Alimentación infantil
La merienda infantil: cómo ha cambiado en los últimos años
El 60% de las madres opina que la merienda de sus hijos es diferente a la que tomaban ellas cuando eran pequeñas, pero sólo un 8% de las madres piensa que ahora la merienda de sus hijos es más sana y un 13% que opina que antes era más natural.
Además, más del 90% de las madres están preocupadas por la obesidad infantil, sin embargo, el 50% de los niños escogen ellos mismos lo que van a merendar. Mientras que un 85% de las madres encuestadas considera la merienda una parte fundamental en la alimentación de sus hijos.
Cambio de hábitos y obesidad en los niños
Estos datos reafirman el cambio de hábitos que se está produciendo es España en los últimos años, lo que nos lleva a tener altos índices de la enfermedad más importante del mundo desarrollado: la obesidad.
Entre los cambios de hábitos más importantes se encuentran la modificación de los patrones de juego de los niños (con un claro descenso en la actividad física y un aumento del sedentarismo) y los cambios en las costumbres de alimentación (reducción de las comidas en familia, aparición de conductas caprichosas, menor colaboración de los niños a la hora de cocinar los alimentos…)
Son los niños los que más están acusando el cambio de hábitos ya que, según el Doctor Dalmau,: 'la obesidad infantil es ya una enfermedad frecuente en nuestro país y ésta, no sólo ocasiona problemas inmediatos (problemas psicológicos, dislipemias, etc.), sino también otros que se manifiestan más tardíamente (hipertensión, dislipemias graves, síndrome metabólico, etc.).'
1. Llevar una alimentación equilibrada y variada: cuanta mayor variedad de alimentos exista en la dieta, mayor garantía de que la alimentación es equilibrada y de que contiene todos los nutrientes necesarios.
2. Involucrar a todos los miembros de la familia en las actividades relacionadas con la alimentación: hacer la compra, decidir el menú semanal, preparar y cocinar los alimentos...
3. Hacer ejercicio físico: promocionar la actividad física habitual (ir andando al colegio, subir escaleras, etc.) y el ejercicio físico, tanto en familia como con compañeros de la misma edad. Reducir el tiempo dedicado a TV y consolas. Involucrar a los niños en las tareas domésticas.
4. Los cereales, las patatas y las legumbres deben constituir la base de la alimentación, de manera que los hidratos de carbono representen entre el 50% y el 60% de las calorías de la dieta.
5. Se recomienda que las grasas no superen el 35% de la ingesta diaria, debiendo reducirse el consumo de grasas saturadas y ácidos grasos trans .
6. Las proteínas deben aportar entre el 10% y el 15% de las calorías totales.
7. Realizar 5 comidas al día: tener un horario fijo para cada una de las comidas, intentando comer en familia y con sosiego y evitando ver la TV mientras se come.
8. Nunca prescindir de un desayuno completo compuesto por lácteos, cereales y frutas, al que debería dedicarse entre 15 y 20 minutos de tiempo. De esta manera se evita o reduce la necesidad de consumir alimentos menos nutritivos a media mañana y se mejora el rendimiento.
9. Realizar una merienda equilibrada que aporte unas 200-250 calorías, y aporte alimentos ricos en calcio y pobres en grasa total y saturada.. Para ello se deben consumir cereales, lácteos (aporte de calcio) y frutas (aporte de vitaminas y de fibra.). En caso de administrar un alimento proteico en el bocadillo usar siempre embutidos magros, pescado tipo sardinas, etc.
10. Realizar un consumo ocasional de productos ricos en azúcares simples (golosinas, dulces etc.), no saludables consumidos en exceso.
Hábitos alimenticios infantiles
El estudio encargado muestra que a más del 90% de las madres les preocupa la obesidad infantil. Además, aunque un 85% de las madres considera la merienda una parte fundamental en la alimentación de sus hijos, el 50% de los niños escogen ellos mismos lo que va a merendar, con los riesgos que esto supone en relación con una ingesta desequilibrada de nutrientes.
Según el Dr. Dalmau 'se han desarrollado conductas alimentarias caprichosas que se traducen en ingestas excesivas de ciertos alimentos cuyo consumo debería ser esporádico, lo que conlleva el consumo de comidas que nutricionalmente pueden ser desequilibradas.' El estudio evidencia este hecho, ya que la fruta y los zumos naturales son las elecciones menos frecuentes a la hora de merendar, sólo el 6% de los niños los eligen como favoritos.)
La merienda
En este escenario, el encontrar productos saludables que además gusten a nuestros hijos toma especial importancia. Las madres deben concienciarse de ello para prevenir los riesgos que conllevan estos cambios en los hábitos de los niños. Es más, la merienda debe aportar entre el 10% y 15% de la ingesta calórica diaria y en general debe estar compuesto por un alimento lácteo, cereales y fruta de temporada.
El estudio también demuestra que las comidas fuera de casa cada vez toman mayor importancia ya que el 52% de los niños meriendan fuera de casa en alguna ocasión lo que repercute en la calidad nutricional de esta comida. Cuando los niños meriendan fuera, las madres suelen sentirse bastante preocupadas en relación a que su merienda sea desequilibrada.