Realizar un pequeño masaje a tu bebé le ayudará a relajarse, a estimular su desarrollo y su sentido del tacto y a prevenir pequeños problemas como los cólicos. Además, reforzará tu vínculo afectivo con tu hijo.
Elige la hora más tranquila del bebé, antes o después de su baño. Busca un lugar cómodo y acogedor de la casa donde puedas tender al bebé y pon una música relajante.
Te recomendamos utilizar un aceite sin perfume, de coco, sésamo, avellana, oliva, almendra, etc.