Martes 27/12/2011

Una gran boda griega casi real

Una nutrida representación de la monarquía europea se dio cita ayer en el idílico enclave de Spetses para asistir al enlace entre Nicolás de Grecia y Tatiana Blatnik. Las invitadas, que dejaron en casa sus tiaras y grandes joyas, destacaron con sus vestidos vaporosos y veraniegos. La Reina doña Sofía, muy elegante, se decantó por el rojo, mientras que Letizia volvió a confiar en un vestido de gasa muy de su estilo con un pequeño guiño a la tierra natal de su suegra. El secreto mejor guardado fue, una vez más, el vestido de la novia, diseñado por su ‘jefa’, Diane Von Furstenberg.

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Los novios saludan al gran número de curiosos que se agolparon a las puertas del monasterio de San N ... La pareja de recién casados se besó a las puertas del templo. ... Los Príncipes de Asturias, los Duques de Palma y la infanta Elena llegaron juntos a la ceremonia. ... La princesa Letizia, fiel a su estilo con este Felipe Varela en muselina drapeado en azul Mediterrán ... Los Príncipes herederos posaron juntos a la entrada del templo. ... Los novios, a la salida de la iglesia ya convertidos en marido y mujer. ... El novio, junto a su madre, la reina Ana María y sus pajes, vestidos todos de blanco. ... La reina doña Sofía eligió un diseño en color rojo español. ... La infanta doña Elena llamó la atención por lo favorecedor de su vestido largo multicolor. ... La infanta Cristina, con vestido-túnica firmado por Jesús del Pozo. ... Doña Letizia volvió a confiar en el modisto Felipe Varela, su diseñador de confianza. ... Detalle del lazo del zapato de la novia. ... La novia, a su llegada a la iglesia junto a su padrastro en la tradicional calesa helena que se util ... Detalle del velo de encaje de la novia a la entrada a la iglesia. ... La reina doña Sofía, de rojo español, llegó al monasterio junto a la reina Margarita de Dinamarca, q ... La novia lució la tiara de diamantes con la que también se casaron Alexia de Grecia y Marie-Chantal ... Los hermanos menores del novio: Teodora, con un vestido de gasa en tono rosa palo, y Felipe, con cha ... Alexia de Grecia, hermana del novio, junto a su marido y sus cuatro hijos, que ejercieron de pajes e ... Pablo de Grecia, junto a su esposa, Marie-Chantal y sus hijos, también pajes. ... Rosario Nadal, una de las más elegantes con este Valentino color nude. ... Máxima Zorreguieta, con un vestido palabra de honor en tonos pastel, posa junto a su marido, el prín ... Mary de Dinamarca, con un diseño en muselina en tonos grises y lazada lateral. ... La princesa Victoria de Suecia, también de rojo, junto a su marido, Daniel Westling. ... La infanta Cristina, de Jesús del Pozo y la infanta Elena, muy favorecida con este vestido multicolo ... Los padres del novio, Constantino y Ana María de Grecia, a su llegada a la finca donde se celebró el ... La princesa optó una vez más por llevar el pelo suelto, aunque ligeramente ondulado en las puntas. ... Las damas de honor de la novia, vestidas con similiares diseños de cuerpo de pailletes maxi. ... La infanta Elena volvió a ser una de las más elegantes de la boda. ... Magdalena de Suecia, de verde aguamarina, y su hermano, Carlos Felipe. ... La reina Margarita de Dinamarca, tía materna del novio, optó por un dos piezas en tonos azules. ... Las seis damas de honor de la novia, a las puertas del monasterio, engalanado con frutas y flores si ... La reina Ana María de Grecia optó por un vestido vaporoso en tonos pastel y collar de perlas. ...


La romántica isla de Spetses, lugar de vacaciones de la familia real griega, fue escenario en la tarde de ayer de una de la que ha sido, sn duda, una de la boda del año, con permiso, eso sí, de Victoria de Suecia.

Y es que aunque el enlace no puede ser calificado como ‘real’, ya que la monarquía fue abolida en Grecia en 1974, las principales casas reinantes en Europa se dieron cita en esta pequeña isla para asistir a la glamourosa boda que tuvo lugar entre Nicolás de Grecia, segundo hijo del Rey Constantino y Ana María y Tatiana Blatnik, una atractiva ejecutiva de origen suizo que ha logrado llevar al altar a uno de los solteros de oro de la monarquía.

Con el decorado de un idílico atardecer mediterráneo fueron llegando al monasterio de San Nicolás, muy cerca del puerto Viejo de la isla, los primeros invitados al enlace, que estuvo regado de detalles y guiños a la tierra helénica elegida para su sí quiero.

La reina Doña Sofía, tía materna del novio, llegó al pequeño aunque coqueto templo engalanado para la ocasión con flores y fruta junto a otra soberana: la reina Margarita de Dinamarca, tía materna del novio. La soberana española, que al igual que el resto de invitados reales han dejado las tiaras y las grandes joyas en casa al no tratarse de un príncipe ni de ningún hijo de rey, ha optado por un favorecedor traje rojo español con bolero de encajes. Junto a ella hizo el paseo hasta la iglesia su hermana Irene, hermana también del padre del novio, y a quien se vio también visiblemente emocionada por el acontecimiento.

Unos de los más esperados eran los hijos de nuestros Reyes. Al igual que ayer, los príncipes de Asturias llegaron junto a la infanta Elena y los Duques de Lugo, mostrando una total cordialidad y normalidad a pesar de los recientes rumores de posibles desavenencias entre Letizia y sus cuñadas.

