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DIETAS

Gasta menos, come mejor

Come cheap & light

Comprar más barato no significa comer peor. Te ayudamos a adaptar tu lista de la compra para mejorar tu economía y hasta tu línea. Los alimentos tradicionales son los más sanos, bajos en calorías y perfectos para tu bolsillo.
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Terra. Amalia Panea

Tu alimentación no se debe ver afectada por la crisis. Es posible comer muy bien por mucho menos dinero de lo que gastas actualmente. ¿Dónde haces la compra? ¿Qué tipo de productos metes en el carrito? ¿Cuál es la base de tu alimentación? ¿Cuántos caprichos te das? Si repasas tu última gran compra, seguramente te darás cuenta de que muchas de las cosas que te llevaste a casa eran prescindibles: chocolates, salsas, galletas, congelados, chucherías…

Los productos de limpieza también son una fuente extra de gastos muchas veces innecesarios: ambientadores, geles, cremas, bayetas, detergentes, papel de cocina… Hay muchas cosas que no hacen más que ocupar sitio en tus armarios.

Sé más práctica, sé más ecológica, sé más natural y tus gastos de aprovisionamiento se reducirán como por arte de magia.

Caprichos & Cia

¿De verdad te hace falta otro tipo de vinagre balsámico, una nueva infusión equilibrante, unas barritas de cereales para picar entre horas, otra caja más de galletas o los últimos yogures que han salido al mercado?

Revisa tu nevera y tu despensa. ¿Cuántas cosas tienes acumuladas y cuántas acabas tirando porque se te ponen malas sin ni siquiera haberlas abierto? No hagas con la comida como con la ropa: prohibido tener en el armario cosas con la etiqueta puesta… Haz una valoración de todo lo que lleva mucho tiempo almacenado: qué te vas a comer, qué puedes aprovechar en lugar de comprar algo nuevo, qué hay que tirar.

Después de esta valoración seguramente te darás cuenta de que hay menos cosas que tienes que comprar porque ¡ya las tienes en casa! Aunque no te encanten, haz un esfuerzo por no tirar comida alegremente. Una vez que tengas claro lo que de verdad necesitas, haz una lista.

¿Ya la has hecho? Vuélvela a leer y marca las cosas prescindibles, las que sólo son caprichos, las que son muy caras y las que engordan mucho. ¿Cuántas podrías eliminar sin que tu dieta se viera realmente perjudicada? Seguramente la mayoría. Quédate con algún capricho, lo más saludable posible (chocolate negro, helado, yogures, galletas integrales, aceitunas, cereales) y elimina lo demás (precocinados, refrescos, bollería industrial, salsas…).

Qué no puede faltar en tu lista

Por último, repasa los alimentos imprescindibles que hay en tu lista. Entre ellos debe haber:

- Hidratos de carbono de digestión lenta. Legumbres, patatas, pasta, pan, arroz, cereales, todo ello mejor integral. Antes de comprar cereales de desayuno, lee la etiqueta y comprueba que sean lo más naturales posibles (huye de las grasas y azúcares).

- Proteínas saludables (huevos, pescado, soja, queso, carne magra, conservas del mar). Procura comprar menos carne y poco embutido (excepto el pavo, el jamón york o los ibéricos, el resto contiene muchas grasas y azúcares). La soja y el seitán son una buena fuente de proteínas naturales. Puedes comprarlos por piezas y cocinarlos tú misma.

- Frutas y verduras frescas. Aquí no puedes escatimar. Eso sí, huye de los carísimos productos envasados, lo mejor es comprar la fruta al peso y en el mercado. Si no tienes tiempo, escoge los productos más naturales que encuentres, deja las ensaladas envasadas para ocasiones especiales.

- Lácteos. Si tienes niños no podrás prescindir de ellos, pero procura comprar los más básicos (naturales, semidesnatados) o sustituirlos por productos de soja. Los yogures con 'muchos extras' son más caros y normalmente menos interesantes nutricionalmente. Todos los beneficios de un yogur están en los naturales, que puedes hacer tú misma en casa.

- Grasas no saturadas. Aceite de oliva, soja o girasol, frutos secos, aguacate. Procura que los frutos secos sean naturales y al peso, sin tostar. El aceite de oliva, mejor virgen y en crudo. Por garrafas te saldrá más económico.

- Azúcares. Con los de las frutas e hidratos tendrías suficiente. Pero si no puedes renunciar a un capricho dulce, escoge chocolate negro, galletas integrales o tipo María, miel sin refinar, azúcar de caña, mermelada. La idea más sana y barata es hacer tú misma los dulces en casa.

- Bebidas. El agua del grifo o mineral es suficiente para cualquier ser humano. Los zumos naturales de frutas y ciertas infusiones son un extra saludable. Los refrescos, batidos y bebidas alcohólicas sólo añaden calorías vacías. La cerveza sin alcohol o el vino blanco son una buena elección para ciertas ocasiones. Cambiar la coca-cola por agua se traducirá rápidamente en una asombrosa bajada de peso y en un alivio para su bolsillo

¿Comes bio?

Si te has pasado a los alimentos biológicos y naturales, seguramente tu presupuesto se habrá desequilibrado, ya que suelen ser más caros que los normales. Pero puedes ahorrar mucho si sabes dónde y qué comprar. Lo mejor son los supermercados ecológicos o los herbolarios, aunque cada vez son más las grandes superficies que amplían su sección de dietéticos. Como con la alimentación tradicional, también la ‘bio’ está llena de caprichos y productos no tan saludables como aparentan. Para reducir tu presupuesto puedes hacer tú misma tus hamburguesas, lasañas o guisos de soja o seitán (los venden en trozos grandes). Cocínalo como si se tratara de carne picada o filetes. Compra online. Si compras una cantidad considerable, te saldrá más económico hacer pedidos a granjas ecológicas como Cesta Verde, Ecoastur o Disfruta & Verdura. Lo compras a través de sus webs y te lo llevan a casa.

