Espacio publicitario

Cómo acertar con los regalos a tu pareja

Hay regalos que entran mal, incluso muy mal, y hasta en ocasiones surten el efecto contrario al que se supone debería ser, halagar, para simplemente llegar hasta humillar. Cuando hacemos un regalo queremos acertar, bien porque queremos hacer un cumplido o porque necesitamos quedar bien por alguna razón, pero hay regalos que no consiguen lograr ese objetivo y la culpa, por decirlo de alguna manera, por supuesto no es del regalo, sino del que lo está haciendo.

¿Vale reprocharle al regalado que no le guste lo que le llevamos? Normalmente, por una cuestión de educación, cuando nos hacen un regalo al menos sonreímos cortésmente y damos las gracias, para no hacer sentir mal al otro.
Cuando alguien demuestra abiertamente su desagrado por el regalo, denota que la relación está francamente mal, que hay cosas que se necesitan decir de una manera clara (no estás pendiente de lo que realmente necesito de ti) o que uno ya no está dispuesto a que se le manipule con un regalo como solución a un problema que necesite otro tratamiento.

¿Podemos decir lo que pensamos?

Objetivamente, y dejándonos de fórmulas corteses, la persona que recibe el regalo debería de estar en su derecho de poder expresar tranquila pero abiertamente, si el regalo ha sido o no de su agrado, principalmente por dos razones:
- el regalo se supone que tiene que ser para agradar al que lo recibe, pero no al que lo da. Es cierto que nos sentimos muy bien cuando hacemos regalos, pero este bienestar debería de ser una consecuencia del éxito de lo regalado (a posteriori) y no por el mero hecho de haberlo comprado (a priori);
- si el que hace el regalo no ha acertado, puede deberse a que no conoce lo suficientemente bien a la persona y entonces existe la posibilidad de que se equivoque al intentar halagarla; o bien a que no se ha fijado o no ha prestado suficientemente atención a los gustos o necesidades del otro como para darle una alegría. En cualquiera de los dos casos, el error lo comete el que regala.
Así que, si nos dicen que no hemos acertado con lo que hemos regalado, recogeremos humildemente velas, y procuraremos hacerlo mejor para la próxima vez.

Regalos de pareja

La cuestión es que, en pareja, el tema de los regalos suele ser bastante más delicado.
Al principio suelen hacer mucha ilusión, aunque sea algo que no nos sirva absolutamente para nada pero, si pasado ya un tiempo, cuando llega una fecha relevante, nuestra pareja nos obsequia con algunos de los regalos de empresa que no sabe qué hacer con ellos, o algún otro del tipo cojo lo primero que pillo, el efecto que suelen producir nada tienen que ver con cubrir el expediente o quedar bien.
Serán regalos de los que, probablemente, sufriremos el reproche durante unos cuantos años venideros.
Lamentablemente, tocará aguantar el chaparrón pues nos lo habremos ganado a pulso por torpeza o por pereza.

Un último recordatorio

Si el ramo de flores, o cualquier otro regalo, tienen por objeto solucionar una bronca o malentendido, éste no puede ir antes de haber aclarado la situación y de haber conectado directamente con la parte emocional de la otra persona, pues el detalle que se espera es escucha, comprensión y solución.
Solamente después de este regalo, puede llegar con éxito una buena flor o un buen beso.
Muchas veces, la inversión personal obtiene mejores resultados que la económica.

Terra Mujer / Meetic

PUBLICIDAD