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Bebés de alta demanda
En ocasiones sus exigencias pueden llegar a desquiciar a la más paciente de las madres, exhaustas frente al carácter reivindicativo y persistente de los denominados bebés de alta demanda. El término, tan popular hoy como desconocido hace unas décadas, lo acuñó el pediatra William Sears.
A diferencia de la tranquila crianza de sus otros niños, el comportamiento de su cuarta bebé desconcertó en tal medida a sus progenitores que se dedicaron a profundizar en las experiencias de otras familias que vivían casos semejantes.
La abundante bibliografía en torno al tema aborda el impacto en el seno familiar del explosivo carácter de estos peques.
Los padres de estos bebés comparten una sensación de impotencia similar frente a la constante demanda de atenciones por parte de sus pequeños. También, incluso, ciertas dosis de culpabilidad y hasta vergüenza cuando miembros de la propia familia u otros padres señalan la rareza de sus chiquitines, a los que comparan con otros más tranquilos o independientes.
Si te sientes identificado/a, quizás te tranquilice saber que tu bebé es perfectamente normal y que su actitud combativa es la mejor manera que encuentra para comunicar a cada momento lo que necesita… aunque parezca que siempre necesite mucho y para ya.
Hipertónicos
La primera leyenda urbana que debes ignorar es que alta demanda e hiperactividad son la misma cosa. Los bebés de alta demanda son muy intensos y exigen ser alimentados, atendidos o cogidos en brazos constantemente, mientras que la hiperactividad es un término que se aplica a edades más avanzadas y tiene que ver con cierta incapacidad para fijar la atención y concentrarse. En todo caso, tu pequeñín es hipertónico: más intenso que una descarga eléctrica, se rebelará con sus pequeñas pero enrabietadas fuerzas si se siente sujeto en un carrito o en la cuna.
Madres protectoras (y glamourosas)
Sin embargo, en el caso de algunos bebés, esta necesidad es extremadamente alta, de modo que reaccionan desproporcionadamente si no es satisfecha. Los bebés de alta demanda no aceptan otros brazos que los de sus padres (o en ocasiones solamente los de la madre), y trasladarán su angustia rechazando cualquier otro cuidador.
Esta dependencia, aunque extrema, debe ser respetada y corregida paulatinamente. Intentar que desaparezca de la noche a la mañana puede generarles mayor inseguridad, ya que es improbable que consigan calmarse por sí solos.
Si tu niño llora como un descosido cada vez que lo montas en el carrito, combínalo paseándolo en pouch o bandolera. El contacto le calmará y le hará sentir protegido. Súmale lo apetecible que resulta pasear con tu pequeño cachorro pegado al cuerpo a que hasta podrás sacarle partido a la situación: las celebrities han puesto de moda esta forma tan antigua de transportar a tu pequeñín… Basta con que busques en Internet pouch+celebrities (famosas) para que te hagas una idea.
Noches toledanas
Una de las características más exasperantes del carácter, especialmente para padres primerizos, gira en torno a su inagotable vitalidad para despertarse por la noche. El bebé de alta demanda exigirá a mamá estar a su lado o saciar su apetito constantemente, ya que, entre otras cosas, relaciona el placer de las tomas con la cercanía al cuerpo materno.
Más allá del cansancio acumulado ante sus reiteradas demandas, quizás te tranquilice saber que tu cuerpo es sabio y la leche materna varía su composición calórica cuanto más come tu pequeño glotón. En todo caso, la mejor herramienta será que tengas paciencia y la seguridad de que, en algún momento, pasará.
No dejes que te desmoralice su aparente y constante insatisfacción. Forma parte del paquete de su especial personalidad y no significa que lo estés haciendo mal. Simplemente tiene que ver con la capacidad de los bebés de alta demanda para que sus exigencias no se queden nunca en el camino.
Será frecuente que en cuanto encuentres una fórmula para calmarle, tu bebé ya haya buscado otra para llamar tu atención y tenerte cerca. Es su manera de equilibrar constantemente el entorno del que forma parte. Por eso, su hipersensibilidad registrará inmediatamente cualquier alteración, ya sean sonidos, ausencias o cambios en tus rutinas hacia él.
A pesar del estrés que pueda ocasionarte, es muy importante que:
- No sucumbas al desconcierto buscando soluciones rápidas. Intenta aceptar que en sus primeros meses de vida tendrás que adaptarte a su temperamento.
- Aunque estés agotada, trata de mantener la racionalidad y tomar notas pormenorizadas sobre aquellas estrategias que tienen éxito para calmarle, aunque sea en contadas ocasiones.
- Otras experiencias de familiares y amigos pueden ser de utilidad, pero también frustrantes si te hacen sentir que con tu pequeño revolucionario no funciona nada.
- Evita a toda costa los juicios de valor: no hay bebés buenos o malos. Quizás el tuyo sea especialmente despierto. En general, será mejor que hagas oidos sordos a los comentarios de la gente.
Existe la creencia demasiado extendida de que a partir de ciertos meses de vida un bebé debería repartir su tiempo entre comer y dormir. Que no te afecten sus comparaciones. Simplemente, has traído al mundo a un pequeñín con carácter.