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Riesgos para el feto

Dejar de fumar embarazada, misión imposible
Que el tabaco es uno de los mayores riesgos para la salud de las personas es bien conocido. Tanto si es la madre la que fuma como si es otro miembro de la familia,
es una práctica totalmente desaconsejada cuando se espera un hijo. Pero no estan fácil de
abandonar.
Dejar de fumar sigue siendo algo muy difícil para miles de mujeres y hombres. El 80 por ciento de
las que están enganchadas al tabaco no dejan de hacerlo durante el embarazo y tan sólo un
19,54 por ciento abandona el hábito al confirmar su estado, cifra que aumenta poco, hasta un
20,84 por ciento en el cuarto mes de gestación.
Estos son los datos que se desprenden de un estudio, presentado en el 30 Congreso de la Sociedad
Española de Medicina Familiar y Comunitaria (semFYC) en el que se alerta sobre estos hábitos,
considerados como el factor de riesgo modificable 'más importante para la salud del bebé y
de la madre'. Y es que dejar de fumar no sólo reduce los riesgos de sufrir un problema de salud
para el recién nacido y las complicaciones durante el parto, sino que también mejora la salud de
la madre a largo plazo.

|  | Así, continuar fumando durante el embarazo agrava los problemas que ya de por sí supone consumir
esta sustancia. El tabaco afecta a todo el organismo e influye en el desarrollo de
enfermedades degenerativas sin contar con el deterioro del aparato respiratorio y tejido
arterio-venoso. Cada calada que da la madre se convierte en una inhalación de nicotina y
monóxido de carbono que está realizando el bebé, ya que el humo atraviesa la placenta sin ningún
problema. Con cada inhalación de tabaco, que produce espasmos en los vasos sanguíneos, el feto
sufre alteraciones cardiacas y una vez que se termine el cigarrillo, aún tardará 45
minutos en recuperarse.
Además de ser causa de abortos espontáneos, muertes súbitas, nacimiento de fetos ya sin
vida o bebés de bajo peso, el tabaco también origina problemas a largo plazo como las
alteraciones en el sistema nervioso, asma, mayor riesgo de diabetes y obesidad o deficiencias en
el crecimiento, tanto físico como intelectual. Las más de 40 sustancias tóxicas que
contiene lo hacen muy peligroso para las mujeres embarazadas y para la población en general.
A pesar de que fumar afecta por igual cualquier embarazo, independientemente de la cantidad de
cigarrillos que se consuman, hay algunas embarazadas que disminuyen el número de pitillospero
aún así se trata de un porcentaje muy elevado porque el embarazo es un momento especialmente
sensible para la salud de la mujer. La razón, según el estudio, por el que algunas mujeres no lo
abandonan podría ser el desconocimiento de los daños que realmente pueden ocasionarle a ella y a
su bebé.
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| La influencia de la pareja A la hora de abandonar el hábito juegan un papel fundamental la pareja sentimental y tener un
alto nivel socioeconómico y cultural. 'Es evidente que las embarazadas que cuentan con el apoyo
y el empeño de su pareja para conseguir dejar de fumar tienen más posibilidades de éxito, y
quizás al ser más alto el nivel cultural están más concienciadas del daño que supone para el
feto', señala el estudio.
Tan sólo un cigarrilo es totalmente perjudicial y desaconsejable para una embarazada y es
totalmente falso que una calada sea menos perjudicial que el estrés que la abstinencia provoca.
No tiene ningún fundamento científico, en cambio sí lo tiene que el tabaco es un riesgo
importante para la salud del feto y de la madre, que es el primer factor de riesgo evitable de
morbimortalidad perinatal, de parto prematuro y de que el bebé nazca con bajo peso, con los
problemas que ello acarrea. Además, tiene incidencia en el síndrome de muerte súbita del
lactante.
Actualmente existen muchas ayudas para dejar de fumar, incluso durante el embarazo, desde el
consejo y la ayuda psicológica hasta la utilización de algún tratamiento farmacológico con
control médico.
No hay que olvidar que el tabaquismo activo y el pasivo son, respectivamente, la
primera y tercera causa de mortalidad evitable en los países desarrollados y se estima que en
España mueren al año por tabaquismo activo más de 54.000 personas y por el pasivo más de 6.300
personas. Los datos disponibles han demostrado que el tabaquismo pasivo puede causar la muerte
por una cardiopatía isquémica, un ictus, un cáncer de pulmón y otras enfermedades respiratorias
crónicas.
| Terra Mujer / Europa Press |
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