceso en soledad o con la presencia de su pareja o familia íntima, pero casi siempre bajo un control médico no muy exhaustivo, limitándose una enfermera a controlar el progreso de la dilatación, la frecuencia de las contracciones y si no hay incidencias anómalas.
 | | Si alguna embarazada cree que en ese momento va a tener problemas de retención de heces, puede solicitar la aplicación del enema sin ningún problema |
| Ni rasurados ni enemas Hasta hace posos años en esta fase previa al periodo expulsivo se procedía a rasurar el periné de la madre y a aplicarle un enema. Muchas embarazadas siguen teniendo dudas sobre estas cuestiones y hay que aclarar que ya no forman parte de la rutina médica de los partos. Antes se creía que el vello púbico era un entorno poco higiénico y propenso a infecciones en el recién nacido. El uso de antisépticos locales ha eliminado este peligro, cuya existencia no estaba constatada científicamente. Muchas veces el rasurado provocaba irritaciones en la piel que sí eran origen de infecciones. Respecto al enema, se utilizaba como medida preventiva ante la posibilidad de que los esfuerzos durante la expulsión provocasen la salida de heces que pudieran contaminar al recién nacido. Hoy en día lo habitual es cubrir la zona anal con apósitos estériles que hacen casi imposible la contaminación del bebé por materia fecal de la madre en el momento del parto. De todas formas, si alguna embarazada cree que en ese momento va a tener problemas de retención de heces, puede solicitar la aplicación del enema sin ningún problema.

|  | El momento decisivo
Con la adecuada dilatación vaginal y un ritmo de contracciones que ya han preparado al organismo materno para el momento final del parto, la embarazada entra en el paritorio o sala de partos. El equipamiento esencial de este espacio es la camilla específica para partos. Su característica básica es que permite a la parturienta adoptar una postura que facilita las maniobras de la expulsión y permite una cómoda intervención del equipo médico que la asiste. En todos los paritorios hay un equipo de monitorización siempre a mano para ser utilizado en caso de que produzca algún tipo de anomalía, y que va a permitir conocer las constantes vitales del feto para tomar las decisiones médicas pertinentes.
En un parto normal, sin ningún tipo de riesgo, el personal que atiende a la madre se compone esencialmente de la comadrona y una o dos enfermeras especializadas. Ellas guían a la madre e todas las maniobras de empuje, respiración, relajación, etc, que hay que hacer hasta el nacimiento del bebé y le aplican los primeros cuidados. Siempre hay un ginecólogo/a supervisando todo el proceso, pero es muy posible, sobre todo en hospitales públicos, que vigile varios partos a la vez. Siempre que haya alguna anomalía que exija monitorización, se presenten complicaciones de cualquier tipo o sea necesario realizar la episotomía para facilitar la expulsión, intervendrá el ginecólogo/a. En caso de determinarse la necesidad de una cesárea, la embarazada será conducida a un quirófano para la operación. La cesárea, no lo olvidemos, es cirugía mayor, con todos sus protocolos, cirujano, anestesista, instrumentalistas, etc, etc.
 |
¿Puede estar la pareja en el paritorio?
Para muchos padres es importante asistir al nacimiento de su hijo y plantan la posibilidad de estar presentes en el paritorio. La presencia del padre es beneficiosa para el desarrollo del parto, sobre todo cuando la madre está muy nerviosa o alterada y la presencia de la pareja la tranquiliza. Hay que plantear la cuestión al personal médico, que es quien decide.
|
|
 |
 |
|
| Terra Mujer / Doctora Maria José García Rubio |
|
|
|
|
|