Nutrición y fast food
De platos rápidos a platos de oro
Pizzas, hamburguesas, bocadillos, salchichas y patatas fritas… Pese a su elevada densidad energética, relativamente escaso poder nutritivo y abundancia en grasas y aditivos, la “comida rápida” sigue ganando protagonismo en las mesas, sobre todo en las sociedades urbanas, debido a su comodidad y a la falta de tiempo que nos impone la vida a toda prisa.
La también denominada “fast food” tiene "mala fama" nutricional, pero sus platos no son tan nocivos y además pueden transformarse en opciones más saludables, nutritivos y ligeros, con un poco de imaginación y destreza culinaria.
“Es cierto que si se consumen en exceso, este tipo de alimentos pueden repercutir negativamente en el peso corporal y en la salud”, explica la médica y nutricionistas Luz García, del centro médico estético Orel.
“Pero también es cierto –continúa la doctora García- que la comida rápida no es tan mala como la pintan para las personas sanas, si se toma con cantidad y frecuencia moderadas, evitando que se convierta en un hábito, en la base de la dieta o en el sustituto de los alimentos básicos”. Según esta experta hay una serie de tácticas para hacer más saludables los “platos veloces” tanto si se toman en casa, eligiendo sus componentes y forma de preparación, como si son consumidos fuera, en un establecimiento de “comida rápida”, seleccionando sus ingredientes y acompañamientos.
Dos de los grandes platos emblemáticos del “fast food”, la pizza y la hamburguesa, pueden mejorarse y son un buen ejemplo de cómo alimentarse rápido y bien no son extremos irreconciliables.
Comer de Burguer
La hamburguesa no es tan perjudicial porque su componente principal, la carne de ternera, es una proteína de alta calidad biológica (con todos los aminoácidos esenciales) rica en hierro y vitamina B12, es apta para combatir la anemia y apta para personas con problemas digestivos, ya que se digiere bien.
Si se elabora con carne de pavo o pollo, más magra, incluso pueden consumirla ocasionalmente personas con problemas de colesterol o lípidos elevados en la sangre, aunque siempre bajo control médico.
Además, su pan aporta parte de los carbohidratos que hay que tomar a diario, y las semillas de sésamo que lo recubren son muy ricas en calcio. Asimismo hay variedades de hamburguesas muy sanas y sabrosas, como las de pescado o soja.
Sabor y variedad
Para hacer esta comida más saludable, la doctora Luz García recomienda prepararla a la plancha, “grill” o a la parrilla, con poca grasa, acompañada de una loncha de queso poco graso, patatas asadas o cocidas (no siempre fritas), o bien de un ensalada vegetal.
Para elaborarla en casa conviene comprar la carne y picarla, eligiendo para ello los cortes de carne con menos grasa. Es preferible aderezarla con poca sal, y restringir en lo posible el queso y derivados del cerdo, ricos en grasas.
Cuando se comen en un bar o restaurante hay que elegir las hamburguesas de menor tamaño, y “olvidarse” de los tamaños “super” y las ofertas “doble ración”. ¡Con una ración normal ya se ingieren calorías más que suficientes!
La pizza, también puede ser un plato muy equilibrado, si se aplican las recomendaciones de Luz García.
Se trata de una comida que puede ser saludable, si se eligen bien sus ingredientes, que abarcan desde frutas, pescados, carnes y lácteos, hasta verduras y hortalizas.
Si a ello se suman el aceite y el cereal de su masa, se obtiene un plato equilibrado de por sí, cuyas calorías y nutrientes no necesitan completarse o compensarse, con otras comidas.
Para hacerlas más saludable,, hay que optar por las pizzas de masa fina, en lugar de las más gruesas, utilizar la variedad más ligera de queso “mozzarella” y añadirle un chorrito del saludable aceite de oliva, para que este producto lácteo se mantenga viscoso y homogéneo.
Además, hay que evitar los ingredientes más ricos en grasas saturadas (beicon, carne de cerdo, chorizo), y decantarse por los ingredientes proteicos y magros (ternera, pollo) o ricos en ácidos grasos saludables (atún, anchoa, salmón), así como las verduras (champiñones, cebolla, aceitunas) y frutas (piña).