Claves de una buena merienda
Una dieta equilibrada en la infancia debe distribuirse a lo largo del día en, al menos, cuatro comidas: desayuno, almuerzo, merienda y cena. Sin embargo, el ritmo de vida al que se ven sometidos los niños actualmente es cada vez más acelerado debido a las largas jornadas en el colegio, las clases de apoyo, los deportes y las actividades extraescolares.
Todo ello ha cambiado el estilo de vida y la forma de alimentar a los más pequeños y, de este modo, la comida en familia, sobre todo en el medio urbano, prácticamente ha desaparecido o se limita a los fines de semana. Además, los platos tradicionales, “los pucheros de la abuela”, se han sustituido por alimentos más prácticos y sencillos, generalmente a base de carbohidratos más simples, proteínas animales y exceso de grasas.
Aporte calórico
Según el doctor Alfonso Delgado, secretario de la Asociación Española de Pediatría (AEP), el aporte calórico del infante "debe estar dividido de la siguiente forma: el 25 por ciento en el desayuno, el 30 por ciento en la comida del mediodía, entre el 15 y el 20 por ciento en la merienda y entre el 25 y el 30 en la cena".
"Aunque el desayuno es una de las comidas más importantes del día, la mayoría de los niños acuden al colegio tras desayunar de forma incorrecta o incluso en ayunas", añade el experto.
Los pediatras coinciden en que el comedor escolar no debe ser un restaurante dedicado a repartir comida, sino un instrumento de educación sanitaria, pues a través de él se pueden modificar los hábitos alimentarios de la población.
Pero centrándonos en la merienda, y aún reconociendo que las posibilidades de variedad son limitadas, los padres deberían hacer un esfuerzo para que el niño sienta interés por esta tercera comida del día, aparte de la importancia de los aportes nutricionales que conlleva.
Los pediatras recomiendan a los padres que preparen a los hijos una merienda equilibrada y proporcional a las actividades extraescolares. También abogan por transigir lo justo con los azúcares perniciosos, contenidos en zumos y pastelillos que piden los muchachos.
Demasiados azúcares
Suele ocurrir con frecuencia que muchos niños se muestran disconformes con el menú del colegio del mediodía. Al no haber comido lo suficiente en el almuerzo, los chavales devoran cuanto se les pone a su alcance al término de las clases, lo cual provoca un desorden en su dieta que repercutirá en el rechazo a la cena.
Una merienda ideal sería la integrada por una pieza de fruta, un pequeño bocadillo y un zumo, a ser posible natural, o un vaso de leche, pero todos sabemos que las obligaciones de los padres impiden en muchos casos ofrecer estos manjares y la tentación a recurrir a los productos preparados es grande.
Esta circunstancia también limita las posibilidades de variedad del bocadillo, que no debe limitarse siempre a embutidos, queso untado o crema de cacao.
Las meriendas industriales
Sin embargo, las meriendas industriales -bollos, patés, batidos, galletas, lácteos o sándwiches-, están siendo contestados de forma notoria por asociaciones cívicas preocupadas por la salud de los niños.
La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) de España ha denunciado que estos productos contienen "demasiados" azúcares sencillos y algunos son "escasos" en hidratos de carbono complejos y ricas en grasas saturadas, según el análisis de 39 meriendas industriales elaborado por esta entidad.
La OCU advierte de que este tipo de meriendas industriales deben ser consumidas de forma ocasional y, en caso de tomarlas a diario o casi a diario, es aconsejable acompañarlas de leche, pan, embutidos magros o una pieza de fruta.
La asociación opina, además, que uno de los motivos del éxito de estos productos entre los jóvenes son los ganchos publicitarios, pero ha detectado que algunos de los regalos ofrecidos no son aptos para los niños por contener piezas que pueden provocar lesiones en los más pequeños.
Prevención de la obesidad en los niños
Mientras tanto, la Confederación Española de Organizaciones de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios (CEACCU) ha denunciado también a las autoridades sanitarias del riesgo de las promociones infantiles en productos alimenticios altamente calóricos, contrarias a la prevención de la obesidad en los niños.
En consecuencia, la CEACCU ha solicitado un mayor control de la publicidad de alimentos dirigidos a los menores, cuyos principales "ganchos" son juguetes coleccionables, consolas de videojuegos, protagonistas de cine o entradas gratuitas a parques de atracciones.
Según la Confederación, las promociones se localizan en productos altamente calóricos y orientados a una parte específica de la dieta, como meriendas, desayunos y postres y dos de cada tres cereales incluyen algún regalo.
En España, en la población infantil y juvenil, de 2 a 24 años, la obesidad alcanza el 14 por ciento, mientras que el sobrepeso se sitúa en el 26,4 por ciento.
Sanidad señala como factor de riesgo, además de la falta de ejercicio físico, el cambio de hábitos en alimentación y el incremento del consumo de alimentos muy calóricos.