
|
|
 |
Apuntes laborales

Cómo negociar un contrato de trabajo
A la hora de incorporarnos a un nuevo puesto de trabajo, necesitamos una serie de habilidades de negociación para conseguir lo que queremos.
 Aunque en muchos casos las condiciones son cerradas por parte de la empresa, ten en cuenta que nunca sabes donde estás acudiendo y que puede que estén dispuestos a ceder si realmente les gustas.
Por ello es necesario que pongas en marcha todas tus armas en la entrevista de trabajo para que sepan que puedes serles útil. No des por hecho que ese no es tu lugar o que no van a responder a tus demandas, las apariencias a veces engañan, y si no es así, no tienes nada que perder por dar tus opciones y plantear qué es lo que tú estás buscando.
Los puntos negros a negociar
Los horarios y las vacaciones suelen ser comunes para la mayoría de empleados con lo cual será un tema que probablemente no tengas que tratar en profundidad. La mayor conflictividad la encontrarás en el salario y los beneficios, pagas, etc.
Es importante que estés un poco informada de la norma en esa empresa. Está claro que perderás el tiempo luchando por un seguro médico, por ejemplo, cuando nadie lo tiene o sólo los directores. Ten claro tus posibilidades y dedica tiempo a los temas importantes de base, lo demás podrás verlo más adelante.
Si tú no te vendes bien...
En la entrevista tendrás que defenderte y venderte bien, los jefes a menudo echan mano de las malas ventas o de la baja producción para excusarse a la hora de subir el sueldo a sus empleados.
Aunque debemos sentirnos muy interesados por el buen desarrollo de la empresa, es importante que defendamos nuestras ideas para asegurarnos que le quedan claras al superior con el que estemos hablando.
No debemos dejarnos llevar por su discurso e intercalaremos cada vez que podamos una frase hecha que explique nuestras necesidades y propósitos. No tengas miedo de repetir una y otra vez que “esperas una subida de sueldo”, ten en cuenta que él también te repetirá todas las veces que pueda que “la empresa no puede”.
Tu objetivo es convencerle, pero ten claro que no siempre lo conseguirás, lo importante es que salgas del despacho con una frase tipo “lo pensaré” o “lo tendré en cuenta”, así te aseguras la vuelta al ataque en un tiempo prudencial, si no se consigue lo que querías.
 | | Prepárate en casa una frase machacona que repetirás una y otra vez, como por ejemplo “le entiendo pero me gustaría una subida de sueldo" |
| Buenos argumentos
A la hora de justificar tu petición, intenta no excusarte en compañeros que ya lo han conseguido, o en que necesitas comprarte una casa. Rara vez esto funciona, a los jefes les importa más el análisis de resultados que tu vida privada generalmente. Por esto es necesario que justifiques tu petición a través de tus propios logros.
Enfatiza la idea de superación, cómo has evolucionado desde que te incorporaste, cómo solucionas problemas a pesar de tener que quedarte más tiempo de lo acordado, etc. Y si es una nueva empresa, enfatiza tus ganas de incorporarte y de aprender y el poder desarrollar todas tus habilidades ya experimentadas en otros sitios.
Véndete lo mejor que puedas para que le quede claro que no es un capricho y que tu objetivo está respaldado por pruebas reales, repite el tiempo que hace que no te suben el salario o los pocos beneficios que has obtenido. Prepárate en casa una frase machacona que repetirás una y otra vez, como por ejemplo “le entiendo pero me gustaría una subida de sueldo”, “me queda claro pero quiero más dinero”, etc. Inclúyelas en el discurso cada vez que puedas.

|  | Ante todo, muéstrate segura Un aspecto importante a tener en cuenta cuando realices tus entrevistas en una nueva empresa es que te noten segura de lo que quieres. Cuando ellos ofrezcan sueldo o beneficios no puedes mostrarte dubitativa, tienes que saber de antemano si eso entraba en tus planes o no. Depende de la situación en la que te encuentres actuarás de una u otra manera. No es igual una persona que necesita el trabajo urgentemente, que otra que puede permitirse seleccionar durante más tiempo. Sea tu caso uno u otro, ten en cuenta que la empresa a la que acudes no sabe nada de ti, con lo cual la negociación será la misma para ellos independientemente que necesites el trabajo urgentemente o no.
Por ello tú tendrás que defender tu punto de vista y tus requisitos hasta el final. Es normal tener miedo a que no te seleccionen si te pones muy quisquillosa con las condiciones, pero ten en cuenta que si les gustan estarán dispuestos a negociar y podrás ganar algún privilegio que otro.
 |
Una lucha desde el principio
Si no luchas desde el principio perderás algunas oportunidades. Antes de acudir analiza tu situación y ten claro qué es lo que estas buscando. Acude a la entrevista con esa idea clara en la cabeza y no te dejes llevar por la impresión que te dé la persona que te entrevista o el lugar, a veces los sitios más humildes ofrecen mejores condiciones que los muy sofisticados, precisamente por eso, no gastan en imagen y lo pueden invertir en los empleados.
No se lo pongas fácil por miedo a no ser seleccionada, no tienes nada que perder, si les gustas atenderán a tus requisitos y los tendrán en cuenta, puede que lleguéis a un acuerdo, si no defiendes tus intereses, puedes verte trabajando en un sitio que no te satisface y al que no puedes exigirle nada porque estuviste de acuerdo en todo desde el principio.
Es mejor enfrentarte inicialmente para estar tranquila después. Deja de lado temas que no necesites tanto y lucha por lo primordial, habitualmente sueldo mensual y beneficios.
Pídeles tu sueldo anterior más un porcentaje más, después podrás comprobar si llegan a lo que tu esperas o no. Intenta no bajar el listón, a no ser que haya algún otro beneficio que compense. Si compruebas que lo que te ofrecen está muy lejos de lo que tu esperabas, lo único que te queda por hacer es explicarles que es lo que esperas y despedirte sin más, si más tarde lo reconsideran ya te llamarán. No tiene sentido que discutas en una entrevista un sueldo muy superior al que te ofrecen, son ellos los que tendrán que reunirse y decidir si te lo ofrecen o eligen a otra persona.
Como última recomendación te aconsejamos que no aceptes un trabajo del que no estés convencida, plantea en las entrevistas todas tus dudas y no dejes ningún cabo suelto, puede ser una trampa de la que luego no podrás salir.
Es preferible esperar un poco a comprometerse y no poder salir corriendo después por tus responsabilidades, valora bien cada oferta, ya sabemos que no abundan , pero si vas a cambiarte que sea por algo que merece la pena.
Lo mismo sucede si el cambio es dentro de la misma empresa, valora tus posibilidades y elige bien el momento, (antes de que negocien los presupuestos para el próximo año es buena época). No entres en discusiones con jefes cuando no haya ninguna posibilidad, tú y tus compañeros sabéis si la tenéis o no. Si no hay posibilidad de cambio, es hora de cambiar de empleo.
|
|
 |
 |
|
| Terra Mujer / Vicenta Sanz Herrero, Psicóloga clínica |
|
|
|
|
|