Lunes 26/12/2011
Jorge Javier Vázquez ha temido en ocasiones ser agredido por la calle
El presentador de Sálvame Deluxe confiesa en una entrevista que ha llegado a temer por su integridad física, sobre todo durante su etapa con Aquí hay tomate. El joven catalán asegura que percibió bastante agresividad, sobre todo en Madrid
No es todo oro lo que reluce en el mundo de la televisión. Y si no que se lo pregunten a uno de los presentadores estrella del momento: Jorge Javier Vázquez, poseedor en esta última edición de uno de los premios Ondas más polémicos de los últimos años.
El conductor de 'Sálvame' y 'Sálvame Deluxe' admite en una entrevista que publica hoy la revista Interviú que más que el exámen diario de la audiencia, él ha llegado a temer por su integridad física en plena cresta de la ola. ‘A veces he tenido miedo a eso, sí (a que le dieran un par de ‘hostias’)- En la época más dura de ‘El Tomate’. El programa impuso su dictadura, y no nos dábamos cuenta. Percibí bastante agresividad. O mucha. Sobre todo en Madrid’, asegura al periodista Ángel Antonio Herera, autor de esta entrevista que publica hoy esta publicación.
‘No estoy acostumbrado al cariño’
No obstante, y a pesar de la reticencia de muchos hacia aquel programa que marcó un antes y un después en el mundo de la televisión más reciente, Vázquez asegura no arrepentirse en absoluto de aquel espacio que tantas críticas generó. Eso sí: admite que la gente le ve diferente ahora al frente de Sálvame. ‘Yo veo diferencia de trato entre cuando hacía el ‘Tomate’ y ahora, cuando hago Sálvame. Victoria Abril le dijo a Jesús Quintero que ella estaba acostumbrada a que la maltrataran. Cuando le decían te quiero, se quedaba descolocada. Yo ahora vivo descolocado por el cariño que recibo. No estoy acostumbrado. Me supera’, asegura.
Otro de los asuntos por los que su nombre ha estado en el centro del huracán fue por la concesión del premio Ondas al mejor presentador. Actores y periodistas se alzaron contra este reconocimiento, algunos de manera pública, como Isabel Gemio o Emilio Gutiérrez Caba. Sin embargo, este badalonés licenciado en Filología, saca su vena más ‘chulesca’ y admite, retando a los escépticos y más reticentes, que disfrutará más el segundo Ondas que el primero.
‘En la ceremonia de los Ondas había mucha tensión’
Ahondando más en aquellos días que tanta polémica generó esta concesión, Vázquez reconoce que hubo momentos difíciles. ‘Lo mejor fue el primer día, cuando me dijeron que me habían dado el premio. Lloré. Se me agolparon muchos recuerdos. Luego hubo momentos desagradables. La ceremonia, en el Liceo, en Barcelona, la recuerdo con tensión. Con mucha tensión. Aquello era un polvorín. No se sabía qué podía pasar’, recuerda.
Si de algo es consciente este presentador –que reivindica sus orígenes humildes de un barrio obrero de Badalona- es de que a determinadas personas su presencia en un plató de televisión causa rechazo. ‘A veces disgusta, yo creo, la aparente seguridad que doy en un plató. Como si yo tuviera todo muy claro y muy controlado. Y no es así. Disgusta la ausencia de miedo. Pero disgusta en general. Por cierto, el otro día ví en un vídeo riendo en mi propio programa y entendí que a algunas gentes mi risa les parezca insoportable’, reconoce.
'Me han llamado maricón muchas veces’
Si por algo se ha caracterizado también este presentador es por no tener pelos en la lengua sobre su orientación sexual. Pero al igual que ha temido que en ocasiones le dieran una paliza por su papel televisivo, reconoce que le han llamado maricón para ofender ‘muchas veces. Y muchas veces en la calle’.
A diferencia de un amplio colectivo homosexual, su opinión sobre el matrimonio gay no puede ser más negativa 'porque no me gusta la idea del matrimonio en general’. Y es que para el presentador más popular del momento, la gente –de cualquier condición sexual- se casa ‘por obtener beneficios fiscales’, afirma.
Le amen o le odien, lo cierto es que su regreso a Telecinco ha devuelto a la cadena una franja de tarde perdida desde la marcha del ‘Tomate’, algo que ha sabido recompensarle dejando que despidiese el año con las Campanadas junto a Belén Esteban.
Eso sí, para quien piensa que en su actuación diaria deja todo al azar, nada más lejos de la realidad: él tiene sus propios trucos para estar a la altura cada tarde de ‘neorrealismo televisivo’: No trasnochar y llevar una vida sana. Y no olvidar la forma física para poder estar a la altura de un programa donde la improvisación es el 90% de su éxito de buena audiencia.
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