Al igual que en la boda de la princesa Victoria de Suecia, la princesa de Asturias volvió a lucir un vestido largo muy de su estilo. Sin arriesgar demasiado, Letizia lució un diseño en muselina azul mediterráneo firmado por su diseñador de cabecera, Felipe Varela, con un galón plateado hasta la cintura y escote asimétrico de inspiración helénica en un claro guiño hacia la tierra natal de su suegra, doña Sofía. El pelo lo llevaba suelto y ligeramente ondulado en las puntas.

Una vez más, la infanta Elena volvió a acertar de pleno con un vestido de rayas desiguales multicolor y torera en tono rosa, convirtiéndose una vez más en una de las más elegantes del enlace. A diferencia de su cuñada, la duquesa de Lugo volvió a recogerse el pelo en un favorecedor moño.

Como joyas, un discreto collar de perlas con los pendientes a juego. Su hermana, la infanta Cristina arriesgó con un vestido-túnica de estampado florar en tonos blancos y negros de la colección primavera verano 2010 de Jesús del Pozo. El príncipe e Iñaki Urdangarín eligieron el tono azul para sus respectivos trajes de chaqueta.

Los hermanos del novio también posaron con sus respectivas familias a la entrada del templo. Alexia de Grecia eligó un diseño gris con chaquetilla a juego y se encargó de que sus cuatro hijos estuvieran impecables con sus trajecitos de pajes, muy al estilo ad-lib.

Pablo posaba con su esposa, Marie-Chantal Miller, de rosa y con original chal con flores, y sus hijos, con el mismo atuendo que sus primitos. Los pequeños, Teodora, de rosa palo, y Felipe, hacían su entrada al templo juntos.


Los príncipes herederos hicieron 'piña'

Los príncipes herederos hicieron ‘piña’ y llegaron juntos al monasterio, desde el cual sólo cabían los familiares más directos. El resto tuvieron que ocupar sus sillas en el claustro, donde siguieron la ceremonia desde pantallas de televisión gigantes. La princesa Mary de Dinamarca posó junto a Haakon de Noruega ya que ninguno acudió con sus respectivas parejas.

La esposa del heredero al trono danés, con un imperceptible embarazo a pesar de esperar gemelos, lució un veraniego vestido estampado en tonos grises, escote en V y lazada lateral. Junto a ellos, la siempre simpática Máxima de Holanda, con un vestido de seda estampado en colores pastel y escote palabra de honor, y su esposo, Guillermo de Holanda.

Cerraban el grupo de los futuros reyes del siglo XXI los recién casados Victoria y Daniel de Suecia. La heredera al trono sueco optó también por el rojo, aunque al igual que el resto de invitadas, no quiso lucir grandes joyas. Todos ellos son buenos amigos de los novios, al igual que Magdalena de Suecia y su hermano, Carlos Felipe, que acudieron juntos al lugar donde tuvo lugar la ceremonia.

Sola llegó y se fue otra buena amiga de los recién casados: Rosario Nadal, fiel a Valentino con un vestido suyo en tono maquillaje.


La novia, espectacular con un diseño del venezolano Ángel Sánchez

Uno de los momentos más aplaudidos por los cientos de curiosos que se agolpaban fuera del monasterio fue la llegada del novio, que eligió un traje gris para su gran día, junto a sus padres, los Reyes Constantino y Ana María, muy favorecida con un vestido de gasa en tonos pastel.

Pero, sin duda, el más estelar fue la espectacular llegada de la novia junto a Atilio Brillembourg, su padrastro, en una de las calesas que se utilizan de manera habitual para los desplazamientos en la isla -sólo está permitido moverse en bicicleta y en este tipo de carruajes típicos-. Decorada para la ocasión con flores blancas, la tradicional calesa helénica sirvió para realzar aún más el secreto mejor guardado.

Al contrario de lo que muchos pensaban, la novia finalmente no lució un diseño de su jefa, la diseñadora estadounidense Diane Von Furstenberg, sino que eligió al diseñador venezolano Ángel Sánchez para su gran día. El vestido, confeccionado en seda y muselina, estaba bordado a mano, tenía el escote palabra de honor y para la ceremonia lució bolero de encaje, ha sido muy alabado por la prensa internacional.

Tatiana llevaba, además, una preciosa tiara de brillantes y unos pendientes pertenecientes a la familia de su marido. El pelo lo llevaba recogido con un moño bajo, del cual salía el velo bordado de 40 metros de longitud.

Fueron testigos del sí quiero como padrinos el Príncipe Heredero Pablo, hermano del novio, Boris, hermano de la novia y Naso Thanopulos, un íntimo amigo empresario griego. La ceremonia, por el rito ortodoxo, estuvo presidida por Monseñor Efrem, Obispo de las islas de Spetses, Hidra y Egina. En medio de la ceremonia, sus invitados, como manda la tradición en el momento llamado como Baile de Isaías, lanzaron a los novios arroz y pétalos de flores como símbolo de felicidad.

A la salida y ya convertidos en marido y mujer, la pareja repitió el beso de recién casados que habían escenificado dentro de la iglesia minutos antes. Los griegos, a pesar de que es conocida su indiferencia hacia la figura de Constantino de Grecia, recibieron a los novios en medio de un gran alborozo, sirenas de barco y el tañir de las campanas de la iglesia.

Tras el posado de rigor frente a los centenares de fotógrafos y cámaras de televisión acreditados, se subieron en la carroza donde llegaron para desplazarse hasta una finca cercana donde agasajaron a sus más de 350 invitados a una cena -servida por el exclusivo Ekali Club de Atenas- y copas hasta el amanecer con la actuación estelar del cantante inglés Elton John. Todo envuelto de un ambiente mágico, de fiesta y bajo el manto de una mágica luna llena.



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