Kilos de más, piernas y tripa hinchadas…

Soluciona la retención de líquidos
Vientre hinchado, piernas cansadas, sensación de pesadez. ¿Cómo es posible que no me abrochen los jeans si estoy a régimen? La clave no está en la cantidad sino en lo que comes y en los líquidos que le aportas a tu cuerpo. Descubre qué le falta y qué le sobre a tu dieta.
Aumento de peso, piernas pesadas, tobillos y vientre hinchado, cansancio… Si sólo tienes la tripa plana cuando te levantas por la mañana, puedes sufrir retención de líquidos, un problema muy común entre las mujeres. La hinchazón puede incluso afectar a los ojos y las manos, y contribuye a que se forme la odiosa piel de naranja o celulitis.
La retención de líquidos es un trastorno metabólico que se produce cuando existe una acumulación de toxinas en nuestro organismo, que se ve imposibilitado para eliminar este exceso de líquido. Suele darse como consecuencia del síndrome de tensión premenstrual y por efecto del calor. El sedentarismo, una alimentación rica en sodio, algunas enfermedades y medicamentos, traumatismos y estados posoperatorios también pueden producir este trastorno.
¿Por qué se produce? El sistema linfático, que forma parte del sistema circulatorio, está constituido de un líquido (linfa) que transporta nutrientes (como los lípidos), partículas celulares sobrantes, glóbulos de grasa o partículas de proteínas. Su circulación depende de la presión del sistema circulatorio y del efecto de masaje natural de los músculos en movimiento. Cuando hay deficiencia del drenaje linfático, éste es incapaz de conducir el exceso de desechos y de agua hacia la circulación sanguínea, se producen los edemas o retención de líquidos y la celulitis.
Las hormonas femeninas también nos exponen a la retención de líquidos En los días previos al periodo menstrual, algunas mujeres llegan a almacenar en su cuerpo hasta tres litros de líquidos, lo que ocasiona un sobrepeso de hasta tres kilos. Además, se puede sufrir retención de líquido en el organismo a causa de factores renales, circulatorios y cardíacos.
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Agua y sal El 80% del cuerpo está compuesto por líquidos vitales para el buen funcionamiento del organismo. Pero, para que pueda funcionar normalmente debe poseer un correcto equilibrio de agua y de sal. Durante el día consumimos una gran cantidad de líquidos y de alimentos que contienen sal. Cuando se ingiere mucho agua y poca sal, la excreción de orina aumenta y, a la inversa, cuando se bebe poco agua y se utiliza sal en exceso, la diuresis desciende. Los responsables de esta armonía son los riñones, órganos que a través de la orina eliminan toxina y material de desecho, para mantener una estabilidad fisiológica.
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Soluciones Para combatir la retención de líquidos lo ideal es un tratamiento personalizado que combine dieta, hábitos de vida y tratamientos como el drenaje linfático, que favorece la eliminación de toxinas.
En algunos casos puede ser necesario que el médico paute un tratamiento farmacológico con diuréticos, pero suele ser suficiente combinar una dieta adecuada con un aporte adecuado de agua, fitoterapia y terapias manuales. Si a pesar de tomar estas medidas el problema no desaparece, acude a tu médico de cabecera para que compruebe tu presión sanguínea, el funcionamiento de tus riñones y tu hígado. En cualquier caso, evita automedicarte o tomar diuréticos no prescritos por tu médico.
Elevar las piernas unos cuantos minutos diariamente te aliviará el dolor y la pesadez. En la cama, puedes colocarte un almohadón bajo las rodillas. Cuando más pesadas las sientas, túmbate y extiende las piernas en la pared. Hacer ejercicio también te ayudará a potenciar el flujo sanguíneo y linfático, y te ayudará a eliminar toxinas. Nadar, caminar, correr, bailar… cualquier actividad que suponga movimiento te beneficiará.
