El experto responde
Los primeros dientes: cómo superarlo con éxito
Muchas madres gritan cuando su bebé lactante les muerde el pezón mientras toma el pecho. Ante esta señal inequívoca del nacimiento del primer diente se recomienda evitar los aspavientos, pues el infante puede asustarse y evitar alimentarse porque asocia ese momento con la inquietud de la madre, a pesar de que lo que el hijo busca con ese mordisco es aliviar el dolor de su boca.
La dentición del bebé suele ser una época difícil para el bebé, pues ésta va acompañada, entre otros síntomas, de una inflamación de las encías, un aumento de la salivación y del babeo, un estado de irritabilidad, febrícula, problemas de sueño, falta de apetito, llanto intermitente y deposiciones abundantes y de olor fuerte.
Estrés y defensas
Los protocolos de la Asociación Española de Pediatría (AEP) consideran que la dentición suele provocar en el bebé una situación de estrés que afecta a sus defensas.
Recuérdese que un diente puede tardar dos meses en salir del todo, lo cual puede resultar muy doloroso para el bebé que sufrirá accesos de llanto incontrolable. En esta fase los pediatras recomiendan para el alivio del dolor natal los mordedores a baja temperatura, siempre dispuestos en la nevera para tal fin, los anillos de dentición o pañitos impregnados de agua helada.
También están disponibles en los establecimientos del ramo, gránulos homeopáticos para la dentición –bolas diminutas que se introducen en la boca del bebé y se disuelven en pocos minutos- y los geles orales, pero sin abusar de ellos.
Si el estado febril es patente, se recomienda administrar analgésicos, pero jamás debe administrársele al niño aspirinas ya que corre el riesgo de sufrir el síndrome de Reye, un trastorno grave.
Las asociaciones de profesionales de la Odontología aconsejan, incluso, que los padres lleven a los bebés al dentista cuando empiece la dentición temporal para poder realizar una "prevención eficaz" y orientarles con algunos consejos sobre la alimentación.
Entre las recomendaciones de los profesionales para la prevención de las enfermedades destaca la limpieza bucal en los bebés mediante gasas humedecidas, tanto en las encías como en la lengua, una minuciosa utilización del cepillo dental tras cada comida, y el uso de enjuagues bucales especiales para niños de corta edad, cuya prescripción debe ser realizada por un odontólogo.
Prevenir caries y gingivitis
Un estudio de la Sociedad Española de Odontopediatría (SEOP) en colaboración con la Academia Europea de Odontología, recomienda "inculcar el hábito de la limpieza bucodental" a través de métodos que "favorezcan una correcta higiene" para prevenir enfermedades como la caries o gingivitis.
A pesar de las advertencias de las autoridades sanitarias sobre el capítulo buco-dental en la infancia, sólo el siete por ciento de los dientes de leche dañados de los niños españoles recibe la atención médica necesaria, según un estudio divulgado por el Consejo General de Dentistas.
El informe "Análisis de la Situación Bucal en Dentición Temporal en Población Infantil Española" refleja que las caries en la dentición temporal es un problema que afecta a la mitad de los niños del país entre siete y diez años.
Según el presidente del Consejo General de Dentistas, Alfonso Villa Vigil, los pacientes no acuden a la consulta porque "en odontología todas las patologías son asintomáticas y por ello muchos de los afectados no saben que tienen problemas hasta que sienten dolor".
Los expertos consideran que no se presta la importancia adecuada a los dientes de leche, que "deben cuidarse y limpiarse desde el momento en el que salen", señala Miguel Hernández, presidente de la SEOP.
El investigador en problemas de dentición, Juan Carlos Llodra, afirma por su lado que "un niño con dentición temporal enferma tiene un 90 por ciento de posibilidades de tener problemas de caries en los dientes permanentes". Llodra advierte también de que los menores con esta afección pueden sufrir problemas de alimentación y patologías renales, entre otras dolencias.