Ideas originales para sorprender a tu pareja en la cama en Navidad
Llega la Navidad y te gustaría dar alguna sorpresa a tu chico en la cama. ¿Qué podrías hacer? Quizás no se trate de ofrecerle algo original, es difícil, pero sí una sorpresa que recuerde todo el año.
En primer lugar, si se desea disfrutar del sexo durante la Navidad hay que hacer algo muy difícil de controlar sin despertar sospechas en estas fiestas: no consumir bebidas alcohólicas. El uso, y sobre todo el abuso, del alcohol podría daros alguna sorpresa a ti, a él o a ambos; pero no en la línea que te habías propuesto. Porque el alcohol seda el sistema nervioso central y puede inhibir, e inhibe, tanto la erección del pene, como su equivalente la lubricación de la vagina, así como la llegada del orgasmo en ambos sexos. ¡Para tirar cohetes en unas fiestas tan señaladas!
Por eso, de consumir bebidas alcohólicas, convendría beber con mucha moderación (no más de un vaso) y, mejor, alguna que tenga baja graduación alcohólica como la cerveza (algo tosco para la Navidad) o, quizás, la sidra achampanada.
Obviamente, la cena deberá contener mariscos como las ostras, las almejas y los mejillones (que pueden comerse crudos bañados con limón), o los camarones, langostinos, cangrejos, bueyes de mar, centollos y otros crustáceos, que tienen un sabor delicioso y se comen ligeramente cocidos (todos ellos con supuestos poderes afrodisíacos). Y, sobre todo, ha de ser ligera. Algo de pescado y algún sorbete para aligerar la digestión.
Con todo ello vas preparando lo que pretendes hacer en la cama. Aquí comienzas los preliminares. Y puede ayudar mantener alguna conversación picante durante la cena. A poco perspicaz que sea tu chico, ya se está oliendo lo que vendrá después. Quizás ya no será una sorpresa, pero seguro que su interés aumentará.
Se da por sentado que has preparado el dormitorio convenientemente. No le dejes entrar en él hasta que llegue el momento previsto. Con eso, él ya sabrá que le espera algo. Dale un toque navideño con algunos adornos y velas perfumadas. Pero nada ostentoso. Tan sólo unos detalles de buen gusto. Y, sobre todo, no se te puede olvidar algo muy importante: coloca un poco de muérdago natural sobre vuestra cama. Ya sabes que besarse bajo el muérdago proporciona toda clase de venturas.
Naturalmente, llevas una ropa interior sexy capaz de provocar el infarto al más calmado; color negro o rojo; con muchas trasparencias y poca tela. Si te gusta, tampoco estaría de más que le pidieras a él que se pusiera un tanga rojo para ti. Como verás, la sorpresa consistirá en todo lo que le estás diciendo que sucederá sin utilizar palabras.
Ducharos antes de cenar, para que no haya que hacerlo después
Una vez hayáis cenado, bien os podéis permitir esta vez no recoger la mesa hasta la mañana siguiente. Obviamente, nada de televisión. El espectáculo lo protagonizaréis vosotros dos en el dormitorio.
Cuando estéis en el dormitorio se trata de hacer lo contrario de lo que soléis hacer habitualmente. ¿Os desnudáis cada cual a uno mismo para acostaros? Pues, desnúdale a él, y que él te desnude a ti. Despacio y con muchos besos.
¡Ah, ah! No señor. La ropa interior sexy no te la quita él. Pero quítasela tú a él.
¿Suele ser él quien toma la iniciativa y quien te dice lo que le gustaría hacer y lo que no? Hoy serás tú quien tome la iniciativa.
Bésale por todo el cuerpo, acaríciaselo con lentitud. Céntrate en su pene (sólo caricias; con las manos y con la boca).
Ponte frente a él e introduce tu mano por un lado de la braguita para darle el espectáculo de ve cómo te acaricias tú ahí. Haz un poco de espectáculo. Simula alcanzar placeres inigualables. Pero ten cuidado, no te lleves al orgasmo. Se trata de que tu chico se ponga cardíaco perdido.
Acércate a él despacio mientras te acaricias y agárrale el pene para hacer otro tanto. Móntate encima, desplaza la parte baja de la braguita a un lado e introdúcete el pene en tu vagina. Muévete hasta que llegue al orgasmo.
Después de eso, ponte a su lado acariciándote un poco ahí abajo y estimulando su pene con la mano para que se ponga otra vez en erección. Si la hubiera perdido... y pídele que te quite la ropa interior sexy y te practique sexo oral. Hasta que llegues al orgasmo.
El resto depende de vuestras ganas y resistencia.
Sin embargo, no olvides algo importante. Una sorpresa navideña sólo será sorpresa si es única. Repetirla otro día navideño, aunque sea haciendo otra cosa, ya no es tal sorpresa. Y si lo haces más veces, es rutina. Es mejor que lo hagáis un día tan sólo de esta manera. Será un espléndido recuerdo para los dos.