Vuelve al mercado

La falta de tiempo es uno de los factores que más influyen en nuestro presupuesto alimenticio, ya que muchas veces no tenemos más remedio que ir a los establecimientos que nuestros horarios nos permiten, normalmente los más caros. Si éste es tu caso, intenta pasarte el sábado por la mañana por el mercado más cercano. Puedes comprar fruta, verdura, carne y pescado a un precio más económico y mucho más fresco que los de las grandes superficies.

Si no tienes más remedio que hacer la compra en un supermercado, escoge los alimentos naturales o muy poco procesados, y huye de todos los platos preparados o precocinados, sobre todo para tus hijos: pasta para bocadillos, bollos, fiambres, pizzas congeladas, patatas y snacks de bolsa. Todos estos productos son muy caros y muy poco saludables. Cámbiales el 'bollicao' por un bocadillo de verdad y la cena congelada por una tortilla francesa y una ensalada. Les estarás evitando muchos problemas de salud en el futuro.

En el súper, huye de los pasillos de bollería industrial, snaks, salsas y congelados, a no ser que sea para coger pescado o verduras. En el de los lácteos, escoge los más sencillos, tienen menos colorantes, grasa y azúcar. Entre los quesos, los de cabra y oveja son menos grasos y más saludables. Respecto a las carnes, el pollo es más barato y también más saludable. Si no quieres renunciar al pescado pero te resulta muy caro, vuelve a los boquerones y las sardinas (cómpralas en filetes y prepáralas a la plancha con ajo y perejil), son los más económicos pero sin embargo los más cardiosaludables.

Lo ideal es comprar los productos básicos (pasta, arroz, legumbres, aceites, limpieza, higiene…) en una gran superficie o súper económico (la cadena DIA acaba de renovar sus establecimientos). La fruta, verdura, carne y pescado puedes comprarlo al día en el mercado o en pequeños establecimientos.

Aunque estés falta de tiempo, evita por todos los medios hacer la compra en establecimientos tipo 24 horas o con horarios flexibles, el precio es elevadísimo y sueles acabar picando con productos envasados o precocinados.

Marcas blancas

Son tan buenas como las normales, incluso a veces mejores porque pasan más controles de calidad. Se trata de los productos que marcas conocidas preparan para las grandes superficies, así que tienen todas las garantías para el consumidor y el mejor precio (entre un 15% y un 40% menos). Las encontrarás en todos los grandes supermercados, tanto en alimento como en productos de limpieza.

Stop envasados

Los alimentos procesados, precocinados, congelados y muy elaborados son los más caros y, casi siempre, los más prescindibles y menos recomendables para tu salud. Si cambias la versión 'elaborada' por la natural, saldrás ganando en salud y tu bolsillo se verá muy beneficiado. Seguro que no es tan difícil hacerlo:

- Ensaladas de bolsa. Son muy cómodas, lo sabemos, pero también el doble de caras; una lechuga entera cuesta alrededor de un euro, frente a los 2,50 euros que puede costarte una bolsa de ensalada preparada. Tómate un poco más de tiempo y prepárala como toda la vida. Por el mismo precio de una bolsa puedes comprar varios tipos de vegetales frescos que te durarán para varias ensaladas.

- Carne envasada. En un establecimiento tipo 'Open Cor', una bandejita de carne con dos filetes puede costarte el doble que en una carnicería. Busca un hueco, compra más cantidad y congélala.

- Zumos de caja. Cuestan mucho más caros y no tienen ni el 20% de las propiedades beneficiosas que tiene un zumo natural. Por no hablar de los azúcares encubiertos que contienen.

- Salsas y extras. No hace falta que tengas en casa siete tipo de vinagres, aceites o salsas diferentes. Utiliza una, y cuando se gaste, compra otra. Respecto a las salsas, no hacen más que añadir calorías. La mayonesa casera es mucho más sana y barata.

- Dulces. ¿Cuántos tipos de galletas, chocolates o bollos tienes en casa? No teniéndolos evitas la tentación y ahorras mucho dinero. Si te aburre comer siempre lo mismo, compra envases más pequeños pero sólo de un tipo y lo más sano posible. ¿Por qué no pruebas a hacer un bizcocho casero con ingredientes ligeros?

- Snacks. Las bolsas de patatas fritas, las cortezas, los cócteles de frutos secos, las galletitas saladas… son totalmente prescindibles y le quitarán muchas calorías a tu dieta si desaparecen de casa. Cambia estos aperitivos por aceitunas, conservas y frutos secos naturales.

- Precocinados. Los platos preparados son muy tentadores… y muy caros. Le aportan muy poco a tu dieta y le quietan mucho a tu bolsillo. Tan fácil como calentarlos en el microondas es prepararse una tortilla francesa o un sándwich.

- En el trabajo. Si sueles comprar comida envasada para llevar, notarás una gran diferencia en tu economía y en tu línea si te pasas al 'tupper'. Comerás mejor y tu economía lo agradecerá.

- Picoteo rápido. Olvídate de las nuevas pastas para bocadillos, las latas de ensalada preparada, sándwiches envasados, sopas y pastas instantáneas… contienen demasiada sal, grasa, azúcares y calorías. Y no son precisamente baratos.

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