Enfermedades
Cómo detectar la diabetes infantil
Una permanente sensación de cansancio, incluso sin haber hecho ejercicio físico, es uno de los síntomas que dan la voz de alarma ante la diabetes infantil.
Suele venir acompañado por un gran apetito que no produce un aumento de peso en el niño, también por constantes ganas de orinar y una gran ingesta de agua, explican desde la Asociación de Diabéticos de Madrid (España).
Insulina insuficiente
Los niños que presentan estos síntomas suelen padecer diabetes de tipo 1, una patología que se da cuando el páncreas no es capaz de producir una cantidad suficiente de insulina, la hormona que regula la presencia de azúcar en la sangre.
El organismo transforma los hidratos de carbono procedente de los alimentos en un azúcar llamado glucosa. Las células utilizan esta glucosa para producir energía, mientras que la sobrante se almacena en el hígado y en los músculos.
Sin embargo, “la glucosa no puede entrar en las células si no existe una llave, que es la insulina”, explica el libro “Lo que debes saber sobre la diabetes infantil”, editado por el ministerio español de Sanidad y Consumo.
Según esta misma publicación, cuando el páncreas no produce la cantidad de insulina necesaria, se dificulta el transporte de la glucosa al interior de las células de los órganos y ésta queda en la sangre.
Glucosa en sangre y sensación de sed
Un niño diabético que todavía no ha recibido tratamiento puede tener entre 300 y 600 miligramos de glucosa por decilitro de sangre, mientras que los niveles normales oscilan entre 70 y 110 mg/dl, precisan en la Asociación de Diabéticos de Madrid.
Cuando el nivel de azúcar en sangre supera los 180 mg/dl, la glucosa aparece en la orina. No obstante, este umbral puede variar de unas personas a otras, indican los autores de “Lo que debes saber sobre la diabetes infantil”. Para expulsar la glucosa a través de la orina, es necesario que se disuelva en grandes cantidades de agua. Por ello, el diabético orina muchas veces.
Tratar de compensar dicha pérdida de agua hace que el niño enfermo de diabetes tenga mucha sed. Además, sus células, que no pueden utilizar la glucosa por falta de insulina, reclaman energía, lo que incrementa el apetito del niño.
Para la diabetes de tipo 1 se aplica un tratamiento “a base de inyecciones de insulina diaria con dosis personalizadas para cada paciente”, señalan los expertos de la web “guiainfantil.com”.
Comer de todo
“Las personas con diabetes tienen que comer de todo y pueden comer de todo”, afirman en la Asociación de Diabéticos de Madrid. Sin embargo, indican que una persona enferma de diabetes debe conocer la cantidad de hidratos de carbono que hay en su comida para poder administrarse la insulina necesaria para metabolizarla.
Asimismo, esta asociación de pacientes aconseja a aquellos padres que acaban de enterarse de que sus hijos son diabéticos “que no se asusten, pues una persona diabética puede hacer una vida totalmente normal”.
Tipos de diabetes
Aunque la mayoría de casos de diabetes en niños es diabetes de tipo 1, la Organización Mundial de la Salud ha constatado “un aumento de casos notificados de diabetes de tipo 2 entre los niños y los adolescentes, hasta el punto de que en algunas partes del mundo la diabetes de tipo 2 es la que más abunda entre los niños”.
La diabetes de tipo 2 es una patología que se produce cuando el organismo no es capaz de utilizar eficazmente la insulina que sintetiza. Esta enfermedad es más común entre las personas mayores.
No es necesario utilizar insulina para su tratamiento. “Se puede controlar la enfermedad vigilando el índice de glucosa en la sangre, tomando una dieta adecuada y practicando ejercicio físico de forma regular”, afirman los especialistas de “guiainfantil.com”.
Respecto al incremento de diabetes de tipo 2 entre niños y adolescentes, la OMS afirma que existe “un sentimiento generalizado de que el aumento mundial de la obesidad y de la inactividad física en la infancia está desempeñando un papel decisivo en ello”. “Alimentarse de modo sano y adoptar unos hábitos de vida saludables constituyen una fuerte defensa frente a la enfermedad”, asegura la OMS.