Espacio publicitario

Cuerpo 10

Escuela de masajes

El masaje es el más antiguo y sencillo de todos los tratamientos médicos. Friccionar una parte dolorida es un instinto natural para proporcionarse alivio instantáneo. Hace más de dos mil años, el médico griego Hipócrates dijo que "una fricción puede tensar una articulación demasiado floja y aflojar una demasiado tensa". Y es precisamente esto, lo más fascinante del masaje: las mismas manipulaciones pueden producir efectos muy diferentes.

Sumario

Aromas y aceites esenciales
Aprende a darte un buen automasaje
Masajes eróticos

En primer lugar, hay que ponerse cómodos. Antes de entregarse a una sesión de masaje, es necesario crear un ambiente propicio. Primero conviene relajarse mínimamente para estar en buena disposición, unos minutos de respiración profunda bastarán para cambiar de ritmo. La habitación debe tener una decoración sencilla que impida la distracción y es muy importante graduar la temperatura para estar cómodo con la piel desnuda.

Fuera luces, dentro música

Hay que eliminar cualquier cosa que nos pueda molestar. Desde el principio se debe buscar el máximo confort. La postura ideal es tumbada/o sobre una camilla y cubierto con una manta o toalla. El masajista debe tener las manos calientes, perfectamente limpias y con las uñas cortadas. La música es optativa y si no es de nuestro agrado se debe comunicar antes de empezar.

No es conveniente hablar demasiado, la conversación puede romper la concentración tanto del paciente como del masajista. Y por supuesto en ningún caso se deben aceptar recriminaciones o comentarios desagradables que aludan a alguno de nuestros problemas corporales, esto sólo resulta contraproducente y traumático.

Otra cosa que mide la talla del profesional es que una vez que se inicia la manipulación, las manos del masajista, al menos una siempre debe estar en contacto con el cuerpo del paciente. Bajo ningún concepto se deben aceptar interrupciones (llamadas telefónicas, avisos, etc.) o se rompería la magia del masaje.

En buenas manos

El éxito de un masaje depende tanto del que lo da como del que lo recibe. Los dos deben bailar al mismo ritmo y entregarse en cuerpo y alma a lo que están haciendo, aún así hay veces que por lo que sea no se sintoniza con el profesional.

Pero siempre se puede elegir, hay diferentes tipos de masaje que pueden adaptarse como un guante a las necesidades de cada persona. Constituye todo un arte, saber elegir el más apropiado y realizarlo con precisión.

Elegir a un buen masajista es fundamental, de lo contrario una manipulación errónea, demasiado lenta o excesiva puede perjudicar, incluso resultar desagradable. Las manos del masajista deben saber diagnosticar el problema y prestarle el tratamiento y la manipulación adecuada. Por otra parte, la única colaboración posible por parte del masajeado es dejarse hacer y ponerse completamente en sus manos.

Una fuente de placer

En mayor o menor medida, el masaje debe aportarnos placer. Y es importante que así sea para aprovecharse también de los beneficios psíquicos que produce. Cuando se consigue la armonía total, el masaje alcanza ese equilibrio que le convierte en una terapia perfecta apta para todos los públicos.

Entre su larga lista de propiedades podemos destacar desde el simple bienestar pasajero que relaja cuerpo y espíritu, a otros muchos efectos de carácter terapéutico. Por sí solo, el masaje tiene numerosas aplicaciones, produce una estimulación del riego sanguíneo y linfático, descarga los músculos y puede aliviar cualquier tipo de tensiones y/o bloqueos. Lo único malo es que ese estado de gloria que se alcanza después de un masaje no dura eternamente.

También se pueden incorporar al masaje algunos elementos de apoyo. Por ejemplo, el uso de lociones, aceites o cremas como vehículo deslizante permite aumentar su capacidad de penetración y gozar con detenimiento de todas las propiedades del producto en cuestión.

Pero si además se combina con otras técnicas, sus virtudes se pueden enriquecer hasta el infinito. Es el mejor preámbulo y complemento de numerosos tratamientos estéticos y médicos porque induce a un estado de ánimo ideal y deja la piel enormemente receptiva.

Por favor, no tocar

A pesar de que el masaje es casi siempre beneficioso, hay que considerar algunas ocasiones en las que no es recomendable practicarlo. Por ejemplo, no se debe utilizar en casos de fiebre o problemas dermatológicos contagiosos. Tampoco se debe manipular sobre bultos, furúnculos o cualquier tipo de inflamación sin diagnosticar.

Resulta especialmente contraindicado aplicarlo cuando se sufre trombosis, flebitis o problemas cardíacos. Abstenerse también siempre que existan heridas recientes, venas varicosas o cicatrices. Y cuando haya una enfermedad física o mental declarada debe consultarse al médico sobre si resulta o no conveniente practicar masajes.

Terra Mujer / Beatriz Peña

Buscador dietas
Nombre Buscar dietas
Espacio publicitario