Trasmíteles el amor a la lectura
Cómo fabricar un pequeño lector
Si desde corta edad inculcamos a nuestros hijos el amor a la lectura conseguiremos que durante toda la vida sean grandes lectores. Para ello es fundamental que vean en los libros una fuente de diversión y de incursión en maravillosas aventuras y desconocidos mundos. Es decir, que la lectura se convierta para ellos en algo fascinante. Nada de obligarles a leer, porque esta será la forma más segura de que acaben odiando los libros.
Toma nota de estas recomendaciones, si las practicas de forma natural verás como tus hijos abandonarán la video-consola y la tele por los libros. La idea es conseguir que ellos mismos tomen la iniciativa a la hora de abrir un libro.
1. Elige libros atractivos para ellos
Las editoriales pequeñas hacen un gran esfuerzo por crear verdaderas joyitas, tanto desde el punto de vista literario como de la ilustración. Su trabajo de selección de textos es cuidadoso, y en un buen número de casos, una apuesta personal por crear buena literatura que despierte el interés de los más pequeños.
Familiarízate con algunos nombres interesantes dentro del panorama español: Barbara Fiore Editora, Factoria K de Libros, Editorial Kalandraka, Lóguez Editores, Media Vaca o Narval Editores hacen un trabajo excelente para inyectar en los más pequeños la pócima de la curiosidad.
2. Facilítales el acceso a la lectura
Los libros son un objeto maravilloso y nos encanta atesorarlos, pero fomentar el interés lector no tiene tanto que ver con comprar los lanzamientos más exitosos en el mercado como con facilitar a tus hijos el acceso a la lectura.
3. De excursión a la librería
Los grandes almacenes y librerías son muy útiles para encontrar una gran variedad de títulos, best-sellers infantiles y juveniles incluidos, pero va siendo hora de que abandones la inercia a acudir siempre a este tipo de establecimientos. Entra en esa pequeña librería que convive contigo en tu barrio: recibirás un trato personalizado y encontrarás libreros más curiosos que muchos personajes de ficción. Te brindarán una verdadera vocación por aproximar a tus hijos las lecturas más apasionantes.
4. Su espacio de lectura
En España existe para cada Comunidad Autónoma una red de bibliotecas públicas que puedes consultar a través del directorio del Ministerio de Educación y Cultura. Acostúmbrate a visitarlas junto a tu hijo y a compartirlo como un hábito natural en vuestras actividades de ocio.
5. Ellos eligen...
Fomenta la autonomía lectora de los más jóvenes y déjales elegir. Los libros son un placer individual e intransferible. Más allá de que supervises por qué mundos de ficción anda tu hijo y le aconsejes los más adecuados para su edad, permítele que explore. El poeta Walt Whitman leyó desde niño a Goethe, Hegel y Emerson, y grandes escritores de todos los tiempos cayeron en las redes de los clásicos desde edades muy tempranas.
6. Un libro, una historia
La literatura (y la lectura) tienen mucho que ver con la transmisión de historias. Cuéntales cuentos desde pequeños, ayúdales a disfrutar recreando capítulos sacados de tu propia experiencia. Según ha confesado él mismo, la pasión del Nobel Gabriel García Márquez por las letras comenzó con la afición de su abuelo Nicolás Márquez, veterano de la Guerra de los Mil Días, a narrarle las hazañas de su juventud. Su abuela, Tranquilina Iguarán, era la particular narradora de las leyendas familiares. Muchos años después, frente a un pelotón de fusilamiento, aquel niño transformó la visión mágica de su propia saga familiar dando vida a los personajes de Cien Años de Soledad.
Aunque todavía no sean leer es bueno que tengan sus libros, adecuados a su edad con dibujos. 'Léelos' con ellos contándoles una historia mientras ellos ven las ilustraciones.
7. Clásicos en versión infantil
Evita caer en la condescendencia, los libros ayudan a madurar. Hay ediciones infantiles de El Quijote y de la Mitología Griega, libros que ayudan a entender la la historia del pensamiento o la de grandes personajes. Hasta la Historia de un Caballo de Tolstoi acompañada de una guía de lectura puede ser accesible a los más jóvenes. El cerebro es un músculo, ayúdales a que lo ejerciten.
Convierte el libro en una recompensa cuando haya que premiarles por algo, en algo preciado y de gran valor. Regálales libros siempre que puedas y comenta a tus familiares y amigos que hagan lo mismo cuando quieran regalar algo a tus hijos. De esta forma consiguirás que ellos perciban los libros como algo preciado y precioso. Haz que en su cuarto, además, del cajón de los juguetes tengan su estantería de libros, será donde coloque sus trofeos literarios. En épocas de vacaciones escolares procura que siempre tengan algo nuevo que leer en su pequeña biblioteca.
8. Predica con el ejemplo
No bastará que intentes convencerles porque sí de que la lectura es divertida: predica con el ejemplo. Quizás sea el momento de que te intereses también tú por la literatura y aproveches para dedicar un espacio de tu propio tiempo a la lectura. Cada vez que les regales un libro, regálate otro para ti. Cuando lo hayas leído cuéntaselo con entusiasmo a tus hijos.
9. Educa en la lectura
Lo más importante es educar en la lectura y transmitir a tus hijos el disfrute y aprendizaje que implica internarse en las vidas de otros. Eso les ayudará a madurar y a despertar el interés por todo lo que hay a su alrededor, al mismo tiempo que fomentará su propia fantasía y creatividad.
Si les estimulas para que lean desde pequeños y adquieren este hábito, el esfuerzo que tengan que realizar al estudiar cuando sean mayores será menor y el éxito en los estudios estará casi asegurado.
10. Lectura compresiva
La lectura sólo puede traer buenos resultados para el desarrollo cognitivo de tu hijo: fomenta la inteligencia, la imaginación, la creatividad, la capacidad de compresión, etc. Cuando sean un poco más mayores practica con ellos una lectura comprensiva: plantéales cuestiones sobre lo que han leído, que ellos te cuenten con sus palabras la historia que estaba escrita en el libro y te digan por qué les ha gustado, cuáles son sus personajes favoritos, qué cambiarían de la historia,...