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Los problemas del sueño


Los desordenes del sueño son muy habituales en la infancia. Generalmente son benignos y pasajeros, pero en ocasiones pueden llegar a alterar de forma importante la vida familiar. Un conocimiento mayor del sueño y el dormir del niño puede ayudaros a prevenir y solucionar muchos de estos problemas.


Desarrollo y problemas del sueño en la infancia
La idea de que el recién nacido pasa la mayor parte del tiempo durmiendo plácidamente no es del todo cierta. Ya en el feto, dentro del útero, se observan periodos de sueño alternados con otros de actividad. A medida que el niño crece la cantidad de horas de sueño se reduce, y cambia su distribución a lo largo del día.

El sueño nocturno va aumentando tanto en duración como en continuidad. Hacia los 3 meses de edad el 70% de los niños logran dormir de 6 a 8 horas por la noche sin interrupción. Y al año de edad la mayoría de los niños tienen sólo dos periodos de sueño durante el día.
De todos modos, un 20 % de los niños entre 1 y 2 años continúa despertándose regularmente, y esto sigue ocurriendo en un 15 % de los niños de 3 a 4 años.

A continuación os presentamos una tabla donde se resumen las principales características y alteraciones del sueño en las diferentes edades del niño pequeño.


Edad Duración del sueño Patrón del sueño Alteraciones del sueño
0-3 meses >16-20 horas >Periodos de sueño de 1-4 horas, seguidos de periodos de vigilia de 1-2 horas.
>Igual cantidad de sueño nocturno que diurno.
>Cólicos.
>Apneas.
3-12 meses >14-15 horas a los 4 meses.
>13-14 horas a los 6 meses (11 horas por la noche; 3 horas en 2 siestas al día).
>Siesta durante 2-4 horas al día a los 9-12 meses.
>Periodos de sueño de 3-4 horas los 3 primeros meses.
>Periodos de 6-8 horas a los 4-6 meses.
>La diferenciación de la noche se desarrolla entre las 6 semanas y los 3 meses.
>Entre el 70-80 % de los niños duermen durante la noche a los 9 meses
>Asociaciones del inicio del sueño con otros estímulos (alimento o mecido en brazos), como condicionantes.
>Angustia por separación (no se quieren quedar solos a la hora de dormir).
>Despertares nocturnos.
>Trastornos de movimientos rítmicos (cabeceos y balanceos)
1-3 años >12-14 horas de sueño.
>1,5 a 3,5 horas de siesta en forma de una siesta al día.
>Los despertares nocturnos frecuentemente desaparecen. >Asociaciones del inicio del sueño con estímulos condicionantes.
>Problemas para establecer los límites del sueño.
>Resistencias para ir a la cama.
3-6 años >11-12 horas.
>La siesta se reduce, en muchos casos desaparece a los 5 años.
>Despertares nocturnos en un 15 %. >Problemas para establecer los límites del sueño.
>Sonambulismo.
>Terrores nocturnos (en niños más pequeños).
>Pesadillas (en niños más mayorcitos).
>Apneas obstructivas del sueño.




Los terrores nocturnos
Junto con el sonambulismo y la somniloquia (hablar en sueños) constituyen los llamados “trastornos del despertar”.

Aproximadamente el 6 % de los niños preescolares han tenido al menos un episodio de terror nocturno. Se caracterizan porque el niño grita inconsolablemente y parece aterrorizado y confuso. El episodio puede durar de 1 a 15 minutos, y una vez finalizado el niño se duerme inmediatamente. Sin embargo, los padres suelen permanecer despiertos y asustados. Pero no hay que angustiarse. Este fenómeno es muy habitual y no indica necesariamente un problema emocional.

El niño se duerme fácilmente (en realidad no está despierto durante el fenómeno) y no recuerda nada al día siguiente. Si se trata de episodios aislados este trastorno no requiere ningún tratamiento especial.

A diferencia de lo que ocurre en los terrores nocturnos, en las pesadillas el niño necesita que le tranquilicen y le den seguridad
Las pesadillas
El niño que tiene una pesadilla sí que se despierta completamente, recuerda su sueño y le cuesta volver a dormirse a causa del miedo. A diferencia de lo que ocurre en los terrores nocturnos, en las pesadillas el niño necesita que le tranquilicen y le den seguridad.