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El drenaje es la estrella Entre los tratamientos recomendados contra la retención de líquidos el más eficaz es el drenaje linfático manual, que también te servirá contra las varices, la grasa y la celulitis. Esta terapia consigue hacer llegar a los territorios linfáticos sanos el exceso de líquido acumulado por medio de suaves masajes de vaciamiento, presiones y vibraciones. Eso sí, busca un profesional que sepa diagnosticar las diferentes zonas de bloqueo linfático. Beneficios. Reactiva el transporte de nutrientes en el organismo, el sistema inmunológico y la eliminación de desechos celulares, grasa y toxinas. Mejora la microcirculación, aliviando instantáneamente la hinchazón y el dolor.
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Come así Si sufres retención de líquidos tu alimentación debe ser especialmente rica en frutas (los alimentos diuréticos por excelencia) y verduras: gracias a su alto contenido en agua favorecen la estimulación de los riñones y la eliminación de líquido y toxinas a través de la orina. La mayoría de ellas, además, son bajas en sal, como las peras, manzanas, naranjas, kiwis o piña; los plátanos, ricos en potasio, favorecen el efecto diurético. Entre las verduras, son muy beneficiosas las alcachofas, apio, borraja, coliflor, endibias, ajo, cebolla y perejil.
También te ayudará incluir en tu dieta cereales como la avena, arroz, legumbres y soja, porque son alimentos ricos en proteínas y aportan poca sal.
Evita en lo posible tomar alimentos muy salados, como embutidos, conservas, fritos, platos precocinados y fast food, tienen demasiada sal. Modera el consumo de carnes rojas, aceitunas y quesos curados.
Aunque tu cuerpo retenga líquidos, procura beber entre 1,5 y 2 l de agua al día, mejor mineral baja en sodio. Potencia este efecto tomando infusiones de efecto diurético o cápsulas naturales de hierbas como Diente de león, Vid roja, Cola de caballo (consulta a tu médico).
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Evita estos alimentos Por su alto contenido en sodio (en cada 100 g), no te convienen:
- Caldo en cubitos: 2.700 mg.
- Jamón serrano: 2.500 mg.
- Aceitunas: 2.400 mg.
- Embutidos: de 700 a 1.200 mg.
- Mantequilla y margarina (con sal): 1.000 mg.
- Pescado en lata: de 400 a 1.100 mg.
- Quesos maduros: 800 mg.
- Verduras y leguminosas en conserva: de 250 a 600 mg.
- Pan blanco: de 400 a 600 mg.
- Mariscos: de 150 a 600 mg.
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Dieta anti retención Desayuno. Té verde, zumo de pomelo o piña natural, cereales con leche desnatada.
Media Mañana. Una pieza de fruta fresca: pera, manzana, sandía, melón o piña con una infusión.
Comida. Ensalada o verduras cocidas o al vapor (alcachofas, apio, espárragos, berenjena, endibias o coliflor), carne blanca o pescado a la plancha y queso fresco de postre con una cucharadita de mermelada light.
Merienda. Fruta y/o infusión.
Cena. Verdura o ensalada, huevo (tortilla, revuelto, pasado por agua) o pescado. De postre, yogur natural.
Condimento. El ajo y el perejil por su efecto diurético.
Recuerda. Reduce la sal al cocinar los alimentos.
Prueba estas infusiones Además de beber agua, te conviene tomar infusiones con poder drenante (siempre que no bebas más de 1 litro al día y que la concentración sea de 30 g de planta por litro de agua. Las más beneficiosas son:
- Abedul. Con sus hojas puedes elaborar una tisana diurética y desintoxicante.
- Alfalfa. Debido a su potente acción contra la retención de líquidos, es una de las plantas más eficaces para combatir directamente la celulitis.
- Anís. Ayuda a eliminar gases y como consecuencia, reducir la hinchazón.
- Diente de león. También es depurativa y ligeramente laxante.
- Hinojo. Contribuye a expulsar gases y tiene efecto diurético.
- Manzanilla. Es relajante, digestiva y ayuda a fortalecer los tejidos.
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