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Actividades para niños entre 6 y 12 meses

¿Qué puedo hacer con mi bebé?: jugar, jugar, y jugar...
Los niños pequeños aprenden jugando. Al principio, su mejor juguete, y sus mejores compañeros de juego, son sus papás
No dejéis de aprovechar cualquier ocasión para jugar con él. Aquí tenéis algunas ideas.
En la granja A todos los niños les vuelven locos los animales. Es el momento de que tenga cerca algún peluche o muñeco que represente los más habituales (perro, gato, vaca, oveja, cerdo...).
Deben ser grandes, sencillos, que se puedan agarrar bien y de colores vistosos. También pueden servir dibujos o fotografías. Al niño le encantará que le vayan mostrando los diferentes animales y a continuación, de manera clara, se reproduzcan los sonidos que hacen (guau, miau, muu, bee...).
Tendrás que hacerlo despacio, con pocos animales cada vez, y repetirlo varias veces para que el niño, de manera natural, comience a imitar los sonidos. Exagera las muecas y los movimientos de tus labios para que el niño los imite también. Y acompaña los sonidos con gestos. Cuando los haya aprendido, puedes jugar a ocultarlos y pedirle que reproduzca el sonido antes de que tú le muestres el peluche o la imagen. Celebra sus aciertos, ten paciencia, y no insistas si compruebas que no le apetece jugar.
En la cocina Hacia el final del primer año de vida, el niño habrá diversificado su alimentación progresivamente. Ya come casi de todo. Los papás son los responsables de educar su gusto y de vigilar la posible aparición de alergias o incompatibilidades alimentarias. Comer es algo muy serio, pero siempre hay un lugar para las actividades divertidas y de experimentación. Prepara un lugar en la cocina que el niño pueda manchar sin problemas. Ten a mano pequeñas cantidades de diferentes alimentos, por ejemplo: yogur, trozos de frutas variadas, pan de molde y pan normal, leche, arroz... Se trata de una ocasión especial, hoy le dejarás jugar con la comida como no haces habitualmente. Se trata de que experimente con las diferentes texturas, colores y sabores de los alimentos. Y de que tú participes con él describiendo cada uno, probándolos, tocándolos también. Tu única preocupación será la de vigilar que no se atragante.
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Con una grabadora ¿Recuerdas cómo fueron tus primeros balbuceos? ¿O cómo hablabas cuando eras pequeña? A lo mejor has tenido la suerte de que tus padres te grabaron en video. Piensa lo divertido que será para tu hijo, en el futuro, poder escucharse cuando comenzó a balbucear, sus primeros ruiditos y pedorretas, sus primeras palabras. A ti también te gustará conservar este archivo sonoro tan especial. Los niños aprenden imitando. Así que serás tú quien debas empezar a emitir ruidos para que el niño te imite. Cuando él comience, introduce variaciones en los sonidos. Rebobina y reprodúcela para que pueda escucharse. Este sencillo ejercicio lo podéis repetir en diferentes momentos a lo largo de su desarrollo.
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| Tendrás que enseñarle cómo se pueden encajar las cajas o cuencos de diferentes tamaños, del más grande al más pequeño, o al revés |
|  | ¿Cabe o no cabe? En cuanto el niño ha adquirido cierta destreza manual para manipular objetos, podemos plantearle todo tipo de retos y tareas para estimular su inteligencia. Es muy sencillo. Venden juguetes específicos, pero no tienen porque ser los que más le gusten al niño.
Busca una serie de cajas, de boles o cuencos de cocina, cacerolas... que puedan encajarse unas dentro de otras (como las famosas muñequitas rusas). O bien una serie de objetos: como pelotas de goma, que puedan introducirse en diferentes recipientes. No hace falta que sean muchos. Tendrás que enseñarle cómo se pueden encajar las cajas o cuencos de diferentes tamaños, del más grande al más pequeño, o al revés; o como meter los objetos en sus lugares correspondientes. Hazlo despacio, ordenadamente, describiendo con sencillez los colores, los tamaños, incluso los materiales y las texturas. A los niños les encanta, y no se cansan de encajar los objetos una y otra vez. Introduce variaciones: sin que se de cuenta cambia algunos objetos de manera que sean muy grandes y no quepan en sus recipientes. Observa cuál es su reacción y comenta con él qué es lo que ha ocurrido.
| Terra Mujer / Luis Ramos, psicopedagogo |
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