Hay que dejar al niño que explique su sueño. Puede ser más difícil que el niño más pequeño diferencie entre sueño y realidad, pues para él “el mundo de los monstruos” puede existir tan vívidamente como el mundo real. Para el niño pequeño los padres son “mágicos”, y tienen la capacidad de acabar con los seres más amenazadores.

Una de las funciones de los padres es poner límites a la fantasía y la imaginación del niño. Si las pesadillas son muy frecuentes pueden ser el reflejo de una situación de excesivo estrés durante el día.

¿Cómo prevenir y controlar los problemas del sueño en el niño?
Desde las primeras semanas de vida de vuestro hijo debéis tener en cuenta una serie de normas básicas que os ayudarán a prevenir los problemas del sueño.
Cuando el bebé se despierta llorando, antes de alimentarle (si no han pasado al menos 2 horas de la toma anterior), se le debe coger en brazos para calmarlo. Los recién nacidos no se acostumbran a ser cogidos en brazos en los primeros 3 ó 4 meses. La mejor forma de calmar al bebé en este momento es el movimiento delicado y las caricias o palmaditas suaves; el mecimiento enérgico puede ser contraproducente. No se deben emplear maniobras de apaciguamiento muy complicadas para no habituar al niño a un ritual que luego exigirá para dormirse.
Durante las tomas nocturnas debemos procurar que el niño no se excite demasiado, evitando encender muchas luces, los ruidos, los juegos, etc.
A partir de los dos meses es aconsejable intentar retrasar la toma nocturna. Si el niño llora por hambre se le dará algo menos de cantidad de lo que toma durante el día. Si el bebé se alimenta de leche materna debes darle un sólo pecho. Generalmente entre los 2 y 4 meses se puede eliminar la toma nocturna.
¿Qué hacer si después de los 4 meses el niño continúa demandando la toma nocturna?: cuando el niño se despierta debéis consolarse, sin encender las luces ni levantarle de la cuna, y sin darle alimento. Debéis manteneros firmes pues cada mes que pase será más difícil eliminar este hábito.
¿Cuándo dejar al niño en la cuna para dormir?: cuando se muestre cansado, somnoliento, pero despierto. Es importante que el niño aprenda a dormirse solo, sin la ayuda del alimento o los brazos de los padres.
A los seis meses puede aparecer la “angustia por separación”, es decir, la resistencia del niño a quedarse solo en la habitación a la hora de dormir. Es aconsejable ofrecerle un juguete (un muñeco) como compañía.
Es recomendable crear una rutina antes de irse a la cama, por ejemplo: baño – juego – cena – cuento – arroparle – “buenas noches” – apagar la luz – y abandonar la habitación. Evitad actividades que puedan sobreexcitar al niño justo antes de irse a la cama, como juegos muy activos.
Es conveniente que ambos padres se turnen a la hora de llevar al niño a la cama. Si el niño tiene miedo a la oscuridad se puede dejar una pequeña luz encendida (sobre todo tiene un valor simbólico) o la puerta de la habitación entornada.
Ante los “despertares nocturnos”: si el niño se despierta llorando hay que acudir a la habitación para comprobar que no ocurre nada. Es interesante crear una rutina para atender al niño en este momento: acariciarle, arroparle, y abandonar la habitación, de manera que entienda que no se le va a levantar de la cuna o de la cama. En sucesivos episodios este procedimiento se llevará a cabo retrasando progresivamente nuestra respuesta. De este modo conseguiremos que el niño aprenda que llorando no conseguirá que sus padres le levanten.
Ante las “resistencias para ir a la cama” no es aconsejable prestar una atención excesiva a esta conducta. Es importante establecer rutinas como las que hemos mencionado antes, que de alguna forma preparan al niño para acostarse. En niños más mayores pueden ser útiles algunas técnicas de relajación que les ayuden a quedarse dormidos (muchos niños no se quieren ir a dormir simplemente porque les cuesta conciliar el sueño).



En cualquier caso si vuestro hijo presenta de manera persistente algún trastorno del sueño, o si notáis que no descansa bien (se muestra cansado, somnoliento, con cambios de humor, impulsivo, con problemas para mantener la atención...), debéis acudir a vuestro pediatra.

Enlaces de Interés
 · Las horas de sueño en el niño
 · Más sobre terrores noctunos
 · Enseña a tu hijo a dormir









Terra Mujer / Ana Alarcón, pediatra y Luis Ramos, psicopedagogo

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